Al igual que Gisela, mi madre también solía consentirme con un elote en mi niñez— cuando visito a mis padres, aún suele hacerlo—, primero (por alguna extraña razón) sólo lo comía en vaso, pero eso sí, con chile del que pica; posteriormente, comerlo directo de la mazorca se convirtió en la forma en que más lo disfrutaba; ahora, soy fan de los ‘tostielotes’. Y es que no importa cuántas evoluciones o variedades surjan, mientras el platillo tenga esos granos de maíz blanco o amarillo, suaves, calientitos y aderezados, será un deleite al paladar.
Estoy segura de que esto aplica para la mayoría de los mexicanos, porque el maíz, prácticamente, está en nuestro ADN; lo consumimos de todas las formas posibles e, incluso, podríamos comenzar a observar si la forma en que lo hacemos cambia conforme a nuestro estado de ánimo.
En la serie Club de cuervos, una de las características del personaje de Isabel Iglesias (interpretado por Mariana Treviño) era que comía elote para liberar el estrés, una forma de obtener un poco de confort cuando se sentía abrumada, y una de estas escenas, incluso, terminó por convertirse en meme. Y esto es, justo, porque bien puede ocurrirnos a cualquiera de nosotros. Pensemos un poco en cómo nuestro mood, el clima, la celebración o temporada del año influyen en cómo consumimos el maíz.
Por ejemplo, tenemos la vertiente del ‘maíz de a diario’ visible principalmente en las tortillas, porque como mexicanos sí o sí tenemos que comer un caldito de pollo o de res con sus tortillitas y su limoncito; los taquitos para saborear mejor el platillo fuerte con su toque de salsita (que tampoco puede faltar) o bien, de plano lo integramos al manjar que estamos a punto de deleitar: en la sopa azteca o los chilaquiles, las flautas, tacos dorados, entomatadas, enfrijoladas, enchiladas, etc.
Pero, además, está la variante de la preparación que suele consumirse conforme a la hora del día: las gorditas, quesadillas, sopes, tlacoyos o huaraches son más frecuentes a la hora del almuerzo (aunque no estrictamente); por la tarde o la noche, los tacos de pastor, chorizo, bistec…
¿Comer tamales en primavera o verano? ¡O no!, esos se antojan más en la temporada invernal o, mínimo, en un día nublado, con un atolito o champurrado calientito que desatore el bocado. Maíz para digerir maíz.
Los tamales son, además, un ejemplo perfecto del sincretismo entre una planta prehispánica y una tradición católica, pues ¿a quién no le ha tocado poner los tamales el 2 de febrero, Día de la Candelaria? Sí, aquellos a quienes un mes antes les salió el Niño Dios en la rosca de reyes.
Y, ahora que comienza septiembre, el pozole se convierte en el platillo más representativo de la temporada patria. Ya sea verde, blanco o rojo —al estilo tradicional, guerrerense o de la costa con mariscos—, en todo el mes y, especialmente en la celebración por la Independencia nacional, es el platillo obligado. Ya con qué se acompaña, depende del gusto de cada quién; si con un refresco de cola o con un agua de sabor… ¡ah!, pero eso sí… con al menos una tostada para que le dé más sabor.
En los postres también podemos disfrutar del maíz en su modalidad de pan, pinole, panquecitos o mousse. Pero, si es momento de disfrutar de una buena película, las palomitas son un alimento prácticamente obligatorio.
Ahora bien, también existen diversas formas típicas de consumir el maíz conforme a la región del país, ejemplo de esto son los uchepos de Tierra Caliente (Michoacán y Guerrero); tlayudas de Oaxaca; los pambazos que, si bien se disfrutan en gran parte del país, su origen es en el estado de Veracruz; o los salbutes de Yucatán…, sólo por mencionar algunos platillos.
Y es que, bien se dice que somos “hijos del maíz” y lejos de verlo de forma negativa, es un símbolo de orgullo, de identidad. Fue en ese sentido que también quise adentrarme en conocer un poco más de cuáles serían algunas de las formas favoritas de comer maíz para los mexicanos, en este caso, entre conocidos. Estos fueron algunos de los alimentos que más se repitieron, en este orden:
- El elote (en sus múltiples variedades)
- Las tortillas
- El pozole
- Tamales
También hubo quien mencionó el champurrado y los uchepos e, incluso, para uno de los encuestados la respuesta no podía reducirse a una sola opción y mejor me dio su Top 5, donde ponderaba a las tortillas como su número 1; honestamente, creo que más de uno estamos en la misma situación.
Y si bien la forma de preparar el maíz influye mucho en cuántas calorías se consumen, también es cierto que en su consumo ‘más natural’ es un alimento que ofrece muchos beneficios.
De acuerdo con Sofia Wicker Velez, dietista del Centro Infantil Johns Hopkins, si establecemos como medida una mazorca mediana de maíz dulce o media taza de granos frescos, ésta contiene:
- Alrededor de 77 a 100 calorías.
- Aproximadamente 3 gramos de proteína.
- 5 miligramos de sodio.
- 244 unidades internacionales de vitamina A.
- Aproximadamente 15 gramos de carbohidratos, incluidos aproximadamente 5 gramos de azúcar.
- Pequeñas cantidades de vitaminas B, magnesio y potasio.
- Antioxidantes que alivian el desgaste de las células del cuerpo, entre ellos: Vitamina C.
- Luteína y zeaxantina, que favorecen la visión y la salud ocular.1
Y, aunque en el presente artículo nos centramos más en el consumo gastronómico del maíz, como lo hemos visto en este número de Alternativas, abordar el tema de esta planta es hablar de aspectos culturales, sociales, nutrimentales, históricos y más, tal como se plantea en el estudio Maíz: Alimento fundamental en las tradiciones y costumbres mexicanas:
Al hablar de Maíz es necesario abarcar gran cantidad de temas como son: Naturales (Tipos de maíz, textura, color, sabor) Geográficos (Lugar y clima en que se cosecha) Culturales (Tradiciones, costumbres, fiestas donde está presente) Antropológicos (Orígenes y usos) sociales (significado para diversas civilizaciones).2
Así que, ya sabes, la próxima vez que estés a punto de disfrutar de un riquísimo platillo hecho a base de maíz, identifica todos los factores socio-culturales e incluso, de temporada o estado de ánimo; porque este alimento conlleva mucho de lo que pensamos.
Referencias
1 Health benefits of corn. (2025, agosto 27). Hopkinsmedicine.org. https://www.hopkinsmedicine.or...
2 (S/f-b). Pasosonline.org. Recuperado el 29 de agosto de 2025, de https://www.pasosonline.org/Pu...