A partir de las primeras décadas del siglo xx, los pequeños espacios que proyectaban películas cortas (casi todas comedias de humor muy simple) fueron evolucionando en grandes palacios dedicados a mostrar películas a auditorios cada vez mayores, y con ello, fue evolucionando también la narrativa y las historias que se desplegaban sobre las pantallas al apagar las luces. Poco tardó el nuevo medio, consagrado primero a la simple belleza de captar la vida en movimiento, en voltear hacia las formas de arte. Las tendencias que en sus primeras décadas marcaban el rumbo de la exploración artística lo hicieron también en el cine. El paso estaba dado: la cinematografía era una forma de expresión a través del arte.
Así, los expresionistas, dadaístas, surrealistas y neorrealistas comenzaron a experimentar con la cámara, marcando las primeras grandes corrientes que dieron forma no sólo a la cinematografía de esa primera mitad del siglo pasado, sino a poner los cimientos del futuro del cine. El espectáculo se convirtió en arte y en una pieza fundamental de la cultura popular y sus hábitos de consumo.
Hoy no podemos imaginar nuestra vida cotidiana sin la presencia del cine. Actualmente, el cine se ha transformado, ha mutado de acuerdo con sus públicos y sus hábitos de consumo, a la vez que sus formatos y soportes físicos son cada vez más inmediatos, portátiles. Los espacios consagrados al cine son sin duda la puerta de entrada a la consagración personal hacia la apreciación a la cinematografía. Aunque hoy día las opciones de entretenimiento sean tan múltiples y tan al alcance de cualquier tipo de público, el espectáculo de ver imágenes proyectadas a una escala muchísimas veces mayor de la que posibilitan los propios medios caseros y personales siguen siendo una opción primordial tanto para la inversión del tiempo de esparcimiento como medio de expresión artística y de entretenimiento.
Desde inicios del siglo xxi, la gran tendencia del cine en su más cruda forma de entretenimiento parece voltear en gran medida a las piezas adaptadas de universos de las novelas gráficas de Marvel y DC, acaparando cientos de miles de salas de proyección en todo el mundo. El gran Martin Scorsese, en medio de cierta polémica, ya se pronunció en contra de estas formas de productos de entretenimiento, haciendo un paralelismo entre tales cintas y los parques de diversiones: no existe nada nuevo más allá de la diversión por sí misma. De alguna forma, han dejado de explorar lo que la cinematografía significó en sus inicios. Pero, por otra parte, esto no significa que toda la esperanza por el futuro de la evolución narrativa en el cine esté del todo perdida, aún existen películas y bastiones que se mantienen como espacios de proyección más o menos independientes a los circuitos comerciales. En nuestro país, por ejemplo, la Cineteca Nacional, más allá de sus muros, promueve la distribución de obras nacionales e internacionales que tal vez nunca tuvieran la oportunidad de ser proyectadas en una pantalla grande.
Netflix, si bien se ha convertido en el avasallador fenómeno del cine y la TV en streaming, no significa tampoco que sea la única plataforma disponible. Mubi, por ejemplo, es un proyecto que hace una magnífica labor en curar películas y estructurar ciclos temáticos con la finalidad de difundir y preservar la obra de cineastas clásicos, de culto, consagrados o hasta independientes y emergentes. Otras plataformas como Filmin Latino, que en nuestro país es en parte soportadas económicamente por la Secretaría de Cultura a través de IMCINE, abre ventanas a cineastas nacionales a públicos que no tienen la posibilidad de asistir a festivales de cine, o de internarse dentro de los muros de la propia Cineteca Nacional, por ejemplo.
El punto es, como siempre en nuestro hiperconectado mundo contemporáneo, que las opciones de entretenimiento a través del cine están a nuestro alcance y somos nosotros mismos los únicos responsables de la calidad del contenido que consumimos. De recordar, en palabras del historiador de cine, Mark Cousins, que no es el dinero lo que mueve al cine, sino las ideas.