INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN

Sūxiù. Delicadeza hecha tradición

Sūxiù, una técnica de bordado hiperrealista que no solo sorprende, sino que también hipnotiza por su belleza y delicadeza. Te invitamos a conocer más de este antiguo arte chino.
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Tania Pérez
En el mundo, son pocas las personas capaces de bordar estampas hiperrealistas con hilos prácticamente invisibles que, si cambian de técnica de puntada entre el cómo entra y cómo sale el hilo entre los dos lados de la misma tela, se crean dos imágenes completamente distintas.

Solo una ciudad como Suzhou podría ser cuna de un arte tan bello como delicado. Rodeada de canales, destacada por sus jardines Patrimonio de la Humanidad y ubicada en la provincia conocida como la ‘Venecia de Oriente’, esta ciudad china desarrolló ―hace más de 2 mil años― el estilo de bordado que hoy conocemos como «Sūxiù» (苏│Sū, abreviatura de Suzhou y 绣│xiù, bordado o costura decorativa). 

De toda la región conocida como Jiangnan, Suzhou es de las principales generadoras de té y seda. Ambas producciones milenarias ayudaron a que este tipo de bordado se desarrollara con tanta maestría debido a que las plantas que se producen en la región son, además de ingredientes principales para bebidas, excelentes tinturas vegetales para telas de fibras naturales. 

Teniendo entonces abastecimiento natural de la materia prima para los bordados, fue entre los años 770 y 476 a.C. ―durante la dinastía Zhou― que estos comenzaron a verse en prendas que portaban las y los habitantes del condado de Wu (ahora Provincia Jiangsu), que pronto llamaron la atención. 

Unos años después, emperadores y emperatrices empezaron a hacer pedidos especiales con diseños particulares que expresaran su personalidad, tradición que le dio a Suzhou el nombre de ‘Ciudad del Bordado’. 

Si bien en sus inicios las imágenes solo se creaban con aproximadamente diez tipos de puntadas y solo por una de las caras de la tela, con el ímpetu de mejorar ―ya en tiempos de la dinastía Qing (1644-1911)―, las bordadoras especializadas inventaron más de 40 puntadas, desarrollando así una técnica que permitió bordar, paralelamente, dos imágenes distintas por ambas caras, técnica a la que se llamó «bordado de doble cara» (shuang mian xiu, 双面绣). 

Para que los patrones tuvieran los minuciosos detalles en tela, que solo conseguían los pintores en ese entonces, las ‘damas del bordado’, ‘maestras bordadoras’ o «xiūniáng» (绣娘) fueron capaces de dividir un hilo, con sus su propias manos, hasta en 48 micro hebras, logrando así un grosor similar o menor al de una telaraña. Esta delgadez del material y su facilidad de realizar teñidos con minerales y tés, les abrió el camino para poder hacerse de una paleta de miles de colores y lograr así efectos lumínicos hiperrealistas. Es por eso que al bordado Sūxiù también se le conoce como «pintura con aguja».

Desde entonces y hasta la fecha, sus diseños reflejan, principalmente, la vida cotidiana en la región, sus tradiciones populares, así como sus hermosos paisajes llenos de neblina; colinas; flora y fauna destacada en la cultura china, como el bambú, los tigres y otros felinos; las orquídeas o las garzas. 

Aún hoy, más de dos mil años después, el oficio de ‘maestra bordadora’ está latente y muy vivo en China, sobre todo en las zonas rurales del país, aunque no ha podido escapar de la globalización y modernización.

En las últimas décadas, son cada vez más los hombres que, rompiendo estereotipos de género marcados en el país, deciden dedicarse a este arte de manera profesional. Además, en tiempos modernos también se han modificado las técnicas e inspiraciones para los diseños y forma de venta. 

Por ejemplo, en los años 30 nació el «luan zhen xiu» (乱针绣), traducido al español como borado aleatorio o bordado de puntadas irregulares, donde la finura de las hebras y la delicadeza del trabajo ya no son los aspectos más importantes, sino lo que se destaca es el caos ordenado de cada pieza.  

Además, actualmente existen páginas web de empresas o artistas independientes en las que se pueden hacer encargos desde cualquier parte del mundo, a partir de un catálogo o con la posibilidad de enviarles la idea, referencia o incluso una fotografía del retrato que quieres tener en borado. Ya no es necesario viajar hasta Suzhou o ciudades cercanas para hacerte de una pieza tradicional de la China antigua. 

Sin duda, la marcada evolución de técnicas, así como las nuevas formas de venta y promoción del patrimonio textil del país, han permitido mantener viva y vigente esta expresión tradicional tan única.  


Referencias.

Tania Pérez Tania Pérez

Noctámbula, melómana, cinéfila, lectora y escritora; todo a medias. También soy comunicóloga con especialidad en periodismo de arte y cultura, por el programa PRENDE.

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