INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN

El algoritmo que tocó la flauta (fábula contemporánea)

Afinidades e incompatibilidades entre la IA y el arte visual.
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Agustín Rivera Rivera
“Un generador de imágenes de Inteligencia Artificial (IA) es un sistema capaz de crear imágenes desde cero utilizando algoritmos de aprendizaje automático”.

Esta es una de las definiciones más concretas de la IA que pude encontrar a través de internet, y aunque deja lugar a varias preguntas, me pareció un buen punto de partida para iniciar este artículo en el que busco establecer algunas afinidades e incompatibilidades entre la IA y la práctica del arte visual. Para poder lograr mi tarea intentaré contestar primero a la pregunta: ¿cómo es que se crea una imagen a través de la IA?

El proceso comienza con la configuración de una red neuronal artificial (ANN, por sus siglas en inglés) basada en el uso de una serie de cadenas de procesamiento de datos traducido en la práctica a cientos o miles de ordenadores trabajando juntos en línea. Estos ordenadores catalogan y procesan la información de billones de imágenes disponibles en internet, de sitios tales como Google, Facebook, Amazon, etc., y luego la encaminan hacia ciertos programas que la utilizan para darle forma a las imágenes solicitadas por los usuarios. Dentro de estos programas rectores se aplica una serie de algoritmos que se diferencian en dos variedades: unos que generan propuestas que se acercan a la imagen solicitada por el usuario y otros que discriminan, evalúan las imágenes generadas para desechar las que se alejan de aquello que se busca realizando un proceso de depuración y simplificación a través de varios ciclos reiterativos. A esta interacción entre el modelo generativo y el discriminador se le denomina “red generativa antagónica” o GAN, por sus siglas en inglés (generative adversarial network).

Desde luego no es que el programa tenga la consciencia necesaria para diferenciar por sí misma entre dos imágenes distintas, sino que es la información estadística y logarítmica tamizada a través de una inmensa cantidad de datos, lo que permite a la IA encontrar patrones e interpretar el sentido y la conveniencia de las imágenes analizadas y procesadas. De esta manera, la GAN no solo obtiene el resultado solicitado por el usuario (una imagen concreta), sino que también va adquiriendo un aprendizaje, optimizando su funcionamiento en cada nueva tarea.

Una vez explicado aquí, grosso modo, cómo es que la IA crea sus imágenes, surgen nuevas preguntas: ¿cuál es la naturaleza de estas imágenes, es arte creado por aparatos tecnológicos, es un plagio envuelto con una estética exquisita? ¿O será tan solo un apoyo más para la creación artística de un ser humano que introduce instrucciones a un ordenador en lugar de aplicar pintura en un lienzo convencional?

Y es que, seguramente, todos hemos visto alguna de esas imágenes fotorrealistas que impresionan por su grado de nitidez y detalle, y asimismo por su grado de originalidad, como la serie dedicada a mostrar a famosos actores de Hollywood con aspecto de indigentes, o aquella famosa imagen del Papa Francisco vistiendo un abrigo blanco escandalosamente llamativo. Obtener imágenes semejantes solo requiere de acceder a alguno de los sitios disponibles en la web que se dedican a este propósito, lo que puede hacerse a través de una laptop, computadora o incluso por teléfono celular. Uno de los sitios más famosos al día de hoy es el de midjourney.com, sitio del cual provienen algunas de las imágenes generadas por IA más sofisticadas que circulan en internet y al cual intenté ingresar para comprobar su funcionamiento, pero requería descargar algún programa y mejor desistí en favor de otro sitio llamado Lexica.art.

Después de darme de alta tecleé un texto descriptivo (prompt en inglés) bajo los siguientes términos: “mechanical wolf with some gears” (lobo mecánico con algunos engranes) y luego de algunos segundos obtuve cuatro imágenes bastante interesantes, una de las cuales acompaña este artículo.

Una de las grandes ventajas para el usuario al generar estas imágenes es que están libres de pagos de derechos y gracias a eso se evita el consiguiente proceso de pagarle a algún autor por ellas, al menos por ahora. Otra ventaja para el usuario es que no requiere tener conocimientos previos de diseño, arte o programación, tan solo debe poder plasmar en una serie de palabras qué imagen es la que busca.

Dada la enorme facilidad para acceder a las imágenes generadas por IA, comparada, por ejemplo, con la elaboración de una imagen digital a través de un software de uso común (Adobe Illustrator, p.ej.), no deja de surgir la perversa idea de que se irá prescindiendo poco a poco de los ilustradores profesionales, una posibilidad que ciertamente debería comenzar a tomarse en serio.

En lo personal, y basado en las fuentes que he revisado a través de la elaboración de este artículo, no creo que en el corto plazo un programa de computadora pueda crear una auténtica obra de arte. Esto se debe al hecho de que por ahora no podría concebirse una IA totalmente independiente de la acción humana y que, por un mero impulso surgido espontáneamente dentro de sus redes, realice una imagen o una acción con características tan originales que permitan considerarla como un ente con cualidades artísticas. Esa posibilidad queda relegada por el momento a los relatos de la ciencia ficción, y fue expresada acertadamente hace más de un siglo por Lady Lovelace, una estudiosa temprana de las máquinas calculadoras y quien hacia 1842 escribió que “La máquina analítica no tiene pretensiones de originar nada. Puede hacer cualquier cosa que sepamos ordenarle que haga”.

No obstante, la cuestión que verdaderamente ocupa y preocupa a los creadores de arte genuino, trátese de artistas visuales, escritores o compositores, es el conocido caso de una imagen generada por IA que en 2022 ganó un concurso de imágenes digitales en el Estado norteamericano de Colorado. Jason Allen, el autor de los prompts ingresados a midjourney.com, no se considera a sí mismo un artista y nunca había entrado a un concurso de arte, sin embargo logró inscribir varias imágenes al no especificar claramente que había utilizado la IA para generarlas.

¿Puede considerarse la acción de Allen como un engaño a los jueces que evaluaron la imagen? Es muy probable que sí. Pero también debe considerarse otro tema subyacente: ¿es Allen realmente el autor de Théâtre d'Opéra Spatial (la pieza ganadora) o se trata del plagio de Allen al resultado de un proceso generado por un ente digital? Ambas cuestiones son todavía tema de debate, pero pienso que cualquier herramienta es válida para crear arte original, siempre que parta de un planteamiento conceptual más amplio propuesto por el artista, lo que, para bien o para mal, queda las más de las veces en manos de la interpretación de críticos y espectadores, aun cuando se utilicen recursos ajenos a la IA.


Referencias.

Calcagni, L. (2020) Redes Generativas Antagónicas y sus aplicaciones [Trabajo de especialización]      Universidad Nacional de la Plata. http://sedici.unlp.edu.ar/hand...

Turing, A. (1950) Maquinaria computacional e inteligencia (C. Fuentes, Trad., 2002). Recuperado de http://xamanek.izt.uam.mx/map/...

ETOPIA y LABoral en el Laboratorio Europeo de Inteligencia artificial (2023) Catálogo de arte e inteligencia artificial. Recuperado de https://fundacionzcc.org/wp-co...

Harwell, D. (2022) “He used AI to win a fine-arts competition. Was it cheating?” The Washington Post. https://www.washingtonpost.com...

Agustín Rivera Rivera Agustín Rivera Rivera

Maestro en Arte y un creador visual multidisciplinario con un apasionado gusto para investigar la epistemología de la obra artística. Actualmente imparte clases en la Licenciatura en Artes Visuales de la ESAV.