En definitiva, el mundo es otro. Maravillosamente —aunque a veces con cierto temor por el paso del tiempo— he tenido la oportunidad de ver cómo demasiadas cosas han evolucionado o se han transformado para adaptarse o, en el peor y también en muchos de los casos, cómo han dejado de existir para dar paso a otras con las características ‘adecuadas’ para este mundo que no deja de cambiar.
La diversificación y la globalización —que no son conceptos nuevos— han permitido que estas transformaciones se den con mayor fluidez y en prácticamente todo lo que está a nuestro alrededor, especialmente en lo que a cultura se refiere y en el sentido más estricto de la palabra. Por supuesto, ahora hablamos de que cualquier cambio repercute a un mayor nivel o, por lo menos, el conocimiento del mismo se vuelve del dominio de un gran número de personas.
La música es un claro ejemplo de aquello que ha cambiado y se ha aclimatado, pero también de cosas que han desaparecido por la inercia del tiempo. Una especie de teoría de la evolución y selección natural: una modernidad con avances tecnológicos que presionan y obligan al sector a aplicar los cambios ‘necesarios’ en el cómo, dónde y, quizás, hasta el por qué hacer y consumir música (géneros, artistas, formatos, plataformas); la supervivencia del más fuerte, el mejor adaptado.
Es innegable, la música hace tiempo que cruzó las fronteras —también aquellas puestas en sí misma— para convertirse en una herramienta más poderosa de lo que ya era. Sus posibilidades son múltiples. La industria ha buscado y encontrado maneras para atender las demandas de viejas y nuevas generaciones, y pareciera que ha logrado rescatar y preservar elementos que dan identidad y forman parte de su historia y de la propia humanidad; además de crear nuevos modelos para saciar las exigencias y la inmediatez que predominan.
Hace poco más de 20 años, aún era común mantener la expectativa ante la salida de un material discográfico, todo un trabajo conceptual de alrededor de un año que se traducía en forma de vinilo, cassette o CD —que aún los hay— con alrededor de 12 canciones (de las cuales podíamos conocer algunas por radio o televisión) y que nos aguardaba en las tiendas físicas; todo un tesoro.
Con el desarrollo del Internet y de nuevas tecnologías se presentaron innovadoras propuestas en la manera de acceder y disfrutar de la música: los CDs se volvieron interactivos; la música estaba en la web y podía descargarse, dando paso a nuevos formatos; los walkman y discman fueron sustituidos por reproductores para dichos formatos, además de los celulares; se podían transportar miles de canciones en USB (también una novedad para entonces)... Sí, algo tan común ahora, en algún momento fue impensable y sorprendente.
Para finales de 2022, cada persona en el mundo escuchó música por poco más de 20 horas a la semana, según un informe de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI), más del 9% en comparación al año anterior, lo que da un panorama de qué tan importante es para la vida diaria.
Por supuesto que ha habido cambios, la manera en que interactuamos con ella no es igual que hace por lo menos siete años. «El fan hoy tiene el poder de ser el impulsor de la música debido a que la “usa”, ya no simplemente la “consume” como en el sentido tradicional»; y eso lo saben las plataformas y aplicaciones digitales que han potenciado dicha característica para atraer un mayor número de usuarios ansiosos de añadir un soundtrack a sus propias experiencias de vida. Según el documento emitido por la IFPI, «el 63 por ciento de los encuestados aseguran utilizar ese tipo de aplicaciones, en las que “la música juega un papel central”».
TikTok —queramos o no— se ha convertido en un espacio vital para muchas industrias. En la música ha sabido posicionarse como un gran aliado, marcando tendencias de canciones o tracks a través de particulares bailes que se hicieron virales. La industria, directa o indirectamente, se ha visto beneficiada y ha sabido aprovechar estas ventajas, creando así éxitos de canciones y artistas por igual, además de desempolvar hits y lanzar a la fama temas que en su momento pasaron desapercibidos, lo que también ha representado un buen golpe para el marketing de industrias como el cine y las series en streaming.
Expertos en el tema aseguran que este 2023 TikTok seguirá marcando pautas en la industria musical, siendo el espacio donde sucederán más cosas nuevas… «(TikTok) va a ser el lugar donde descubrir nueva música, además de redescubrir éxitos pasados. Y la frasecita de "es cosa de jóvenes" dejará de asociarse a la plataforma, ya que será cada vez más una tendencia intergeneracional. Además, se posicionará como el escaparate elegido por una gran mayoría de artistas para promocionarse, especialmente los emergentes».
Otro ejemplo del poder de la música y de cómo las marcas y mercados se han valido de ella, y de plataformas digitales como Spotify, es el de Fabuloso. En 2019, la empresa creó la campaña Playlist Fabulosas (ganadora de varios premios en el Festival Círculo de Oro que reconoce la creatividad publicitaria en México) donde, a través de ‘Para limpiar hasta tu recuerdo’, ‘Limpiando hasta abajo’ y ‘Mateando y trapeando’, entre otras listas de reproducción, compartió con los usuarios canciones para acompañarles al momento de hacer limpieza. «Las 96 horas que permaneció activa en redes sociales equivalió a tres meses de inversión publicitaria online, al tiempo que la marca incrementó 4,500% su comunidad digital en un solo día».
Por si fuera poco, en 2021 le siguió otra ingeniosa estrategia, ‘Trap para trapear’, cuatro tracks con ritmo urbano y con letras relacionadas con el tema de la limpieza: To clean, Me siento fabuloso —para mí la mejor—, Todo me huele a ti y Corazón desinfectado, que suman casi las 10 mil reproducciones.
«Mientras que las marcas del pasado pueden haber priorizado mantener un control firme sobre sus mensajes, existe una gran oportunidad para conectar con la próxima generación, cediéndole el control y permitiéndole personalizar su experiencia, particularmente en el mundo del audio».
Actualmente, los jóvenes de entre 18 y 24 años son quienes consumen más música, al menos a través de Spotify, según el estudio Culture Next 2022 realizado por la propia plataforma. Esta generación se mantiene activa y es evidente la búsqueda por cubrir distintas necesidades e intereses a través de la música y el audio: forman comunidades, interactúan, crean, desean destacar, exploran su identidad y personalidad, consumen podcast y buscan un equilibrio. No obstante, comparten una tendencia actual con el resto de las generaciones: la nostalgia.
«(La nostalgia) da una sensación de alivio en medio de la incertidumbre. La generación Z se aferra a casi cualquier época que les ofrezca un respiro de las dificultades del presente. Al 67% le gusta escuchar y ver el contenido multimedia de las décadas anteriores porque les recuerda cuando las cosas eran más simples».
Para este año se espera una estabilización en el panorama musical; la proliferación de festivales; otros tipos de consumo vía streaming; mayor consumo de recomendaciones y no de búsquedas personales; la combinación de estilos y experimentación sonora; la continuación de música urbana y latina; el resurgimiento de éxitos; la publicación de sencillo tras sencillo y la búsqueda de un consumo inmediato.
Millones de canciones están a nuestra disposición en aplicaciones y plataformas, el formato digital ha brindado el poder de incrementar el valor emocional y la conexión entre seres humanos, aún cuando hablemos de reacciones virtuales, pero al final es lo que mantiene a flote la gran mayoría de las relaciones actuales, en todos sus tipos.
Es de resaltar también la supervivencia de formatos tradicionales y físicos, aunque habrá que esperar a que el tiempo ponga a prueba su fortaleza. Ya sea por costumbre, arraigo o por ser presas de la mercadotecnia, aún existe un numeroso público que se mantiene atento a dichos materiales; y es que ni todo el poder de tener catálogos infinitos en servidores se comparará con la emoción de desprender ese frágil plástico para sacar el disco, colocarlo en un reproductor y dejarte llevar.
La música es entretenimiento, desahogo, emoción, compañía… Se vuelve parte fundamental de cada acción; refleja momentos de vida, situaciones, procesos sociales y culturales; por ello su valor, por ello la búsqueda de nuevas y mejores experiencias, de conectarnos con el mundo y con nosotros mismos, con nuestra propia historia y evolución.
Citas y referencias
Redacción. (13 de Septiembre de 2022). Reportan crecimiento de 27% en uso y consumo de música grabada en Latinoamérica. El Economista Recuperado de https://www.eleconomista.com.mx/arteseideas/Reportan-crecimiento-de-27-en-uso-y-consumo-de-musica-grabada-en-Latinoamerica-20220912-0138.html
Uriarte, O.. (1 de enero de 2023). TikTok marcará el ritmo de la música en 2023: "Será el sitio donde encontrar nuevos talentos". El Mundo Recuperado de https://www.elmundo.es/cultura/musica/2023/01/01/63aec648fdddff62358b4570.html
Malacara, N.. (08 de septiembre de 2022). Un playlist para trapear: las marcas recurren a la música para conectar. Expansión Recuperado de https://expansion.mx/mercadotecnia/2022/09/08/tendencias-anuncios-personalizados-para-la-gen-z#:~:text=Por%20lo%20tanto%2C%20mientras%20que,en%20el%20mundo%20del%20audio
Redacción. (17 de noviembre de 2022). El consumo de música se dispara en el mundo a más de 20 horas por semana. The San Diego Union-Tribune Recuperado de https://www.sandiegouniontribune.com/en-espanol/cultura/articulo/2022-11-17/el-consumo-de-musica-se-dispara-en-el-mundo-a-mas-de-20-horas-por-semana