INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN

Los tiburones siembran brócolis

Apuntes de errores, crítica de arte y Naturaleza del Futuro de Caro y Lolo
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Juan Carlos Buenrostro García
Hace algún tiempo conocí a Elia Espinoza. Ella es poeta e historiadora del arte. Por su conexión tan cercana con la oratoria y las palabras, puedo asegurar sus habilidades para la prestidigitación y el mentalismo. Posee una especial pericia, a su vez, para las transmutaciones y la jardinería. En y por ella, el universo florece y se transforma. Aún recuerdo sus clases, particularmente su método de enseñanza tiene un objetivo: Todo debe de ser bello. Lo descubrí un día, mientras narraba de franceses, grafitis y escapadas a la montaña.

Comprendí ese axioma después de una interrupción cuando en mi mente divagaba su discurso. Justo cuando narraba sobre la obra abierta de Umberto Eco y algunas notas de Almuth Gresillon, miró la pantalla y me preguntó por el mejor reguetón que podría recomendarle. Me llevó de estar caminando por las afueras de Tepoztlán a sentir el calor de dos cuerpos en medio de un acto musical propiciado por Don Omar. Elia me educó en un modelo de crítica llamado genetista[1], éste era cómplice de la historia del arte y la literatura, mismo que se dedica a pensar lo procesual e inacabo. “Juan Ki, querido, todo es un borrador hasta que se demuestre lo contrario”.

Por un instante extendido, sentí la voz de Elia cuando vi Naturaleza Del Futuro de Silvia Carolina Duran, proveniente de Ciudad Victoria, nacida en 1995 ̶s̶i̶m̶p̶l̶e̶m̶e̶n̶t̶e̶ ̶C̶a̶r̶o̶ y Everardo Felipe nacido en 1982, ̶l̶e̶ ̶d̶e̶c̶i̶m̶o̶s̶ ̶L̶O̶L̶O̶. Ellxs forman parte de una generación de artistas que he podido rastrear en diversas partes de México. Este grupo poco uniforme, sin nombre, tiene como fuentes los memes, las caricaturas de los noventa y el shitposting; suelen incorporar letras en su obra y sus materiales predilectos son los más perecederos. q̶u̶é̶ ̶d̶o̶l̶o̶r̶ ̶d̶e̶ ̶c̶a̶b̶e̶z̶a̶ ̶p̶a̶r̶a̶ ̶a̶q̶u̶e̶l̶l̶x̶s̶ ̶q̶u̶e̶ ̶n̶o̶s̶ ̶d̶e̶d̶i̶c̶a̶m̶o̶s̶ ̶a̶ ̶l̶a̶ ̶c̶o̶n̶s̶e̶r̶v̶a̶c̶i̶ó̶n̶ ̶d̶e̶l̶ ̶a̶r̶t̶e̶ ̶c̶o̶n̶t̶e̶m̶p̶o̶r̶á̶n̶e̶o̶ Enlisto sin ser exhaustivo, pude olvidar u omitir ̶a̶ ̶a̶l̶g̶u̶i̶e̶n̶ ̶q̶u̶e̶ ̶m̶e̶ ̶c̶a̶e̶ ̶g̶o̶r̶d̶x̶ , por ejemplo Dinashuy, Antulio Arroyo o Frida Rentería en Ags.; el Sucio Dan en Mérida, Daniela de la Torre en Querétaro o Lorenzo Lugo en San Miguel.

Específicamente por lo que pasa en León, Gto., esta muestra se inauguró el pasado 28 de enero en la planta baja de Torre Andrade[2]. Ésta estará abierta hasta el 11 de marzo y el 5 del mismo mes contará con un acto de clausura. En esta exposición no hay obras, porque tampoco presumo muy seguro que sea ésta una exposición. En su potencialidad no se agotan los recursos y los escenarios posibles que podría llegar a ser. Si damos una lectura de derecha a izquierda, entrando por la puerta principal, esta (no) exhibición[3] bien podría presumirse como una fiesta con luces de neón, un cementerio bizantino abandonado por los turcos, un acuario lleno de algas y selaquimorfos, un reptilario, el rodaje de un filme en el cual impactan los autos de los imprudentes contra los inocentes, un kínder, la selva, una casa a las afueras de una ciudad inventada, el infierno, una barbería para señores cuyos bigotes desarrollaron inteligencia estética, así como un planeta donde habitan verduras hipertrofiadas y antropohumanizadas. Quizá olvidé una posibilidad, ̶a̶ ̶l̶o̶ ̶m̶e̶j̶o̶r̶ ̶y̶ ̶m̶e̶ ̶l̶a̶s̶ ̶i̶n̶v̶e̶n̶t̶é̶ ̶t̶o̶d̶a̶s̶.̶

Es decir, Naturaleza del Futuro podría nombrarse como un laboratorio de ficciones (¿o no?) que enarbolan tantos sucesos como lienzos, calcomanías, telas, focos y cartones que cuelgan de las paredes del difícil por penetrar concreto de la torre. Caro y Lolo advierten del carácter experimental de la reunión de sus piezas. Al principio hay un poema, éste sentencia: estás creciendo aunque ya te creas grande, cada segundo sigues cambiando; frente a éste, hay un cartón viejo, deslavado con lo que parece que hay tinta, café de una mañana perdida y una leyenda que reza lo siguiente: Todo es un proceso, todo es un error.

Lo anterior lo sentí como una incitación para historiar los caminos que han trazado lxs artistas; a su vez, mi intuición me dijo que era una invitación para estudiar los significados de sus creaciones. Una licitación para formular una crítica de arte en su compañía. Me cuenta Caro en una visita guiada el 15 de febrero que esta (no) exhibición había sido muchas otras cosas antes, fue una exploración de ella por las violencias inmanentes del combate de las flores[4], esta primera versión fue diseñada para un proyecto no realizado; después, se unió Lolo, y se transformó en una batalla entre robots y plantas, este siguiente boceto jamás salió del tintero; sin embargo, tras la invitación de los directores del espacio, esta versión-laboratorio (con todas sus posibilidades) proviene de conversaciones sobre la relación de ambxs en medio de la pandemia, sobre sus intereses en términos botánicos, biológicos, cinematográficos y, especialmente para Caro, en la pedagogía del arte.

Cuando vi la exposición por primera vez, sentí que estaba formulada por una curaduría dispar. ̶¿̶A̶q̶u̶í̶ ̶h̶u̶b̶o̶ ̶a̶l̶g̶ú̶n̶ ̶e̶j̶e̶r̶c̶i̶c̶i̶o̶ ̶c̶u̶r̶a̶t̶o̶r̶i̶a̶l̶?̶ ̶ ¿̶L̶o̶s̶ ̶p̶o̶e̶m̶a̶s̶ ̶s̶o̶n̶ ̶t̶e̶x̶t̶o̶s̶ ̶d̶e̶ ̶s̶a̶l̶a̶?̶ ̶ ¿̶E̶s̶t̶e̶ ̶e̶s̶t̶a̶c̶i̶o̶n̶a̶m̶i̶e̶n̶t̶o̶ ̶e̶s̶ ̶u̶n̶a̶ ̶s̶a̶l̶a̶?̶ Las (no) obras de ambxs se interrumpen, se gritan y se abrazan en el proceso. El trazo de Caro, por ejemplo, es suave, su calidad de línea tiende a ser más fina, el lenguaje de su obra suele ser más intimista. Pienso en Mano roja, flor y tequila, acrílico que, me cuenta ella, es una exploración formal por entender la entrada de la luz en un refugio que comparte con Lolo. El detalle por captar cómo la luminiscencia atraviesa el cristal del caballito me deja en claro que Caro aún posee interés por ser más naturalista que su compañero.

Por la parte de él, en cambio, su mano es rápida y su pincelada es barrida. El temperamento de su pintura es tosco. Sus lienzos suelen ser manejados en bruto, no están bien tensados y hay algo relajado en todo eso. ̶L̶a̶ ̶v̶i̶d̶a̶ ̶n̶o̶ ̶e̶s̶ ̶t̶a̶n̶ ̶e̶s̶t̶r̶i̶c̶t̶a̶,̶ ̶J̶u̶a̶n̶ ̶K̶i̶.̶ ̶R̶e̶l̶a̶j̶a̶t̶e̶ ̶ Mis primeras intuiciones sobre él, es que le gusta pintar seres fantásticos, tiende a representar movilizaciones de personajes y suele despedir un aroma cinemático en lo anterior. ̶¿̶S̶e̶r̶á̶ ̶p̶o̶r̶ ̶q̶u̶é̶ ̶e̶s̶ ̶c̶i̶n̶e̶a̶s̶t̶a̶?̶ ̶ Pienso que mis adjetivos se ilustran muy bien en el acrílico Estudio sobre misteriosos creaturas color rojo. Él me comenta, en una serie de aclaraciones el 26 de febrero, que esto se debe por estar más cercano a reflexiones sobre la idea, no tanto la materia.

Mientras mantenía la conversación con Caro, más que seguir una dirección clara por la exposición, nos guiaba el perrito que llevaba consigo. El gusto estético del animal me otorgó las herramientas para desentrañar su trabajo. Mientras ella me contaba, se combinaban ladridos y tintineos de correas. Total, si hay perritos que son críticos de arte, en este lugar, seguro hay tiburones que siembran brócolis. “Mira, Juan Ki, esa de allá, es un cartón, parece que es un niño que se está convirtiendo en verdura”, me comentó ella. Para finalizar, Caro me hablaba sobre el gusto que le ha dado reunir a tantos mundos en este espacio. “Por ahí, vi a mis tías, luego también me gustó ver a mis amigues les travestis, la gente del arte. ̶t̶a̶m̶b̶i̶é̶n̶ ̶v̶i̶ ̶m̶u̶c̶h̶o̶s̶ ̶m̶a̶r̶i̶h̶u̶a̶n̶o̶s̶ . Creo que eso queríamos, que la gente se sintiera cómoda de explorar como más quisiera”

Poca gente se atreve a clavar tantas piezas en ese concreto duro, frío y difícil de manipular por el carácter material de Torre Andrade; aun así, parece que Caro y Lolo se divirtieron en el proceso. En su travesía, hay una serie de discusiones que dinamitan la estabilidad sobre los espacios del arte. ¿Arte es aquello que se expone sólo en circuitos legitimados? ¿Por quién? ¿Cuándo sucede aquello? ¿El borrador es un objeto artístico en sí mismo, sólo se presume como tal si está en dicho circuito?¿Por qué un objeto sí puede transicionar de cartón pintado a la categoría de arte, pero no puede transicionar a la categoría de monstruo marino?

Mientras me planteaba esas dudas, recordaba una frase que llegó a mí por error o por destino: el arte está en la discusión sobre su artisticidad[5]. Pues a mí me la han hecho de pedo muchos weyes para que sea su novio y no por tanta discusión seremos novios, ¿verdad? Este entramado de desestabilizaciones ontológicas y estéticas hizo que mi mente regresara a pensar en teóricos franceses, grafitis y escapadas a la montaña. Tenía que compartirle lo que acababa de ver a Elia. Mis conmociones me obligaban, aunque mi intuición me prevenía de ciertas posibilidades. Cuando le hice la llamada, ella contestó: “Lo sé. No me digas nada, lo acabo de ver.” Para mi no sorpresa, algo en mí, sabía que ella lo sabía. Ojalá que nunca me haga falta su voz y que dios bendiga el reguetón.

Juan Ki Buenrostro.

A Luis Manuel, gracias por inspirarme, bro.

[1] De acuerdo con el argumento de Elia, la crítica genetista es un corpus de conocimiento completamente independiente de la crítica de arte. En este escrito, interpreto lo anterior con mayor libertad. En este caso, ambas críticas se entrelazan mutuamente.

[2] Torre Andrade es un proyecto de Eduardo Cornejo Rata y Gerardo Mendoza Jerry. Aquí ocurren muestras de cine, exposiciones y conciertos, entre otros proyectos que han recibido.

[3] Sobre la (no)obra y la (no) exhibición. Cada unx de lxs involucradxs en este texto lo entendía desde diferentes visiones. Yo apelo a la artisticidad de sus piezas en tanto favorezco sus potenciales narrativos, aunque Lolo defiende que él no se considera artista contemporáneo por el elitismo del arte contemporáneo; a su vez Caro aclaró que la posición de la (no) exposición era bienvenida mientras fuese funcional para debilitar los prejuicios que circundan al arte contemporáneo. ¿Si ellxs no están haciendo arte, entonces, qué es este texto? ¿Yo qué soy, entonces?

[4] El combate de las flores es una tradición de carácter popular donde se suelen intercambiar rosas por besos.

[5] Esta idea proviene de las clases de otro buen amigo llamado Daniel Montero. Agradezco infinitamente sus enseñanzas.

Juan Carlos Buenrostro García Juan Carlos Buenrostro García

Licenciado en Ciencias del Arte y Gestión Cultural por la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Actualmente es maestrante en el posgrado de Historia del Arte por parte de la Universidad Autónoma de México. Su trabajo está compuesto principalmente por crítica de arte, escritura creativa, ensayo político y cuento. En 2017 y 2018 obtuvo el premio nacional de crítica de arte UAA. Ha publicado en el British Council, La Jornada, Terremoto, La Domadora y Viceversa Magazine, entre otros. Ha ofertado talleres sobre apreciación artística, museología y crítica de arte. Asimismo, ha realizado labores curatoriales para la galería Jesús Gallardo por parte del Instituto Cultural de León.