INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN

Ser gamer en León

Un gusto que nació en un juego de maquinitas y se convirtió en una empresa, una convención, un concierto sinfónico. Así es ser gamer en León.
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Silvia Palacios
(Con información de Pamela Pedroza) Noviembre de 1972 fue el mes que lo cambió todo para los videojuegos. Fue en éste cuando salió Pong de Atari, el primer videojuego en masificarse. En la actualidad, en México, existen más de 67.8 millones de gamers de 6 años en adelante (2023)1 y en Guanajuato, el 10.3 % de los hogares contaban, al 2023, con consola, de acuerdo con el reporte de ENADID, lo que representa casi 173 mil viviendas.

Año con año, la industria de los videojuegos se ha consolidado hasta ser un referente en la economía global, pues tan sólo en ese mismo año (2023) alcanzó un valor mundial de 279 mil millones de dólares y se estima que este 2025 llegue a los 360 mil millones de dólares.1

Pese a ello, en nuestro país aún se considera como una industria emergente, ya que hay únicamente 67 empresas de este sector y el 51% de ellas se fundaron en los últimos cinco años. En conjunto, generan más de 2 mil 400 empleos.3

En Guanajuato, específicamente, existe una empresa dedicada a la producción de videojuegos, GameCoder Studios, que surgió en 2012 gracias a la iniciativa de tres jóvenes: Marcel Stockli, Alberto Ramírez y Luis Vargas, quienes tenían en mente vivir de lo que les apasionaba.

Dentro de los múltiples logros que tiene esta compañía, encontramos el que fueron el primer estudio mexicano (y latinoamericano) en lanzar un juego bajo el sello de Bandai Namco Entertainment; se trata de Attractio (2016), el cual está disponible en plataformas como Steam, PS4 y PS Vita.

Nuestro primer logro como fuerte fue haber sido el primer estudio mexicano en liberar un videojuego a través de Bandai Namco Entertainment, que es la empresa que tiene la licencia de Pacman, Dragón Ball, Dark Soul; es de los Publisher más importantes del mundo y tuvimos la fortuna y la astucia de venderles un producto de videojuegos a ellos en un evento organizado por Sony, mencionó Alfonso Cabrera, director Comercial, para Gobierno del Estado.4

Y es que, quizá una de las principales características que tiene la industria de los videojuegos es el hecho de que quienes son parte de ella, en su mayoría, iniciaron como gamers; son profesionistas que vieron en su pasión una forma de vivir. 

Esto también lo comparte Francisco Castro, quien hace un par de años emprendió un negocio de videojuegos y figuras de colección en la Friki Plaza. Él cuenta que es gamer “de toda la vida” y, por ello, se aventuró a establecer Pixel Store en el local 8 en la zona del sótano de la Plaza de la Tecnología, en el Centro de León. Desde entonces, comparte una visión tanto de negocio como de consumidor. 

Al cuestionarlo sobre cómo ha cambiado la forma de consumo de cuando él era un niño que gustaba de los videojuegos a la actualidad, menciona que: 

“Anteriormente, si tú querías jugar tenías que comprar la consola, el videojuego, los accesorios, y actualmente te puedes conectar desde tu televisión, desde tu celular; jugar con opciones de multijugador, gratis. Creo que esa es una de las razones por las cuales ha incrementado mucho”, menciona, refiriéndose a la comunidad gamer en la ciudad.  

Y es que tanto él como Carlos Acevedo Rojo, quien también es gamer de toda la vida, coinciden en que décadas atrás no existían en León muchas opciones para adquirir videojuegos; por lo que su principal fuente para conseguirlos eran los tianguis, pero esto sólo si ya contabas con una consola, si no, las maquinitas que estaban en la ‘tienda de la esquina’ se convertían en las mejores aliadas. 

“Cuando era niño, mis papás nos llevaban a los tianguis (...) era la única manera que había en ese momento de tener productos de Estados Unidos que a lo mejor aquí todavía no estaban a la venta en comercio formal; entonces, en mi experiencia, fue en los tianguis de la ciudad, con equipos de segunda mano”, platica Francisco. 

Las maquinitas, el inicio

En tanto, Carlos, quien comenzó a jugar videojuegos desde los 4 años, menciona el cómo llegó a aplicar el quedarse con el cambio de las tortillas para permanecer un rato en las maquinitas de la tienda. 

“Iba a la tienda de la esquina y había unas maquinitas que costaban 50 centavos (...) entonces me daban, no sé, tres pesos y jugaba el de Metal Sword, jugaba mucho el de Crash Bandicoot, el de Bloody Roar”.

Para Cristian David Carpio Guzmán, la historia fue similar. Su gusto por los videojuegos comenzó con los 5 años y, al igual que Carlos, fue con Súper Mario Bros. Para él, uno de sus arcades favoritos era el que se encontraba en Villa Insurgentes, cerca de la escuela a la que asistía. 

“Yo iba a la primaria Cándido Navarro, estaba en Villa Insurgentes, justamente a la vuelta había una tortillería y una carnicería, y enfrente de ellas estaba la tiendita. Estaban las maquinitas, era como un tipo sótano lleno de puras maquinitas”, cuenta. 

Y es que era muy común encontrar este tipo de negocios en cocheras, tiendas y establecimientos adaptados en muchas colonias de la ciudad, espacios ubicados a lo largo y ancho de la ciudad; además, estaban los arcades famosos a los que las y los niños leoneses acudían regularmente, como el Chispas en Plaza Mayor y, posteriormente, llegó el Enjoy a Centro Max, en donde aún permanece. Esto sin olvidar el que por muchos años permaneció en plena Plaza de los Mártires, en el Centro de la ciudad, y donde ahora encontramos un local de comida china. 

Pero, además de ser su forma de diversión ideal, las infancias también podían encontrar en los videojuegos una forma de mejorar sus días o sus ratos tristes; y es que, si bien inicialmente la mayoría de estos eran para un jugador, la comunidad que se hacía en torno a estos, es de destacar. 

Porque, definitivamente, en cada tienda con maquinitas se congregaba un grupo de niños o niñas que no tardaban en armar las ‘retas’, en elogiar a quienes lograban la mayoría de puntos o subir la mayor cantidad de niveles; pero esto también ocurría en algunas casas leonesas, aquellas en donde el amigo ya tenía consola y se armaban los grupos para convivir en torno a los videojuegos y en donde no podían faltar las frituras o los dulces de moda. 

No es cuestión de género

Cristian platica que, un fenómeno social del que ahora es consciente es que en las maquinitas era más común encontrar grupos de niños, quizá, por la idea preconcebida de que los videojuegos «eran para niños», pero, ya en los grupos que se reunían en casas, también se integraban las niñas. Hecho que, quizá, también está relacionado con la seguridad que un hogar podría ofrecer a las niñas. 

“La verdad en mi época eran casi puros chicos, muy pocas las chicas. Después del 2000 yo jugaba mucho, pero en casa, con mis amigas. De hecho tenía esta idea de que nomás los hombres, pero una vez dije «¿Juegan Nintendo?» y mis mejores amigas de toda la vida dijeron que sí. (Llevé) el Súper Mario 64 a su casa y una de mis amigas acabó todos los juegos que yo tenía y había uno que yo pensé que nunca iba a poder hacerlo (...) y lo acabó hasta más rápido que yo”, platica al tiempo que expresa con seguridad cómo cambió su perspectiva y se dio cuenta que los videojuegos no tienen género.

Esto último se refuerza con el hecho de que, de acuerdo con el Reporte Especial Estado del Gaming en México del primer semestre del 2024, el 50.2% de los gamers en México son mujeres; el 49.3% son hombres, y el 0.5% no especificó.5 

Sin consola, con internet

En tanto, Francisco menciona que cuando él comenzó a jugar había dos marcas grandes o principales: Sony y Nintendo; pero con el paso del tiempo se ha ido diversificando, dando entrada a nuevas compañías y desplazando a algunas que, o bien ya no existen, o dejaron de ser dominantes en el sector, como Atari, Neo Geo o SNK.

 Y es que, a la par de los avances tecnológicos, la diversificación en la forma de jugar se ha modificado de sobremanera, pasando de las maquinitas, las consolas elementales y sus casetes a las consolas modernas con servicios adicionales o ya ‘chipiadas’ desde fábrica, juegos en línea e, incluso, ya en formato streaming.

Sobre si es más barato o más caro practicar videojuegos en la actualidad, Francisco refiere con seguridad que “sí y no”.

“En el formato digital sí, definitivamente sí, hay juegos incluso que son gratis o, como va ahora la tendencia, a cobrarte una suscripción. Tú puedes jugar en la televisión, te compras un control y juegas en la nube, un servicio de streaming, entonces ni siquiera tienes que tener una consola, sólo con tu control y una conexión a internet; entonces te ahorras, de entrada, 5 mil, 7 mil pesos. Si tú prefieres el formato físico, ahí los precios, como todo por la inflación, van subiendo”. 

Y, al preguntarle sobre cómo la comunidad gamer convive en León, platica que esto también ha cambiado con los años, pues antes eran prácticamente inexistentes las convenciones en la ciudad y, como se mencionó previamente, los puntos de encuentro eran únicamente los arcades; ahora, al año se realizan varios encuentros donde también se pueden conseguir productos de colección o que remiten a la nostalgia, además de novedades. 

Pero, señala, estos eventos tienen más la función de ser puntos de convivencia de la comunidad y no tanto de oferta de avances en el sector, como podrían ser los que se realizan en ciudades como Guadalajara o Ciudad de México. 

“He visto que en la ciudad, de unos 5 años para acá, se organizan convenciones, se organizan ‘expos’, ferias donde justamente invitan a este fandom (...) Yo he participado, en lo personal, en algunos que se organizan en Centros Comerciales. En la metrópoli: Ciudad de México, Guadalajara o Monterrey, los centros son mucho más grandes, con mayor alcance, en esos eventos se presentan innovaciones y novedades, aquí es más como un club de amigos. En Ciudad de México se presentan consolas que van a salir, videojuegos que van a salir ”, señala. 

Gestionar convenciones

Este punto refiere el hecho de que, en León, la comunidad gamer es cada vez más creciente y, justo, busca crear espacios que fortalezcan lazos en torno a los videojuegos, donde se pueda convivir y encontrar gente con los mismos gustos, las mismas ideas y donde se sientan identificados.

Tal es el caso de Héctor Rodrigo Vázquez Piña, quien también busca ir más allá de sólo practicar videojuegos y adentrarse en la gestión de eventos sobre estos. Junto con su novia, Katya Martínez Guzmán, y el hermano de ella, William Martínez Guzmán, realizarán la primera edición de Arkade Wave, un encuentro que se llevará a cabo el 23 y 24 de agosto en Poliforum León y que destaca su especialización en los videojuegos, más allá de los cómics y el anime.

Pero, para aventurarse ya en la gestión de eventos especializados, Héctor, Katya y William tuvieron que realizar todo un proceso, desde el sondeo de mercado al realizar encuestas a 500 personas para poder dar con su público meta, encontrar aliados que se sumaran al proyecto, como Roa Videojuegos, y ofrecer un valor agregado que los diferencie de otras convenciones, en este caso la apuesta está en demostraciones de speedrunners, que son jugadores que se especializan en terminar videojuegos lo más rápido posible. En este evento las demostraciones se centrarán en Cuphead, Mario 64 y Metal Slug.

“He platicado del evento con otras personas y siempre me han dicho lo mismo de «¡ay! pues es la primera vez que se va a hacer eso de los speedrunners aquí en León, porque nadie lo ha hecho antes»”, cuenta Héctor.

Además de estas innovaciones, el evento también apelará a la nostalgia y cómo gran parte de los gamers leoneses iniciaron su travesía en los videojuegos; sí, adivinaste, con las maquinitas. 

“También vamos a meter lo que son las maquinitas clásicas, que es en donde yo comencé, mucho por los videojuegos, y ya sé que va a haber mucha gente que va a ver las maquinitas clásicas y van a pasar un rato ahí porque la verdad sí se te van las horas echando retas”, finaliza. 

Y es que, si bien son estas famosas maquinitas las que impulsaron el fandom de los videojuegos en León —tal es el caso de todos los que nos compartieron su experiencia—, la diversificación de posibilidades que hay alrededor de ellos, para profesionalizarse, es grande. 


Videojuegos y música

Si bien para Francisco y Carlos fue el poner su negocio y para Héctor (junto con Katya y William) la gestión de eventos, para Cristian fue la música, ya que él unió su pasión por los videojuegos, en especial por The Legend of Zelda, y la música; pues una vez que se dio cuenta que podía dedicarse a interpretar música de videojuegos, lo tuvo claro. 

“Cualquier oportunidad que tenía tocaba música de videojuegos. Mi maestro se daba la vuelta y empezaba a sacar música de otras cosas, de Mario, de todo esto. Y pues me motivó a querer ser músico y seguir adelante”, platica.

Así, tiempo después y ya de forma profesional, formó el Ensamble Alebrije, con el que llegó a ganar un concurso de música de videojuegos en Celaya; posteriormente surgió el Trío Majora (nombre que surge del videojuego The Legend of Zelda: Majora’s Mask), con el que creó y presentó el concierto Nostalgia Friki en el Teatro Manuel Doblado, el primer sinfónico en torno a los videojuegos en León creado por artistas leoneses.

Porque en León el fandom gamer se puede distinguir por múltiples características, pero el sentido de identidad y pertenencia es único; tanto que, si bien gran parte de la comunidad tuvo un inicio muy similar, la pasión por los videojuegos los ha llevado a ser parte de la industria desde múltiples aristas.

Silvia Palacios Silvia Palacios

Comunicadora de formación. Ha trabajado en prensa escrita para formatos impreso y web. Actualmente se desarrolla en Comunicación Social. Foodie (por no decir de buen diente), viajera, melómana y entusiasta de la ortografía.

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