INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN

La música en púrpura

El panorama de las mujeres en la industria de la música en México.
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Pamela Pedroza
Tras recibir la tarea de escribir sobre mujeres en la industria musical mexicana, decidí utilizar un tuit para conectar con mujeres que fueran parte de los distintos eslabones que la forman. Desde un perfil de una usuaria promedio, no imaginé la cantidad de retuits, likes y respuestas logradas. La trascendencia, los comentarios y descubrir tantas colectivas en torno a este tuit, me hablan, justo, de la necesidad de visibilizar proyectos y los esfuerzos de transformación.

Hablar de las mujeres en la industria musical en una línea separatista tiene la importancia de visibilizar su trabajo y el análisis que aportan a la industria musical. De igual forma, un espacio separatista no puede pasar por alto la coexistencia de los casos de éxito y los obstáculos enfrentados por un tema de género, sobre todo cuando todas las entrevistadas consideran que existe una diferencia de oportunidades entre hombres y mujeres, enfrentándose a no ser escuchadas o tomadas en cuenta por su condición de ser mujer; inclinándolas a tomar una actitud dura para ser respetadas. Dicha coexistencia de experiencias y un recorrido por el proceso de la música, serán el hilo conductor para presentarte a mujeres que han hecho de la música, su día a día.

La base para la existencia de esta industria es la creatividad, por lo que entrevisté a Carla Rivarola, compositora multiinstrumentista de Ciudad de México, autora de un EP, dos álbumes y varios sencillos. Si me preguntan, una exponente clave al hablar de mujeres haciendo rock en este país. 

Carla también es productora, una iniciativa que surge tras enfrentarse al conflicto de dejar su música en manos de alguien más y no obtener resultados óptimos, de tener que negociar lo que quería para su propia música sin ser escuchada, tras pasar por una experiencia de grooming a sus 21 años, cuando, al grabar su primer EP, el hombre que producía su material la citaba diariamente en su casa para grabar 30 veces la misma canción, editar y luego acosarla sexualmente; situación que, más tarde, vivió con una disquera. Esto fue clave para darse cuenta que ella podía tener el control de su música y, a su vez, apoyar a otros proyectos de mujeres en un espacio seguro, como ahora que trabaja en el disco de Onyricats.

Los proyectos artísticos tienen una pieza clave en el management, por ello platiqué con Christian Alanís, quien ha trabajado desde la comunicación digital, asesoría y servicio de disquera. Al tener formación en psicología clínica, ha fusionado ambas profesiones creando una gestión de proyectos musicales con enfoque humanista; una propuesta que la ha llevado a abrir espacios de encuentro para hablar del tema de la salud mental dentro de las áreas de este gremio y anular la idea de nombrar a  los artistas como un producto.

Recorriendo el camino de hacer música y compartirla, se encuentra el trabajo de Karla Navarrete, quien además de ser manager de proyectos independientes se desempeña como booker de agrupaciones como Joliette, Camiches, Drims, Beta, entre otros; y ha trabajado en producción de conciertos de Cartel de Santa, Festival Internacional Santa Lucía, Jinjer, Travis, etc. Algo que ella procura aportar a la industria es transmitir lo mucho o poco de sus conocimientos a colegas o personas que se inician en esto.

Para hacer posible la música en vivo, entra la labor de Vanessa Fuentes, quien se desempeña como tour manager de Technicolor Fabrics, así como a la logística de talentos para festivales como Bahidorá, Mutek y el Festival Internacional Santa Lucía; labores cuyo pilar es el orden, pues, como comparte, sin éste y sin una comunicación efectiva con todas las piezas de un proyecto, es imposible un buen resultado. Considera que las producciones se han hecho más capaces y hay más personas ingresando a la industria con una actitud de cooperación. La cordialidad y amabilidad son parte de su sello.

Jaqueline García, con 16 años de experiencia, está dedicada a la promotoría de eventos y al tour management para bandas de la escena independiente en México y Latinoamérica, colocando siempre por delante su entusiasmo por ver crecer proyectos. La marca de su trabajo está en escuchar al artista en equilibrio con las necesidades del promotor, por lo que la comunicación y colaboración son sustanciales para ella. 

En dichos perfiles hubo puntos coincidentes al hablar de que los equipos de logística están mayormente conformados por mujeres y los técnicos por hombres. Por otro lado, todas se han enfrentado a la circunstancia de ser ignoradas al dar indicaciones a un varón dentro de las producciones, siendo obligadas a recurrir a un hombre de su equipo para que se ejecute lo solicitado por ella y, eventualmente, adoptar una actitud dura para ser escuchadas. Agregado a esto, se mencionó la problemática de la representación de mujeres y disidencias en los carteles de los festivales, con porcentajes que van a la alta, pero que siguen liderando los hombres.

La fotografía de concierto y los videos musicales son otra pieza imprescindible. Amanda Imm, fotógrafa de Morat y realizadora de videos musicales, refleja la naturalidad y energía del momento, transmite a los fans aquello que no ven del artista tras los camerinos y busca narrativas fuera de lo convencional para el concepto audiovisual de la música. Dentro de sus experiencias se ha topado con la escasez de mujeres en los crews y el mansplaining. Considera que su labor desde su posición, es también entusiasmar a otras mujeres a que lo intenten.

Parte importante de la construcción de un artista y el esparcimiento de su arte es la participación de los medios, un trabajo que Mónica de la Torre tiene como manager de relaciones públicas, encargándose de la campaña de lanzamiento de álbum de Damon Albarn en México, de la gira de Foo Fighter por el país, entre otros grandes proyectos. La descripción que ella hace de su trabajo es la de contar historias de los artistas de manera que estos conecten con el público a través de los medios; una tarea indispensable para compartir la música. Sí, los comentarios recibidos de “una mujer no me va a dar órdenes” han sido algo con lo cual lidiar y que ha arriesgado meses de trabajo, pero el profesionalismo y buena comunicación que prioriza Mona, son un tema mayor.

Girando hacia los medios, charlé con Vania Castaños, quien además de ser periodista, realiza A&R (artista y repertorio) para proyectos independientes en su propia agencia 3am. Actualmente es conductora del programa #SienteSaoco en Ibero 90.9 y en los esfuerzos por mejorar las oportunidades, compromete su búsqueda de talentos a generar una programación en la que el 50% del contenido musical sea de mujeres y disidencias, y el 50% de hombres, pues en muchos espacios sigue dominando la presencia masculina.

Vania vivió una situación en la que al ser la única mujer en un equipo, le eran arrojadas todas las culpas; en su cercanía con ciertas producciones ha escuchado que algunos artistas de talla Coachella no cierran tratos con mujeres, entre otras circunstancias. Comenta que no hay visibilidad, que las mujeres solemos trabajar en el backstage; es preciso generar espacios para manifestar los logros.

En torno a la visibilización y el periodismo, es indispensable hablar de Karina Cabrera, periodista musical y creadora de #Sonoridad, iniciativa que busca que los espacios en los que se desarrolla la música sean más equitativos. Parte del proyecto es un estudio anual de la representación femenina en festivales; a su vez, desarrolla el mapa de músicas mexicanas donde visibiliza los lanzamientos de artistas; investigaciones que apuntan y denuncian que la industria aún tiene trabajo por hacer en este ámbito.

Karina comenta que la mujer siempre ha sido parte de la música, sin embargo, se ha enfrentado a muchas violencias estructurales. La industria ha limitado su presencia y es por eso que las mujeres se organizan para crear un movimiento underground muy fuerte en el que se está creando una industria paralela. En cuanto a la labor del periodismo, habla de que sabemos cómo fortalecer esta escena, pues son los mismos pasos que hemos seguido para enaltecer el trabajo de los proyectos masculinos. El periodismo ya conoce esa fórmula.

Hay mucho más por escribir de cada una de estas mujeres y de todas aquellas que buscan visibilización dentro de la música, algo estaré maquinando para darle un espacio y lugar apropiado a cada una; pero en esta ocasión me parecía importante reflejar que somos muchas, que las mujeres suelen ser la base de procesos que materializan la música y que están aportando transformaciones significativas, sobre todo, desde una unión y fuerza de cooperación que es también visible en proyectos como Canción de todas, Jueves music, Radio Cósmica Libre, Escena Púrpura, La Marketa, etc. 

Por otro lado, nombrar diversos perfiles que afirman que las oportunidades entre hombres y mujeres siguen siendo desiguales en la industria musical, más allá de lo económico, coincidiendo con experiencias de trato distinto por cuestiones de género y su visión sobre la escasa representación de las mujeres en un escenario; da peso a la idea de que no son casos aislados, que aún hay un camino que recorrer para que nuestro trabajo e ideas sean respetadas. Nuestro trabajo no se detendrá ni el nombrarnos la una a la otra; la lucha y la cultura de denuncia que hemos implantado es lo que ha logrado transformaciones. Continuemos visibilizando.