INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN

Crear con luz propia: Paola Arenas

De Perfil
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Jorge Flores
Iluminar durante años y en un sinfín de producciones, esa ha sido la función principal de Paola Arenas en el teatro; dar luz a espacios, personas, acciones y sensaciones. Una prolífica carrera llena de retos y aprendizaje. Hoy, con 37 años, hace una pausa, respira, replantea y está lista para seguir creando, esta vez, alumbrándose a ella misma.

Paola Arenas nació en Irapuato en 1984 aunque vivió y creció en Mexicali. En 2002 llegó a León para estudiar la universidad. Licenciada en Mercadotecnia por la Universidad De La Salle Bajío, posgrado en Gestión y Políticas Culturales por la Universidad Autónoma Metropolitana, especialidad técnica en Espectáculos en vivo por la Universidad de San Jorge en España, maestra en Educación por la Universidad Virtual del Estado de Guanajuato, académicamente ese es su currículum; pero sus exámenes más difíciles, sus maestros más exigentes han estado en el teatro, en cabina y tras bambalinas. 

La madre de Paola era fanática del teatro, así fue que de niña ella se emocionó con María del Sol en Cats y se sorprendió con Lolita Cortés en La Bella y la Bestia; desde entonces la escena la llamó, primero como público, luego el teatro la reclamó para llevarla a lo más profundo de sus entrañas. 

"Me gustaba el teatro, ir a ver teatro, siempre fue un gusto compartido con mi mamá, con la familia, pero jamás en la vida pensé «yo voy a hacer teatro»", platica en entrevista para Revista Cultural Alternativas. 

Paola comenzó su travesía en el teatro desde la universidad, luego pasó por distintas compañías y proyectos teatrales, siempre enfocando su trabajo a la producción y la gestión. Participó en proyectos como Teatro Escénico con el maestro Tacho, Odisea Teatro y muchos más; al poco tiempo decidió concentrar sus esfuerzos en un espacio físico y fundó el Centro Cultural Cacahuate.

"Hacíamos de todo, teníamos un forito, teníamos un pequeño cineclub, presentaciones de teatro, talleres de literatura, exposiciones de artes visuales, una videoteca, café, biblioteca y librería, y nos hicimos de nuestro público", recuerda con diversión. 

En el 2010, luego de cerrar Cacahuate, obtuvo el premio de la Práctica de Vuelo del Instituto Nacional de Bellas Artes, para después hacer un interinato en iluminación en el Teatro Stage Fest de Nueva York.

"Ahí se me abrió otro panorama, decir «sí, lo que hacemos es independiente, chiquito, pero no estamos tan alejados de lo que estoy haciendo acá con compañías de toda Latinoamérica»", cuenta. 

En 2010 fue inaugurado el Teatro del Bicentenario y Paola comenzó una nueva época en su vida. Entró a trabajar como asistente de iluminación y en un par de meses, bajo la coordinación de Ángel Ancona, se convirtió en Jefa de foro del majestuoso inmueble.

“Fue como la universidad, posgrado, doctorado; para mí fue trabajar con gente con la que nunca se me había cruzado en la cabeza trabajar”. Ahí conoció a compañías y técnicos de todo el mundo, un catálogo internacional de estilos, teorías, técnicas y herramientas que le brindaron posibilidades para crear y producir. 

"Creo que nadie es más o menos, sino es el conjunto de todo lo que vas viendo, todo lo que he visto, todas las personas con las que he podido hablar, eso me ha dado mucha seguridad y muchas formas de solucionar; que al final es por lo que me buscan, porque saben que de alguna manera lo he visto y eso está bien padre, que se sientan seguros cuando estoy yo", declara con la satisfacción de recordar el trabajo bien hecho. 

Paola dejó el Teatro del Bicentenario luego de 4 años, se casó y mientras esperaba la llegada de su hija, se dedicó a la docencia y a una nueva etapa en su carrera como diseñadora escénica. Ahí encontró que disfrutaba diseñar, proponer, iluminar, transportar los escenarios a los lugares que los creadores imaginaban. 

Un momento de esos que dan rumbo a una carrera sucedió con Esto no es sobre discriminación, un proyecto escénico que realizó junto con Roberto Mosqueda. 

"Fue realmente un proceso muy interno, de preguntarnos cosas, de cuestionarnos qué queríamos decir y que nos enfrentamos a muchas dificultades en su momento que pudimos transformar en aciertos en la obra", explica. 

Después del éxito y de la validación que conlleva, Paola decidió dejar de preocuparse en saberse capaz y comenzó a repensar en qué era lo que iba a decir y hacer con esa capacidad. Desde su posición, ¿cuál sería su discurso?

"Sabemos que tenemos un gran privilegio porque hacemos teatro, vivimos del teatro en México, vivimos del teatro en León, sí somos privilegiados en ese sentido". Desde ahí, explica que su objetivo es que ese privilegio sirva de algo, hablar de cosas que realmente importan y mantenerse fieles a su discurso. 

En 2020 apareció la pandemia y cambió al mundo. El arte escénico sufrió y hubo que reconstruir desde la tragedia, hubo que analizar qué producciones se podían rescatar, cuáles se podían adaptar a los nuevos formatos y cuales proyectos debían perecer por su inviabilidad. Vinieron otros flujos de trabajo, ensayos por Zoom, aprender a editar, pensar en cámaras y audio, considerar al público desde su casa. 

Esto se convirtió en discusiones en el gremio, si el teatro podría ser o no ser a través del streaming, discusiones que hoy ya son fútiles, “ya no importa cómo se llama, importa hacia dónde vamos”, declara Paola, y es que la realidad es ésta y la función debe continuar. 

En casi dos décadas, Paola ha visto crecer al gremio, a la academia, las instituciones; las artes escénicas en León ya son protagonistas. 

“Existe el gremio como tal, que discute, habla, propone y está. Se nos da ese lugar de que es una profesión. Así hemos ido armando otra mentalidad, de decir «esta es mi profesión, les guste o no, y voy a vivir de esto»”. 

En este momento de su carrera Paola ha decidido detener los pasos y replantear el camino. Desaceleró su trabajo como productora y ahora se encuentra escribiendo, imaginando mundos que ella quiere crear, darle a su experiencia una voz y convertirla en un proyecto. 

“Necesito parar, repensar, descansar. Entré en una dinámica de inercia y estoy juntando las piezas. Llevo 18 años haciendo teatro y me di cuenta que siempre le he dado luz a los demás, siempre he abonado al discurso de los demás y creo que es momento de hacer mi propia luz, mi propio lenguaje, crear desde lo que yo quiero decir”, finaliza una de las productoras e iluminadoras escénicas con más actividad en la región en los últimos años. 

Jorge Flores Jorge Flores

Licenciado en Ciencias de la Comunicación. He trabajado dentro de la narrativa y difusión cultural desde hace más de 10 años, en plataformas digitales, medios tradicionales y proyectos culturales relacionados a la música, literatura y cine. Necio consumidor y creador de productos culturales.