INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN

Éramos unos niños (Just kids)

Un homenaje a una intensa amistad entre Smith y Mapplethorpe
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Tania Pérez
Desde la página uno, desde el primer párrafo, este libro llega a lo más profundo de las emociones de quien lo lee. Si bien la muerte de Robert Mapplethorpe no es sorpresa para nadie (ocurrió hace más de 30 años), la forma en que Patti Smith la aborda y comparte es tan bella como desgarradora, dejando en claro por qué fue apodada la poetisa del punk desde los 70.

Éramos unos niños (Just kids) fue publicado en 2010 y es, sin dudas, un homenaje a una intensa amistad y al amor puro entre dos adolescentes que deciden crecer juntos —como personas y artistas— sin ataduras, juzgamientos o abandonos entre ellos, sin importar los caminos que toman de manera individual.   

"¿A dónde conduce todo?, ¿en qué nos convertiremos? Aquellas eran preguntas de juventud, y el tiempo nos reveló las respuestas. Conduce al otro. Nos convertimos en nosotros".

A lo largo de cinco capítulos Patti nos cuenta, de manera cronológica, parte de su infancia hasta su adultez, terminando con la muerte de Robert en 1989; pasando por todas sus crisis financieras, de identidad sexual, de amores y desamores, así como por sus momentos de júbilo más intensos en sus muchas alocadas noches compartidas en NYC. 

Y si bien, en tiempos actuales, Smith y Mapplethorpe son considerados artistas de culto que representaron la contracultura y la transgresión visual, literaria y sonora de una época donde el movimiento hippie estaba en su auge, llegar a esa cima de la consagración intelectual les costó hambre, incomodidades, desilusiones, duelos y un duro descubrimiento del ser con un desarrollo personal y profesional duro que no se suaviza o romantiza en ninguna línea. 

En esos inicios de sus carreras, cuando ambos llegaron a la Gran Manzana por diversas causas personales, Nueva York no contaba con la fama, infraestructura y desarrollo cultural y económico por la que es famosa hoy en día. En los años 60 y 70, lugares como el Hotel Chelsea o Max’s Kansas City se convirtieron en espacios seguros para renegados sociales que se entregaban a las artes para expresar puntos de vista, por lo que fácilmente se convirtieron en hogar para esta dupla que encajó perfectamente entre escritores, pintores y músicos como William Burroughs, Andy Warhol o Debbie Harry (Blondie). 

Por ese contexto, tan importante en sus historias personales, en el que Patti y Robert consagraron su amistad —que siempre fue más que una simple amistad—, es que Éramos unos niños funciona también como una especie de padrón que introduce a las y los lectores a ese fragmento de la historia del arte donde, en el auge del movimiento hippie y psicodélico, el Pop Art encontró su lugar y los íconos de rock y blues sentaron las bases de sus carreras. 

Como conclusión, este libro, por su hermosa narrativa, fotografías que lo acompañan, el contexto en que se desarrolla y el peso cultural de su autora, me parece una gran recomendación de lectura para escritores, artistas visuales y melómanos. 

Tania Pérez Tania Pérez

Noctámbula, melómana, cinéfila, lectora y escritora; todo a medias. También soy comunicóloga con especialidad en periodismo de arte y cultura, por el programa PRENDE.

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