INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN

Recetas de ultratumba

Comida que alimenta el alma y cuerpo.
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Redacción
Lo que más me fastidia de la idea de tener que morir es que estoy segura de que no podré volver a comer nunca más. Eso de verdad me descompone.

Creo que no soy la única; quiero pensar que cuando los mexicanos preparamos las ofrendas para nuestros muertitos estamos pensando justo en eso. Los mexicanos tenemos ciertas lógicas especiales y contundentes en lo que respecta a la comida, en estos días de difuntos tenemos claro que: 


1. La comida (mexicana) alimenta el alma y el cuerpo a partes iguales.

2. Al morir nos quedamos sin cuerpo, pero no sin alma (eso esperamos).

Por lo tanto… podemos (y debemos) seguir alimentando el alma.

Con… El alma de la comida (por supuesto).


Una conclusión lapidaria (valga la expresión), esta es la sencilla razón por la que algunos de nosotros (los más simples) llevamos al altar platones hermosos con los guisos preferidos de aquellos a los que seguimos amando aunque ya se hayan ido, para que puedan regresar del más allá y vengan un ratito a cenar con nosotros y, aunque sea solo por una noche cada año, vuelvan a disfrutar con su alma, del alma del mole, de la de los frijolitos, el alma de la calabaza en tacha, de la cajeta de guayaba y camote, de las enchiladas, del arrocito rojo con granitos de elote, el alma pura, ancestral de los tamales rojos y verdes, de los de rajas con queso, tamales dulces color de rosa. Y como el alma no tiene llenadera (tampoco) también gozarán del alma de todos los espirituosos regalitos que les lleven, tequilas, mezcales, unas cervecitas, el vinito tinto para el abuelo… y así. 


Todo cuadra perfectamente hasta que me pregunto: ¿y si mis deudos queridos no me preparan mis gorditas de maíz quebrado rellenas de chicharrón prensado como me gustan?, ¿y si se olvidan de ponerle a mis tacos de carnitas el guacamole con cebollita, chile serrano, cilantro y un pedazo de chicharrón duro bien retorcido? Tener una sola noche para volver a paladear la gloria de estas maravillas y que resulte un chasco, sería tristísimo. 


Estos profundos pensamientos solían quitarme el sueño, hasta que la solución perfecta llegó a mí, de inesperada manera, un día de grave ociosidad, mientras yo le daba con el dedo a la pantalla del celular, una y otra vez, sin sentido, con la mente medio en blanco (doom scrolling), ¡tic, toc! Apareció Rosemary Grant, una chica genial que estaba haciendo sus prácticas universitarias en el Cementerio del Congreso, en Washington D.C., como parte de su máster en biblioteconomía y ciencias de la información que le empezó a agarrar el gusto a eso de estar leyendo epitafios, tanto que empezó a buscar en la red información sobre todo tipo de curiosidades que a la gente se le ocurre poner para ser recordada, así, llegó a sus ojos un artículo del sitio Atlas oscura, que les recomiendo amplísimamente.*  


En este artículo encontró que en el cementerio de Brooklyn, en Nueva York, existe una lápida adornada con la escultura de un libro abierto en cuyas dos páginas se puede leer la receta de unas galletas escandinavas especialmente apreciadas por la adorada madre, tía, abuela y bisabuela Naomi Odessa Miller Dawson a quien el mundo entero (y sus deudos) recordarán siempre por sus spritz cookies, cuya receta queda grabada en piedra para todo aquel que la requiera: 


Spritz Cookies: 1 taza de mantequilla o margarina, 4 tazas de azúcar, 1 cucharadita de vainilla, 1 huevo, 2 ¼ tazas de harina, ½ cucharadita de levadura química, ⅛ cucharadita de sal.


Con el tiempo y los seguidores, han aparecido más tumbas golosas alrededor del mundo, como la del rollo de nueces de Ida Kleinman en el Cementerio de Rejovot, Israel; las galletas navideñas de la señora Maxine Menster, en Cascade, Iowa, y el chicloso de Kay Andrews, el 'Kay's Fudge' en el cementerio de la ciudad de Logan, Utah, a donde sus cinco hijos, 15 nietos y hasta la fecha cinco bisnietos pueden ir a consultar su receta.


Si ellas pudieron, todos podemos. 


Creo que en mi tumba particular quedará grabada para siempre una inmejorable receta de chicharrón prensado (junto con algunos otros platillos que ya iré pensando) para bien de la humanidad y para el mío propio, de pasada (a menos, claro, que falle la segunda premisa de mi lógica impecable).


Receta

Chicharrón prensado para tacos, gorditas y quesadillas 

Ingredientes

4 chiles guajillo

3 chiles puya

3 tazas de agua 

10 tomates verdes medianos

1 ajo

sal 

aceite

½ k de chicharrón prensado que tenga mucha carnita y poco cuerito


Modo de hacerse

El chicharrón se desmenuza y se fríe en poco aceite, mientras tanto, los chiles se tuestan levemente y se ponen a cocer junto con los tomates hasta que estén blanditos, se licua todo con la sal, el ajo y el agua de la cocción.


Se añade esta salsa al chicharrón y se deja hervir durante 15 minutos hasta que el chicharrón esté muy suave.