INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN

Humareda

Conoce este oscuro texto sobre vicios y desapariciones
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Karla E. Gasca
Miro por la ventana, otro día de caos me espera. La Secretaría de Salud decidió omitir las imágenes de pies gangrenados, gargantas perforadas, ratas tiesas y fetos resecos para dar lugar a miles de fotografías de desaparecidos que se acumulan semana tras semana. Rostros amables, circunspectos y cacarizos desfilan en las cajetillas de cigarrillos: Marlboro, Boots, Alas, Delicados, Lucky Strike y Pall Mall, acompañadas de una fecha y un número telefónico.

Todo comenzó un martes 23 de octubre de 2019, cuando un hombre llamado Gastón Loeb, de 55 años de edad y ministro de Relaciones Exteriores, salió de su casa a las 7:25 de la mañana para comprar una cajetilla de cigarros a pesar de que había decidido dejar de fumar unos días antes, según palabras de la abnegada esposa, quien declaró (cito textualmente) lo siguiente: 

Mi esposo se levantó puntual después de escuchar la alarma del reloj despertador y, aún en bata, se sirvió una taza de café con un poco de leche descremada. Llevaba 5 días sin fumar y se le veía normal, es decir, no se encontraba ansioso ni malhumorado. De pronto, mientras terminaba su café, la mirada de Gastón se clavó en un punto de la blanca pared del comedor y entonces muy serio abrió la boca y dijo: “Voy a comprar cigarros”. Le recordé que había dejado aquel vicio endemoniado y él sólo repitió: “Voy a comprar cigarros”. Se levantó, caminó hacia la puerta y bajó las escaleras a pesar de que siempre tomaba el elevador. Ese fue el último día que lo vi. 

La desaparición de un ministro llamó particularmente la atención de los medios de comunicación; sin embargo, después de aquel incidente, el fenómeno se multiplicó en cientos y luego en miles por semana.

Algunos osados intentan seguir a un familiar o amigo luego de que éste anuncia que irá a comprar cigarros. Dicen que después de un breve parpadeo la persona se esfuma sin dejar ni un pelo. 

Desde aquel 23 de octubre nuestras vidas no volvieron a ser las mismas. Es común ver a los fumadores y exfumadores amarrarse a muebles y postes de luz, tratando inútilmente de evadir su destino. Los detectives privados no dan abasto, los abogados tienen trabajo de por vida acumulando demandas y contrademandas a grandes y pequeñas industrias tabacaleras, las mujeres se aferran a sus esposos nicotínicos con uñas y dientes, los niños lloran ante la incomodidad de la incertidumbre, los amigos se abrazan emotivamente al despedirse y los extraños en la calle se miran con ojos espantados e intentan adivinar quién será el siguiente en ir a comprar cigarros. Yo hago un esfuerzo por recordar tu rostro y miro por la ventana mientras fumo un último cigarro antes de dormir.

Karla E. Gasca Karla E. Gasca

(León, Gto. 1988). Estudió Cultura y Arte en la UG. Ha publicado en revistas como Ritmo Imaginación y Crítica. Imaginario Fantástico Mexicano Volumen I de la UNAM y Tierra Adentro, así como en varios sitios web. Publicó cuentos en las antologías: Para leerlos todos (2009), Poquito porque es bendito (2012) y Presencial, memoria del encuentro entre colectivos literarios del Seminario Amparán (2021). Coordinó la antología Crestomatía-Gymkata que reúne el trabajo de 10 autores guanajuatenses (2020). En 2022 obtuvo un apoyo PECDA para jóvenes creadores por el proyecto literario: Nemi, historias de una ciudad. También obtuvo el primer lugar en el tercer certamen de cuento corto Efrén Hernández y es una de las ganadoras de la cuarta edición del concurso Memorias de los Caminos de Guanajuato. Redes: IG kareve88, Facebook Karla E. Gasca. Correo: charlevsgasca@gmail.com