INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN

El rock desde sus letras

Acid for The Children y NOFX: The Hepatitis Bathtub and Other Stories son dos libros que te adentrarán a la escena del rock, contada por sus protagonistas.
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Delafunk
Leer Acid for The Children y medio leer NOFX: The Hepatitis Bathtub and Other Stories me hizo darme cuenta de una verdad reveladora.

Este mes escribiré sobre libros de música y aunque con toda honestidad puedo manifestar que sólo he leído un libro y medio relacionado con la música, son textos que me han fascinado y han sido fuente de inspiración del podcast Audiofilosos, además de reveladores de una verdad bastante singular que podrán leer al final de este artículo. 

Hace un par de años, Gerber me recomendó Acid for The Children (Flea, 2019) para inspirarme y conocer más de los Red Hot Chili Peppers a través de las memorias de su bajista. Recuerdo que lo disfruté en cada párrafo, y es que quienes no sean lectores voraces y gocen de déficit de atención saben que es complicado engancharse con algo, sin embargo gracias a una narrativa real pude conocer profundamente a una banda que ha superado depresiones, sobredosis, muertes, cambios de alineación constante en su guitarrista y una sombra de dolor y resistencia que se transmuta en un sonido único.

Los Red Hot han logrado transformarse en quizás la banda más madura de Los Ángeles y lo digo sin ser fan  —vamos, yo juraba que los Red Hot Chili Peppers habían debutado con Blood Sugar Sex Magic en 1991 y realmente hubo cuatro álbumes antes—. Su debut discográfico fue en 1984 con su álbum homónimo y el sencillo True Men Don’t Kill Coyotes (por cierto, me fascina cómo juegan con esa forma de combinar las palabras dejando unas pinceladas de cómo será la experiencia sonora).

Michael Peter Balzary o Flea, quien puede ser uno de los bajistas más reconocidos del mundo, también es trompetista y ama el jazz y la música. No me refiero a amar el jazz como una forma de gusto sino como experiencia de vida, de verdad lo ama. De ahí su peculiar ritmo y técnica al tocar, que para mí se asemeja a dos alces macho chocando sus cuernos entre sí para pelear por el territorio (inserte onomatopeya a su gusto).

Antes de avanzar con estas líneas quiero recalcar lo de “Flea ama el jazz” con el siguiente ejemplo: Las experiencias de vida son simples ¿si nunca has conocido el mar, cómo es posible entender la sensación de ver el sol perderse en el horizonte o tocar sus aguas frías mientras las olas rompen en tus pies? Hay que vivirlo y Flea vive el jazz y su ser es jazz, por lo menos durante su infancia.

Esta historia tiene que ver con el hambre y el aguante para convertirte en un fuera de serie. 

Flea es un alma punk llena de amor que tienen una forma bastante peculiar de vivir la vida. Imposible que no sea una historia inspiradora. 

Ahora viene la otra mitad del libro que he leído y es de una de las bandas más inmaduras y longevas de Los Ángeles: NOFX (y digo la mitad porque actualmente lo estoy leyendo).

Este libro me sorprende porque, a pesar de tener como portada una caricatura y el título NOFX: The Hepatitis Bathtub and Other Stories, es bastante duro al mero estilo de William Burroughs, sumándole el característico humor de NOFX. En esta biografía ellos escriben de temas íntimos que van de abuso sexual infantil, violencia, racismo, drogadicción y la historia  alrededor de cómo la banda se convirtió en una de las bandas de punk más emblemáticas en la historia sin pertenecer a una gran disquera.

Vieron su vida pasar desde el underground cuando eran malísimos para tocar hasta la explosión del grunge con Nirvana y la oleada punk que encabezó Green Day y The Offspring, a principios de los 90. Relatan cómo le pintaron el dedo a las disqueras grandes y MTV mientras veían a sus colegas y amigos hacerse suciamente millonarios en sus narices. Ellos prefieren la libertad. Incluso cuentan cómo Blink 182 les ofreció un millón de dólares para abrir su show y con la mano en la cintura los rechazaron.

De NOFX ya era fan, pero ahora lo soy más, ya que terminé (a la mitad) por descubrir toda la información que hace posible que todo lo que hacen embone y comprendas la cultura punk de una forma especial. El punk no son niños blancos privilegiados buscando ser rebeldes, el punk californiano es decadente, antisocial, delincuente y sumamente agresivo.

El desenlace de esto es que la historia de los grandes está conformada por momentos turbios, llenos de basura, dolor y muchos muchos pretextos para abandonar, sin embargo basta tener claro lo que no quieres para que el universo te arroje cientos o millones de posibilidades.

De estas dos bandas puedo entender que lo único que no querían era tener que terminar la universidad y enrolarse en un trabajo asqueroso y mal pagado de 9:00 a 5:00 de la tarde. Cualquier cosa que los liberara de esa rutina era ganancia y como resultado nos han dejado dos historias, dos bandas increíblemente auténticas en dos polos opuestos, una en la popularidad y la otra en la infamia, pero con un origen similar.

NOFX: The Hepatitis Bathtub and Other Stories me tiene enganchado como junkie y para rendir tributo a este relato con tintes escatológicos, el libro de 357 páginas se encuentra a un lado del ‘trono’ para leerlo cada mañana mientras (no quiero decir cagar así que le preguntaré a Chat GPT una forma más bonita de decirlo) me encuentro en el acto más íntimo del ciclo natural de la vida. La liberación al vacío del exceso que ya no tiene utilidad en mi vida. 

Y es aquí donde llegó esta revelación gracias a la ayuda de la inteligencia artificial.

Sólo quien se cansa de buscar afuera busca en su interior. Por lo que meditar es el defecar de la mente. Medita diario, defeca diario y te darás cuenta de que lo que buscas realmente está dentro de ti mientras te deshaces de lo que no te sirve.

Gracias Flea, Gracias NOFX, Gracias Chat GPT por darme tan absoluta enseñanza.

Amén y ‘aguas’ con el AI.