INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN

Festival Alternativas Hablemos de arte y negocios

Durante el pasado Festival Alternativas hablamos sobre el negocio del arte
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Jorge Flores / Silvia Palacios
Alimento para el alma, lo etéreo e intangible, el sentimiento volcado en el lienzo, el ser humano en su intento por trascender; el arte es pasión y es dolor, es la entraña de la vida, sin embargo, es necesario que el arte también sea un negocio.

Vivir del arte es morir de hambre, se dice, se entiende y se adopta, pero en el mundo real, la industria del arte y la cultura es amplia, diversa y factura alrededor del mundo miles de millones de dólares; tan sólo en México, según el INEGI, en el 2018 había ya había 1 millón 395 mil 669 puestos de trabajo en la industria de la cultura, esto sin contar todo el negocio informal que mueve dinero cada día en nuestro país. 

Uno de los objetivos de Alternativas, además de ser la principal revista cultural de la ciudad, es el de impulsar a la comunidad artística a través de la difusión, la promoción, de la conexión con nuestros lectores, y en este Tercer Festival Alternativas se buscó la profesionalización y la capacitación. 

Así es que durante todo febrero preparamos tres charlas y un taller con relación al negocio de la cultura, a la profesionalización artística y al emprendimiento del talento y la pasión. Porque para que una comunidad cultural crezca, es obligatorio, vital, que el artista viva del arte.

La primera de estas charlas fue en torno a la temática ‘En León, ¿se puede vivir del arte?’, en el que participaron Eduardo Esquivel, músico; Alejandra Ramírez, bailarina; Alfredo Ávila, actor, y Zamira Muñoz, productora.

Ellas y ellos viven de su quehacer artístico, por lo que en esta mesa se discutieron las posibilidades que existen, las dificultades que han experimentado y los motivos que los han llevado a continuar en esta apasionante carrera. 

“Conoce tus objetivos” fue uno de los puntos en común a los que se llegó en la charla. El artista debe saber a dónde pretende llegar, porqué hace lo que hace y qué quiere lograr tanto profesional, como artística y económicamente; desde ahí se puede tener una visión clara y así estructurar una mejor planeación y evitar las falsas idealizaciones. 

Otro punto que se discutió fue el de ser honesto con el trabajo, porque sí, se trata de hacer un negocio y de vender la música, la pintura; ponerle ticket al resultado del talento, pero lo que nunca se debe comprometer es la esencia del artista, que lo que hace es por convicción, la propuesta artística se define por ideales. Saber vender lo que te identifica es diferente a vender tu autenticidad. Ahí recae una de las grandes virtudes del arte como negocio, al final, toda la pasión, el discurso, lo que le hierve en la sangre al artista debe permanecer intacto aún en el mercado.

Y por último, aprender que el artista es un negocio, y como tal necesita mantenimiento, inversión, planeación, capacitación, marketing y todo lo que una empresa requiere para subsistir y evolucionar.

“A veces los artistas le tenemos miedo a existir”, mencionó Gabriel Trujillo, director del Centro Cultural Tlen Touaxca, durante el ‘Fuckup del arte’, una más de estas charlas donde también participaron Miriam Pérez, directora del Centro Cultural México Plaza, y Mayed Nazzoure, director de Microteatro León. Pero “existir” desde el hecho de reconocer tu trabajo y reconocerte como artista hasta el “existir” en cuestiones financieras y tener todos los documentos en regla, sí, incluso con el SAT.

Y es que más allá de romantizar la idea de “por amor al arte”, se tiene que tomar en cuenta que el ser artista no es un hobbie para muchos y como tal, tienen que aprender a capitalizar su talento, administrar recursos —tanto materiales como humanos— y llevar un plan de negocios porque “el arte no está peleado con el dinero”, señaló Mayed. 

Pero esto no queda simplemente en saber cuánto vale tu trabajo y hacer de él una fuente de ingresos, también “tenemos que hacer que sea una necesidad (el arte)”, agregó el director de Microteatro León. 

De ahí la importancia de contribuir a la formación de públicos, y aquí no solo entra la labor de las y los creadores e instituciones culturales, sino de toda la sociedad. Es quitar del imaginario la idea de que la cultura es aburrida, para unos cuantos o inaccesible; porque ya en sí lo que hacemos en colectivo día a día, es cultura (lo que escuchamos, consumimos o creamos) y las manifestaciones artísticas son parte esencial de ella.

Para complementar el hacer de tu talento una fuente de ingresos también es necesario estar en capacitación constante y adaptarlo a tu estilo, aprender de los errores y sacar la creatividad incluso para salir adelante y ver las oportunidades en tiempos de crisis. 

De esto fue el ‘Fuckup del arte’ donde empresarios culturales nos hablaron sobre cómo crear espacios que generen trabajo a varias personas y vivir del arte. 

Las mesas de diálogo cerraron con la charla ‘Redes sociales para promover tu arte’ donde  Cris Garabatos, ilustradora con más de 31 mil seguidores en redes sociales, y Luis Castañeda, cofundador de Monstarter y consultor en redes sociales, nos compartieron su experiencia como creadores de contenido digital así como tips para sacar provecho a las redes sociales y hacer de ellas aliadas para la difusión de tu trabajo artístico. 

Además, se llevó a cabo el taller ‘Introducción a la producción audiovisual para artistas escénicos’, impartido por el realizador, fotógrafo y comunicólogo, Bryan López. A lo largo de nueve horas, divididas en tres sesiones, las y los participantes aprendieron de forma teórico práctica conceptos básicos para la realización de videos y el viernes 24 verán proyectado el resultado de su trabajo en este taller. 


El festival concluyó el viernes 24 de febrero con una fiesta de clausura en el Rey Compadre,  amenizada por Mongo Beats Latinos, celebrando así el 21 aniversario de la Revista Cultural Alternativas, que da pie a este festival.