INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN

Sandungueras del cine mexicano

El cine mexicano ha retratado a la cultura, en este caso a la danza.
/assets/images/placeholder.png
Mercedes Isabel López
“En el cine intervienen todas las artes: la plástica por la fotografía, la música por el sonido, la literatura por el argumento y la danza por el montaje, que es realmente fascinante”. Raúl Sodi

Muchas personas disfrutamos del cine mientras comemos golosinas o las tradicionales palomitas, en éste, podemos encontrar distintos géneros para todos los gustos y edades, y por eso no es de extrañar que desde su surgimiento, el 28 de diciembre de 1895, cuando los hermanos Lumiére proyectaron en el Gran Café del Boulevard de los Capuchinos de París La llegada de un tren a la estación de la Ciotat, La salida de la fábrica, El regador regado, entre otras (que forman parte de los filmes nombrados por la Unesco como parte de la memoria del mundo), el cine se convirtió en una de las formas de entretenimiento por excelencia.

Todo comenzó con el cine mudo, luego el sonoro y de allí pasó al cine de color hasta transformarse en una de las bellas artes que reúne todos los lenguajes artísticos gracias a sus diversas formas de expresión que se concentran en una obra: la película.    

Centrándonos entre 1936 y 1956, la industria cinematográfica en México alcanzó uno de sus mejores momentos hasta considerarse como la época de oro del cine mexicano, donde  quedó grabado el sentir y vivir de la población de antaño; ni qué decir de las y los grandes histriones que se consagraron como estrellas inmortales y entre los que se encuentran Tito Guízar, Esther Fernández, Arturo de Córdova, Abel Salazar, Agustín Lara, Blanca Estela Pavón, Cantinflas, Clavillazo, Dolores del Río, Elsa Aguirre, Evita Muños Chachita, Germán Valdez Tin Tan, Ignacio López Tarso, Joaquín Pardavé, María Félix, Pedro Infante, Pedro Armendáriz, Sara García, Silvia Pinal y Jorge Negrete. 

Durante esta época las películas nacionales tuvieron gran éxito al reflejar el día a día del mexicano, su cultura e idiosincrasia; algunas de las películas que hoy en día podemos disfrutar y que nos transportan a esos bellos lugares son Allá en el Rancho Grande, María Candelaria, Los tres huastecos, Angelitos negros, Tizoc, entre muchas más. 

¡Y cómo no mencionar a la danza que permeó en esa época del cine mexicano! Durante este periodo surgió el llamado cine de rumberas cuyas principales representantes eran bailarinas que contoneaban sus caderas al ritmo del momento: la rumba, género musical cubano de raíces africanas que se popularizó en 1930. Entre sus principales exponentes se encuentran Ninón Sevilla, Rosa Carmina, María Antonieta Pons (considerada la primera rumbera cinematográfica) y Amalia Aguilar (todas cubanas), junto con la mexicana Meche Barba.

Humo en los ojos (1946), de Alberto Gout y protagonizada por Meche Barba, es considerada la película que abrió la producción masiva de cine de rumberas; mientras que Aventurera (1950), también de Alberto Gout y estelarizada por Ninón Sevilla, es considerada la obra cumbre del género.

Pero también hubo actores masculinos que destacaron por su singular forma de bailar y entre ellos se encuentran Adalberto Martínez Resortes, Mario Moreno Cantinflas y Germán Valdés Tin Tan. Sin duda, la época de oro del cine mexicano fue, además de una forma de entretenimiento, un enorme medio de difusión para personajes que muy a su estilo retrataban una sociedad mexicana.

Las bellas artes están tan íntimamente ligadas que sus límites pueden llegar a desdibujarse y fusionarse para dar sentido a la realidad, emociones, sentimientos, pensamientos e ideas del ser humano. Ser creativo es estar enamorado de la vida, puedes ser creativo solo si amas la vida lo suficiente como para realzar su belleza.

“El cine no es un arte que filma la vida, el cine está entre el arte y la vida”.

Jean Luc Godard

Mercedes Isabel López Mercedes Isabel López

Inició sus estudios en exploración de las artes en la Casa de la Cultura de León a los 4 años. Es docente de preescolar y maestra de danza folklórica. En 2004 fundó el grupo infantil de danza del Oratorio de San Felipe Neri y actualmente terminó la maestría en Educación en el Área de las Artes. Pertenece a WAPA y al IIDDM A.C.