A lo largo de estos años, el MIL ha tenido que recorrer diversos caminos con el objetivo de construir una visión más integral, dinámica e incluyente de lo que significa “la identidad” en León.
La primera de las exposiciones que están por llegar, dedicada al décimo aniversario del recinto ya como museo, no es sólo una mirada a ese pasado institucional, es, además, una reflexión sobre la evolución de su proceso curatorial, museográfico y social. Desde su gestación, a inicios del nuevo milenio —en un contexto donde múltiples esfuerzos intentaban documentar los patrimonios leoneses desde la academia o las instituciones—, el museo surgió con la inquietud de convertirse en un espacio que no sólo resguardara la historia, sino que también la interpretara y la pusiera en diálogo con el presente.
A través de documentos, objetos y recursos audiovisuales, 10 años del MIL propone un recorrido por los momentos más significativos del museo desde su apertura en 2015. En sus primeros años, el MIL partió de una mirada más tradicional, histórica y documental. Las exposiciones iniciales estaban centradas en personajes, épocas y objetos desde un enfoque casi pedagógico. Pero, con el tiempo, la propuesta se fue abriendo a otras formas de entender y contar la identidad (o identidades): desde los testimonios orales, la etnografía, el arte contemporáneo y las voces de la ciudadanía.
“(El Museo) aspira a convertirse en un lugar que le dé voz a las identidades, a otras miradas, a otras perspectivas. Y en la línea del tiempo se ve reflejada su evolución, pues sus primeras exposiciones se construyeron desde una perspectiva más historicista, en un momento del MIL. Y de pronto sus curadurías comienzan a tener ciertas vetas para narrar otras identidades: disidentes, populares; vistas y entendidas desde otras disciplinas como la etnografía o el registro de la memoria, pues las identidades se encuentran en testimonios orales y en otras manifestaciones culturales”, destaca su coordinadora, la licenciada Brenda Galván.
La exposición conmemorativa busca recuperar momentos clave en la transformación del espacio, mostrando referencias desde las primeras muestras como La liturgia de las piedras, Los cuchilleros o José Guadalupe Posada, hasta otras más recientes como Breve historia del Tranvía o Lucha libre en León y algunos íconos, mismas que han apostado por una museografía más sensible y conectada con las experiencias actuales del público.
La exposición también propone una analogía: el museo como un ente vivo, con múltiples ojos, corazones y pensamientos. Un organismo colectivo que se alimenta del entorno, que respira con sus visitantes, que escucha a la ciudad. En este sentido, se reconoce al MIL como un nodo activo de creación, documentación y reflexión identitaria, y no sólo como un contenedor de exposiciones e historia. “Yo misma voy al punto medular, al origen, a lo que se dice que es el origen para generar nuevas propuestas, nuevas conclusiones. Pero si esta historia no es vista desde lo que sí se vive hoy en día, se difumina. Entonces, ¿cómo sí lo hacemos?, pues escuchando lo que sucede hoy en día y vinculando estos procesos y estas imágenes, estas fotos y esta historia antigua con la historia actual”, comparte la coordinadora del MIL.
Las piezas, documentos y relatos presentados en esta muestra no solo hablan del pasado del museo, sino que también interpelan al presente y al futuro: ¿qué nuevas historias quedan por contar?, ¿cuáles voces aún no han sido escuchadas?, ¿cómo seguir documentando una identidad en constante movimiento? “Vamos a contar la historia y a interpretarla desde nuestra realidad, para que tenga sentido y para que para tú puedas generar un vínculo con ella”, puntualiza.
A la par de esta exposición, será inaugurada Habitar la memoria. Paisaje urbano de León, muestra que ofrecerá un contrapunto visual y conceptual al enfocarse en cómo la ciudad se transforma, se habita y se imagina desde la cotidianidad.
¿Cómo se habita una ciudad? ¿Qué memorias quedan impresas en sus calles, en sus fachadas, en los trayectos cotidianos de quienes la recorren? Estas preguntas dan origen a dicha exposición que propone una mirada sensible y reflexiva sobre el Centro Histórico de la ciudad desde la perspectiva de quienes lo viven día a día.
Lejos de una visión estática o meramente estética del paisaje urbano, la muestra aborda el concepto de habitar como una forma de presencia activa y constante: la persona que cruza la misma calle cada mañana rumbo al trabajo, quien reconoce al vendedor de dulces o al perro que siempre ladra en la misma esquina, quienes cuidan a otros antes de salir de casa. Vivencias que construyen el verdadero paisaje de una ciudad.
La exposición reúne obras de distintas épocas y estilos —acuarelas, fotografías, dibujos— que se entrelazan a través de un relato construido a partir de entrevistas realizadas a habitantes del centro. El recorrido propone una narrativa continua, una caminata imaginaria que invita al visitante a reconocerse en los fragmentos de otras vidas, de otras miradas. No se trata solo de observar, sino de recordar, vincular y habitar también con la memoria.
El visitante podrá descubrir piezas de artistas locales como Panchito Salceda, Beto Quiroz, Juan José Huerta, Oscarín Watercolor y los Urban Sketchers dialogando con fotografías del fondo documental Toribio de Esquivel, y piezas de la colección del Museo de la Ciudad. Las obras, dispuestas de manera fragmentaria, construyen una experiencia visual y emocional que invita a mirar lo cotidiano con otros ojos.
Además, integrará cédulas narrativas que ofrecen pequeñas historias sobre los edificios emblemáticos del Centro Histórico y biografías de artistas, reforzando el diálogo entre memoria colectiva y expresión individual.
Habitar la memoria es también una reflexión sobre cómo entendemos hoy la identidad urbana: no como algo fijo o uniforme, sino como una construcción dinámica, viva, nutrida por la experiencia de quienes habitan, transitan y transforman la ciudad todos los días.
Ambas muestras celebran no sólo la existencia del MIL, sino que refuerzan y destacan su vocación por seguir interpretando a León desde sus múltiples márgenes, rostros y trayectos. Representan, por supuesto, una oportunidad para conocer más sobre la historia de León, así como reflexionar sobre los procesos que configuran nuestras identidades, los espacios donde éstas se expresan y los relatos que elegimos preservar.
Las exposiciones estarán abiertas a todo público a partir del 11 de julio en el Museo de las Identidades Leonesas; con un horario de visita de martes a domingo de 11:00 a 18:00 horas. Recuerda que la entrada es libre al ser aplicable el Pásale Gratis, y que puedes asistir de manera individual o grupal, con posibilidad de solicitar recorridos guiados. ¡Agenda y visítalas!
¡Nuevas exposiciones temporales!
10 años del MIL
Habitar la memoria. Paisaje urbano de León
Inauguración: 11 de julio, 19:00 h
Horarios de visita: martes a domingo, de 11:00 a 18:00 h
Museo de las Identidades Leonesas
¡Pásale gratis!