El ruido de los tambores lo cambió todo. Originario de León, Guanajuato, el maestro José Luis recuerda cómo inició su camino en la danza contemporánea y todo fue a partir del sonido de los tambores.
Al terminar la educación media en la ‘Prepa’ Oficial, se mudó a la capital del estado para estudiar Ingeniería Química en la Universidad de Guanajuato. Recuerda que él se sentaba en el lobby del auditorio, donde conoció la disciplina artística que tanto le ha dado.
“La Facultad de Química estaba a ‘mero’ arriba de la universidad, en el Centro. Yo me iba a estudiar a la parte del lobby del auditorio y de repente oigo unos tambores y me dio curiosidad y me acerqué a ver, estaban dando clases contemporáneas”, recuerda el maestro.
“Me inscribí, empecé a tomar clases y entonces ya no iba a la escuela porque me gustaba más la danza (...) entonces en mi casa me dijeron «bueno, estudias o trabajas» y ya no estudié, me dediqué a bailar”.
Sus primeros maestros fueron Juan Caudillo y Carlos Gaona. A los tres meses de comenzar su preparación en danza participó en su primer montaje, que sería el previo a destacadas participaciones como el Festival Internacional Cervantino, pues con una sonrisa en el rostro platica orgulloso que él participó en el primer Cervantino con el grupo de artes escénicas del Teatro Juárez.
Agrega que en aquel tiempo en el que él aún era un novato en la danza, tuvo la posibilidad de bailar junto con bailarines destacados como Josefina Echánove, Gloria Ávila, Martha Morá y Víctor Lara. Para ese momento él ya lo tenía claro: la danza era su motor y la pasión que quería desarrollar el resto de su vida.
Así, decidió que no quería ser “un bailarín ignorante” y, tras el impulso que les dio Carlos Gaona, se fue a la Ciudad de México para prepararse en el Ballet Nacional de México, se formó como docente y cursó varios talleres, algunos de ellos impartidos por maestros de Nueva York.
Tiempo después regresó a Guanajuato capital y comenzó a trabajar en el Teatro Juárez, pero, llegado el momento decidió retomar sus estudios de Nivel Superior, esta vez en la carrera de Decoración, misma que mientras cursaba, mutó a la Licenciatura en Diseño de Interiores.
Pese a que finalizó sus estudios universitarios, no ejerció, pues él tenía claro que la licenciatura que había estudiado sería una útil herramienta para aplicar en su carrera como bailarín.
“Los maestros me decían «¿y no vas a trabajar?» y yo «no, yo entré para prepararme, que fuera un complemento para bailar» porque conoces (en la carrera) colorimetría, historia del arte, etcétera. Entonces yo lo usé para ampliar mi visión intelectual y dancística. Y fue «ya terminé y voy a seguir bailando»”.
Y así lo hizo, continúo bailando por varios años más; pero como en todo, las etapas terminan solo para iniciar una más y junto con varios compañeros más formó el grupo VILOMUS-VA, conformado por las primeras letras de los apellidos de los fundadores: Villalobos, López, Stephens y Vázquez.
Recuerda que en una ocasión hicieron un montaje en donde invitaron a participar a bailarines de Ciudad de México; para éste regresó el maestro Carlos Gaona y montó una coreografía con Victoria Camero, entonces primera bailarina del Ballet Nacional de México.
“¡Vida, todo te debo! ¡Vida, estoy aquí! Ahí definiría todo lo que yo soy”
Fue en esa época que el maestro Villalobos emprendió la que sería su aventura de vida y de lo que se enorgullece en la actualidad, contrajo matrimonio con Rebeca Pedroza.
Al poco tiempo regresó a León; primero venía ‘de entrada por salida’ pues Raquel Aguilera lo invitó a dar clases en su gimnasio; poco después conoció a Manuel Solórzano, quien le ofreció dar clases en la Casa de la Cultura Diego Rivera. El maestro Villalobos aceptó y se asentó en la ciudad del cuero y el calzado.
“Me contratan pero no tenían espacio en la Casa de la Cultura. Empiezo a dar clases en los cubículos del Teatro Doblado, que ahora son oficinas. Yo ahí empecé con poquita gente y ya vieron que empezó a tener difusión y me hacen un salón en la casa de la cultura con sus barras y sus espejos muy padres”, el salón era el 18.
Su trabajo empezó a ser más visible en la ciudad, pero su ambición creativa lo motivaba a ir más allá y comenzó a mezclar disciplinas para crear montajes disruptivos en aquellos años.
“De repente me da una necesidad de combinar (disciplinas). Creo que soy el primer director o maestro que funde la danza con el teatro y la música, entonces empezamos a hacer obras músico teatrales cantando con música en vivo y bailando”, menciona gustoso por la labor creada.
El maestro Villalobos recuerda que en esa temporada realizó un homenaje a Carlos Gaona y además, junto con un grupo de bailarinas y bailarines, comenzó a participar en varios concursos.
La primera obra con la que participó en los certámenes fue La casa de Bernarda, en la que también participaron Julieta Acevedo Moreno y Carmen Calderón. Posteriormente, fundó el grupo ‘Caleidoscopio’, en la Casa de la Cultura, donde formó, entre muchos otros bailarines y bailarinas, a la maestra Claudia Badillo, quien a la salida del maestro Villalobos de la Casa de la Cultura, tomó la batuta para formar a más generaciones.
Al cuestionar al maestro Villalobos sobre su rol fundamental en la formación de bailarines en la ciudad, se le ilumina el rostro y atina a decir “se siente bien porque no pasaste, creaste una ola y esa ola es fuerte”. Entre sus alumnas recuerda con cariño a la maestra Claudia Badillo, Alejandra Ramírez, Sylvia Salomón y a Paola González, a quien conoció mientras él impartía clases en San Francisco del Rincón; todas ellas son referentes de la danza contemporánea en León.
Para el maestro José Luis Villalobos, la danza es vida, pero su logro más importante es su familia, conformada por su esposa Rebeca y sus hijas Becky y María José, a quienes con orgullo menciona que encaminó por las artes.
“¡Vida, todo te debo! ¡Vida, estoy aquí! Ahí definiría todo lo que yo soy”, menciona al adaptar una frase de Amado Nervo.
El maestro José Luis Villalobos Fuentes fue galardonado con el Reconocimiento Juan Caudillo, en el marco de la IV Muestra de Danza Contemporánea, que se realizó el pasado mes de junio.