El Instituto Cultural de León, a través de sus unidades académicas, entre ellas la Escuela de Música de León (EML), impulsa una formación integral de las y los alumnos mediante experiencias profesionalizantes, como pertenecer a las agrupaciones representativas de la propia escuela que se presentan en diferentes recintos importantes de la ciudad, así como ser partícipes de eventos destacados; sumando a estos surgió una nueva iniciativa desde la Coordinación de Canto para realizar la primera producción operística.
Desde inicios de este año, la EML, en colaboración con el Instituto Oviedo y el Centro Cultural Sor Juana (quienes están a cargo de la musicalización y el acompañamiento de danza en este montaje), reunió esfuerzos para lograr esta misión que nace de la necesidad de que las y los estudiantes adquieran las herramientas que exige su profesión mediante una exposición constante al ejercicio de su disciplina y no solamente desde la teoría del aula.
Si bien fue a principios de 2025 cuando se concretaron los detalles para llevar a cabo esta obra como una producción operística completa, en años pasados la escuela ya había realizado galas de ópera que, a pesar de pausarse por un tiempo, revivieron en el 2024 y, sin duda, fueron el primer paso en el recorrido que ha llevado a Dido y Eneas.
Y es que, siguiendo la línea educativa de brindar una formación integral para la comunidad estudiantil, dicha gala de ópera fue el resultado de un taller de expresión corporal para cantantes; un ejercicio que les obligó a poner en práctica los aprendizajes de una semana y que, sin saberlo en el momento, comenzaría a prepararles para el reto del 2025: montar una obra Barroca de ópera.
“Surge de la necesidad de motivarles a crecer, a abordar un nuevo reto como estudiantes y, a la vez, brindarles más herramientas, más oportunidades de crecimiento. No es lo mismo estudiar música que hacer música. Cuando se enfrentan al reto de montar un rol completo en una ópera, aunque sea un rol pequeño, ya tiene otras implicaciones, otras responsabilidades; implica compromiso, estudio, mucho valor, valentía, trabajo en equipo, individual… y qué mejor que aprender a cantar, cantando”, menciona Edna Valles, productora ejecutiva y coordinadora del área de Canto de la EML.
Edna comparte que la obra fue elegida tras analizar distintos títulos, buscando aquel que el alumnado pudiera entender y ejecutar, que se adecuara a su nivel técnico y escénico y, al mismo tiempo, les retara en su aprendizaje. Dido y Eneas de Henry Purcell cumplió con estas características y además se alineó al quórum necesario, pues siete de ocho estudiantes de canto son mujeres, justo el número de solistas requeridas en esta ópera.
Para la elección del elenco se realizaron audiciones internas que estuvieron abiertas a toda la comunidad estudiantil y que fueron evaluadas por un jurado externo a la institución. Una vez que se realizaron las pruebas, se asignaron los papeles a seis alumnas, un alumno y un exalumno pertenecientes al Nivel Medio Superior Terminal y a la Licenciatura de Canto de la Escuela de Música de León.
A partir de ese momento comenzó el trabajo individual, principalmente en sus clases de canto y mediante el estudio en solitario; sin embargo, la preparación de papeles como estos va más allá de la técnica vocal, pues gran parte de la labor del elenco está en entender la historia, la literatura y la psicología del personaje; lo que también implica una traducción del texto y su correcta pronunciación.
Para una interpretación como la que presenciamos, es vital una comprensión profunda de lo que se está cantando y, ,con dicha finalidad, Gemma Quiroz, directora de escena, realizó un trabajo literario en el que les solicitó a las y los participantes que leyeran la Eneida —libro al que pertenece el mito de Dido y Eneas—, con el que pudieron adentrarse al mundo de sus personajes a partir de sus antecedentes y su contexto y, entonces, asimilar de dónde viene su sufrimiento, su enamoramiento, sus patriotismo, sus motivaciones, etc.
Claramente, en este proyecto fue esencial el trabajo grupal, pues una vez que cada una de las piezas estuvo lista, hubo que integrarlas para que funcionaran como una sola obra en la que también participaron el Ensamble Sinfónico Oviedo, la Compañía de Danza Sor Juana y el Coro del Instituto Cultural de León, además de todo el equipo creativo de profesionistas que estuvieron detrás de la producción, pues, como nos mencionó Edna Valles, la ópera es uno de los géneros más completos debido a su naturaleza multidisciplinaria, lo cual, a su vez, la vuelve más compleja de producir.
Aunque algunas de ellas y ellos ya habían participado en producciones del Teatro del Bicentenario con el coro o como solistas con agrupaciones de la misma EML, esto no dejó de ser un reto, pues fue su primera vez montando un rol completo de ópera como solistas, lo que implicó una exigencia física y mental que no habían tenido antes.
Parte del reto comprendió entender el canto como una actividad física que hace uso de todo el cuerpo e involucrarse en la producción mediante la resolución de temas como su vestuario y su maquillaje. Siendo una actividad formativa, fue importante inculcarles la capacidad de resolver problemas, con el propósito de que en un futuro sean cantantes solventes, no solo en lo vocal, sino en todas las áreas que hay detrás de la profesión.
La escenografía y la utilería fueron otros de los desafíos de esta producción, para lo cual recibieron apoyo del Teatro del Bicentenario. Las y los alumnos pudieron hacer una selección de elementos que fueran de gran utilidad para representar el contexto de los personajes y también tuvieron que encontrar resoluciones para algunos elementos de estos ámbitos.
Pese a que existía un carácter novedoso, que pudo bien convertirles en manojos de nervios, el elenco siempre caminó sobre suelo firme, dado que en todo momento tuvieron el respaldo de profesionistas que fungieron como guías y quienes les transmitieron seguridad en su talento y en la dedicación que entregaron para lograr el resultado del que fuimos testigos.
“Afortunadamente se hizo un equipo de grandes profesionistas y artistas de gran trayectoria en León que están respaldando el trabajo de estos estudiantes. El reto es que todas las piezas funcionen para poder respaldarlos y ser un lugar seguro para ellas y ellos; tienen permitido equivocarse porque hay un equipo de profesionales detrás para contenerlos”, agrega Edna.
Luego de meses de preparación, que implicaron enfrentar desafíos de todo tipo, el compromiso de cada integrante del elenco se vio reflejado en dos funciones en el Teatro María Grever, en el que demostraron su capacidad para hacer grandes cosas y el potencial de ser grandes artistas.
La importancia de que la comunidad estudiantil esté expuesta a este tipo de experiencias es que a través de ellas conocen lo que implica la vida profesional y desarrollan herramientas prácticas para ser mejores artistas; como montar un personaje, pararse en un escenario, resolver problemas e incluso atender entrevistas. Es una vivencia que los lleva más allá de sus límites y que les brinda un aprendizaje que el aula o, incluso, un concierto no les habría proporcionado.
Pese a que el objetivo de estas producciones es mayormente formativo, también tiene una relevancia a nivel cultural, pues diversifica la manera de consumir ópera en la ciudad; su formato y su presentación en un espacio distinto al habitual pretende transmitir que es un género al que todas las personas pueden acercarse y disfrutar.
Este proyecto de la Escuela de Música de León, liderado por su Coordinación de Canto, es parte de los esfuerzos que el Instituto Cultural de León realiza para construir espacios dedicados a las y los jóvenes y las comunidades estudiantiles, y para que las y los ciudadanos puedan ejercer sus derechos culturales.
Ellas y ellos lo hicieron posible
Créditos:
Producción ejecutiva: Edna Isabel Valles
Dirección musical: Carlos de Anda
Dirección de Ensamble Sinfónico Oviedo: Jacobo Cerda
Dirección de escena: Gemma Quiroz
Dirección de Compañía de Danza Cultura Sor Juana: Ilse Torres y Pryska Vargas
Diseño de iluminación: Paola Arenas
Dirección Coral: Ulises Gutiérrez
Pianistas repasadores: Carlos de Anda y Julio Padilla
Directora de Música y Grupos Representativos ICL: Gabriela García Muñoz
Coordinador de la Escuela de Música de León: Luis Paul Millán Morales
Invitados:
Ensamble Sinfónico Oviedo
Compañía de Danza Cultura Sor Juana
Elenco:
Dido - Melanie Cristen Ling García, mezzosoprano
Belinda - Laura Jacqueline Guerrero Moreno, soprano
Eneas - Antonio Vázquez Aldape, barítono
Segunda mujer - Martha Elena de Jesús Ramírez Bravo, soprano
Hechicera / espíritu - Danna Sofía Ruiz Arizmendi, mezzosoprano
Primera bruja - Noelia Victoria de Anda Zúñiga, soprano
Segunda bruja - Paloma Vences Gama, mezzosoprano
Sailor (marinero) - Juan Pablo Muñoz Ornelas, tenor
Coro: Coro del Instituto Cultural de León