INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN

Vantablack: experimentar el sonido

Conoce este interesante proyecto musical
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Redacción
Vantablack es un proyecto musical que surgió en León, Guanajuato, en 2019, con Alexandrina Borbolla y Emmanuel Campos como parte nuclear y eventualmente se integraron Keyra Valay (Cd. Victoria) y Josse Fellini (Morelia).

Vantablack comenzó sin un sonido ni un discurso narrativo en mente, simplemente dejando ir la imaginación, apelando al inconsciente y dedicando horas a la búsqueda, experimentación y manipulación del sonido. Teniendo en mente esta problemática nos preguntamos: ¿cómo comenzamos a construir nuestra identidad como grupo musical? La respuesta no la hemos obtenido de manera inmediata y no ha sido una búsqueda sencilla, es un proceso que ha llevado tiempo, decisiones, desilusiones, discusiones y frustraciones.

Les contaremos un poco de esta búsqueda. Empezando por plantear la siguiente pregunta que creemos es importante que nos hagamos como artistas: ¿cómo dejar de lado las fórmulas predominantes en la industria musical sin cometer un suicidio comercial?

Hacer música para uno mismo suena genial, pero es una idea sumamente romántica. De manera consciente o inconsciente, todo artista busca ser visto, escuchado o leído, y que en algún momento se le reconozca por su trabajo y mejor aún, poder ganar, aunque sea un poco con lo que hace; así que apelar al inconsciente y experimentar no podía ser lo único con lo que este proyecto se quedara.

Esa historia ya la hemos visto antes. En la época de la posguerra, donde algunos compositores (en su mayoría pertenecientes al ámbito académico impulsado por Europa y Estados Unidos) hicieron todo tipo de locuras. 4´33” de John Cage es un gran ejemplo. Esta obra es básicamente el stablishment de que el silencio no existe, haciendo de la tos y ruido incómodo del público su composición. Cage iba componiendo con base en el azar, escribiendo lo que los dados, monedas o demás procesos aleatorios le dictaran.

En Europa surgieron otros procesos, algunos basados en la extrema racionalidad, pensemos en Grüpen de Karheinz Stockhausen, en la cual utilizó métodos complejos de composición como el serialismo integral, donde todo está cuidadosamente colocado, elevando la complejidad de una música que sería imposible de replicar y, por lo tanto, pocas veces interpretada, no cualquiera tiene tres orquestas. Ambos extremos, la extrema racionalidad y el azar absoluto, se llegan a tocar en el sentido de que la música compuesta bajo estas ideas suena muchas veces muy parecida.

Con esto no queremos desvalorizar el trabajo que estos artistas han hecho porque cada uno tiene sus joyas que merecen la pena ser escuchadas, además han influenciado a gran número de artistas desde el lado filosófico, tecnológico, técnico y artístico que plantea su música, como los Beatles, Björk, Sonic Youth, Frank Zappa, entre muchos más; Vantablack puede encontrarse deambulando alrededor de ellos. Es solo que para el contexto en el que vivimos, continuar con esa búsqueda de “progreso musical” ya no es relevante, llegaron a los extremos de lo que pensábamos que era la música y no hay más camino que seguir. Así que pensando en esto surge la siguiente pregunta: ¿qué espacio de acción en la innovación musical nos queda como músicos en un contexto donde aparentemente todo se ha hecho?

Otra idea que no es para nada innovadora como tal, pero que siempre puede refrescar el oído, es el retomar las raíces tradicionales, resignificar las narrativas de nuestros antepasados, aunque a veces estas raíces se sienten lejanas, porque la realidad es que nacimos en la urbanidad, en un espacio hecho por y para las máquinas, los autos y con un enfoque de utilidad completamente industrial, casi hostil para la vida. Donde las tradiciones han evolucionado, mutado o desaparecido. Sin embargo, algunas melodías tradicionales siguen resonando en forma de música que resiste y se niega a morir.

Es de este sincretismo entre el sonido electrónico de un instrumento tecnológico como lo son el sintetizador y el Theremin, las métricas de los sones arraigados a nuestra cultura, la melodía del son tradicional La bruja y un monólogo fragmentado de una película los 90 (Las brujas), que han marcado nuestra infancia, que surge uno de nuestros primeros experimentos musicales. Este trabajo fue el primero que realizamos con Keyra, a partir de ahí decidimos seguir colaborando y comenzó una gran amistad. Pueden escuchar esto en Youtube, solo busquen “Vantablack la bruja” y disfruten.

Es curioso y un tanto irónico pensar que el son es también una expresión musical resultado de un sincretismo, del mestizaje, del ir y venir de dos culturas distintas, como lo fue la española y los pueblos originarios. A su vez, la música “española” era parte de otro sincretismo, la convivencia entre residentes de la península ibérico-romana y los mozárabes del norte de África. Y así podríamos seguir. ¿Acaso la identidad se construye o está dada? ¿Qué es la cultura? ¿Hasta dónde está esa raíz apical de lo que somos como humanos?

Nuestra búsqueda de una identidad sonora no quedó ahí, la curiosidad nos hizo buscar más alternativas. En un momento de crisis pandémica y nuestra necesidad de socializar y colisionar ideas sonoras con otras mentes, decidimos hacer una “Jam” a la cual se nos agregó Luis Manuel Sobera y Josse Fellini. Vertimos nuestro bagaje musical en una sesión de improvisación, dejamos fluir nuestros instintos a través del sonido, haciendo reminiscencia a todas esas cosas que en algún momento habían pasado por nuestros oídos y memoria muscular.

Todo aquello quedó grabado y sirvió como tela de la cual hemos ido sacando material para confeccionar canciones y, en conjunto, fusionar ese inconsciente colectivo en algo que parezca “nuevo”. Ha pasado de ser una grabación en un momento de espontaneidad a un producto en proceso, a través del refinamiento del sonido gracias al talento de nuestro amigo Luis Manuel Sobera (Sohlmx), involucrado en la producción de este material. Seremos honestos, este “producto” será lanzado próximamente, no sabemos en qué formato y tampoco tenemos fecha, las razones sobran pero, queremos compartir una parte de este trabajo y que tengan acceso a este primer “sencillo” a través de este código QR.

A una de las canciones la hemos titulado Tocata & Funa, testigo y producto de esta búsqueda donde se integran diferentes identidades musicales desde nuestro vivir y forma de ver el mundo. En esta canción pueden escuchar desde melodías que nos remiten al clasicismo europeo con tintes rusos, baterías hip hop, el sonido de una manguera corrugada, gongs de ópera china, el llanto de una armónica, la potencia de una concha de mar haciendo un llamado al inframundo, una respiración profunda que denota ansiedad, todo mientras la voz rapeada de Josse Fellini nos insinúa profundos sentimientos de desesperación. Esperamos que nos dejen sus comentarios y que lo disfruten.