INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN

Ellas en la escultura

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Estefanía Mata
Hablar sobre escultoras es un tema complicado, no porque sea un concepto difícil, pero la idea de imaginar a una mujer haciendo este tipo de oficio, llena de barro, con maquinaria pesada, rodeada de piedras, polvo, en ambiente de taller, es aún raro, tan raro que inclusive cuando uno busca en Google “escultora”, se recomienda de manera inmediata y como la opción más común, la corrección a “escultura” y esto no debe de seguir pasando.

El tema es “mujeres escultoras mexicanas no tan reconocidas”. Tristemente me parece que todas las mujeres escultoras mexicanas no son reconocidas, al menos no como deberían, como merecerían; así que intentaré reivindicar en la historia a varias que han dejado su legado en nuestro país a través de esta disciplina. Pero primero quiero recordarles y afirmarles que la escultura no tiene género, es una disciplina exigente y como todo en esta vida, lleva una cantidad extraordinaria de esfuerzo.

Empezaremos con un grupo de mujeres pertenecientes a la Generación de la Ruptura. De una forma u otra, todas ellas fueron nombradas en algún momento como “la primera mujer escultora” y no está en mí negarlo, por el contrario, apoyo tales nombramientos ya que cada una tuvo que ganarse su lugar en un mundo de hombres, rompiendo los valores que se creían propios de una señorita.

En el siglo xix y a principios del xx, las mujeres que se aventuraban a explorar disciplinas “no hechas para señoritas”, solían tener repercusiones personales o familiares, se les tachaba de no ser mujeres íntegras y de alguna manera se aislaban a ella y a su familia de la sociedad, esto generó que muchas hicieran el trabajo a escondidas o usaran nombres masculinos para no tener represalias. De algunas tenemos más registro que otras, ya sea fotográfico o podemos encontrar su trabajo disperso pero presente. En todos los casos, la obra debería ser rescatada, resguardada y propagada.

Iniciaré con María Elena Delgado, de quien la historia ha borrado gran parte de su trayectoria, aunque podemos encontrar registros fotográficos de su obra. Fue quizá la primera escultora reconocida nacionalmente, aunque la pérdida de crónicas me impide contarles más sobre ella, en donde nació, con quién estudió, cuáles fueron sus retos y logros, dónde pueden encontrar sus obras expuestas; así que me referiré a su magistral trabajo en piedras semipreciosas grandes o a pequeña escala. Lo más que pude encontrar de su obra fue un artículo escrito por Raquel Tibol, llamado Los Mundos Corpóreos de María Elena Delgado, sin año y sin más. 

Continuemos con una mujer que, desde mi perspectiva, es una de las artistas mexicanas más activas e importantes, fue pionera en el movimiento de escultura contemporánea en México, también se tiene el registro de que fue la primera mujer en exponer su obra fuera del país y la primera alumna de escultura en la prestigiosa Academia San Carlos: Geles Cabrera.  Esta artista se abrió paso en una generación en que las mujeres no tenían aún presencia en la academia y por ello es importante que su legado se conserve y promueva. A pesar de tener más de 20 exposiciones individuales y más de 50 exposiciones colectivas, nunca encontró el apoyo necesario sino hasta el final de su carrera donde el curador Pedro Reyes trabajó en conjunto con ella para preservar sus obras.

Trabajó y colaboró con otras mujeres escultoras de la época como Ángela Gurría, quien fue quizá la primera escultora monumental de México; y aunque ella tenga más fama, me parece pertinente mencionarla ya que para llegar hasta donde llegó, tuvo que iniciar su carrera utilizando pseudónimos masculinos, Alberto Urría o Ángel Urría.

Dentro de este grupo también hubo otros personajes como Laura Enes, que además de ser escultora era artista multidisciplinaria, o Helen Escobedo, de quien también puede decirse que tenía un talento especial para jugar con la dinámica de paisajes urbanos además de ser otra de las primeras escultoras monumentales. Escobedo fue un personaje muy activo dentro del mundo del arte de su entorno y época. Tosia Malamud fue la primera egresada de la Escuela Nacional de Artes Plásticas y se especializó en retratos escultóricos.

En esta sección sería más justo rescatar a todas aquellas artistas populares que llevaron el tradicional arte de la cerámica a un nivel más artístico como Josefina Aguilar Alcántara. Me gustaría darles más nombres, pero para ampliar este no explorado horizonte, les invito a ver el Premio Nacional de Cerámica de Tlaquepaque que se realiza cada año y en donde participan muchas mujeres.

En lo local, me gustaría hablarles de alguien que, desde mi perspectiva, fue una gran escultora. Su carrera estuvo autorizada por el INAH para crear reproducciones de piezas arqueológicas, creó una escuela escultórica para apoyar y apadrinar a aquellos que quisieran incursionar en esta disciplina, apoyó producciones teatrales y a muchos artistas locales en León. Su nombre es Maricela Bernal y su obra la podemos encontrar en museos, exposiciones permanentes en varias estaciones del metro de la Ciudad de México, así como bustos conmemorativos que están regados por el territorio nacional. Tristemente, como muchas de sus colegas, su obra se ha perdido o ha sido forzada al olvido, ya que alguien más ha puesto su nombre en un trabajo que no le pertenece. A pesar de ser reconocida a nivel nacional su carrera se complicó cuando se mudó a León (en la década de los 80), donde los colaboradores e instituciones no hicieron nada para apoyar o defender su nombre en la historia del arte leonés. 

He de mencionar que, aunque seamos relativamente “nuevas” en el oficio, no significa que no estemos ahí, haciendo lo que nos gusta, modelando con arcilla, plastilina, jugando con piedras o explorando materiales, formas y volúmenes. Existimos y queda mucho trabajo por hacer con las instituciones artísticas para que se nos reconozca, para que se nos considere por igual y se nos den los mismos apoyos y oportunidades que a nuestros compañeros. El hecho de haber escrito este artículo me hace darme cuenta que muchas de las condiciones con las que éstas y muchas otras escultoras surgieron en México, en este ambiente considerado “de hombres”, no ha cambiado mucho. Personalmente me ha tocado vivir como muchas de ellas, violencia de género por parte de instituciones, maestros y colaboradores en esta disciplina. Mi nombre es Estefanía Mata y soy escultora. 

Estefanía Mata Estefanía Mata

León, Gto. Estudió Escultura en la escuela Antonio Segoviano, modelaje 3D en Rhino, Zbrush y Sculpting en la Digital Art School de Pensilvania. Ha expuesto de manera individual y colectiva en el estado de Guanajuato, fue nombrada Artista Emergente por Guanajuato Contemporáneo, en 2019. Su último trabajo fue en colaboración con el INAH en Ciudad de México.