INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN

Tafelmusik para una digestión perfecta

Esto de comer escuchando música para complacer a todos los sentidos, es una costumbre antiquísima y universal
Este cuerpo nuestro es el vehículo dentro del cual viajamos por el mundo. Viene equipado con cinco sensores principales, en los modelos clásicos, porque hay quien dice que tiene un sexto, pero es igual, lo que hace falta es poner total atención a ellos para conocer y después entender lo que nos presenta la realidad con sus sabores, sonidos, colores, olores y texturas, para activar todo lo que habita en nosotros.

No siempre somos conscientes de lo que sucede alrededor de nosotros con todos los sentidos; la mayoría de las veces nos fijamos en lo que vemos, otras, en lo que oímos o sentimos, en las temperaturas, en los olores o en lo que degustamos cuando comemos. La excitación de un sentido pareciera que le gana terreno a los demás, los hace desaparecer, como si fueran experiencias separadas, pero, lo cierto, es que todo el tiempo están activados todos nuestros sensores y funcionan en conjunto; unos en primer plano y otros en el fondo, pero todo está allí siempre… solo hay que saber apreciarlo con plena atención, o sea, poner los cinco sentidos en lo que hacemos para hacerlo bien. Entonces, el nivel de intensidad de lo que sea que estemos experimentando subirá hasta alturas insospechadas y se nos quedará grabado en la memoria del cuerpo y la mente.

Cuando cocinamos sabemos que de la vista nace el amor y, por eso, un platillo presentado con preciosura se antoja mucho más que algo recién salido de la cazuela: los colores y las formas de los más diversos alimentos disparan la imaginación y son altamente seductores aún antes de haber sido probados. Por supuesto que lo que más nos importa satisfacer cuando comemos es el sentido del gusto, indudablemente, pero la boca entera es un receptáculo sensorial finísimo en el cual detectamos cada textura y variación de temperatura con increíble agudeza. Instintivamente olfateamos los alimentos antes de permitir su entrada para ver si están en buen estado y para reconocerlos de experiencias pasadas, y como el paladar está conectado con las vías respiratorias, también olemos cada bocado (aunque no nos demos mucha cuenta). Lo que sí nunca o muy rara vez hacemos, es ser conscientes de los sonidos y ruiditos que la comida hace dentro de la boca, como el crepitar de las papas fritas o del chicharrón, las diminutas explosiones de las burbujitas de una cebadina activada con su bicarbonato o el rechinido de unos chongos de esos que están hechos con todas las de la ley. 

La mayoría de los restaurantes ofrecen música de fondo para acompañar la comida, algunos atraen a sus clientes por su música en vivo; en México, los tríos, mariachis, jaraneros o marimbas son de rigor en los restaurantes considerados tradicionales. Incluso, en Xochimilco las trajineras, para los turistas, se ven asaltadas en pleno canal por otras más pequeñas en donde se han instalado anafres para guisar todo tipo de antojitos y ofrecer calientita, una comida deliciosa. Mientras se acercan estas mini-cocinas acuáticas por un lado de nuestra trajinera, por el otro puede llegar una segunda embarcación con tres o cuatro músicos que completarán nuestro paseo con un banquete musical que provoque aún más nuestros sentidos. El paisaje, la comida y la música, arman un cuadro perfecto.

Esto de comer escuchando música para complacer a todos los sentidos, es una costumbre antiquísima y universal. En Egipto, Grecia y Roma los banquetes siempre estuvieron engalanados con grupos de músicos; la tradición se mantuvo viva en los castillos de la Edad Media y en los palacios del Renacimiento, en donde se montaban grandes espectáculos para acompañar el festín: 

En las comidas solemnes, comenzando por los banquetes de boda, la presencia de cantores y músicos era habitual y casi obligada: lo mismo ocurría en los banquetes oficiales de la corte y de las magistraturas municipales. Al intérprete de laúd y al arpista del Concerto Palatino de Bolonia, por ejemplo, se les asignaba la función de «deleitar con delicadas danzas instrumentales, el oído de los ilustres comensales durante el almuerzo o la cena».​ En los almuerzos dominicales o en las ocasiones especiales se sumaban a estos las trompetas, los cornos y los pífanos[1]. 

En los refinados y opulentos siglos xvi y xvii, las artes florecen en Europa, en Alemania (siempre tan musical) se acuña el término tafelmusik para referirse al amplio repertorio de música compuesta especialmente para acompañar los banquetes. Es pues, esta música para la mesa, la que se ejecuta como fondo durante toda la comida o como parte del descanso digestivo entre los muchísimos tiempos gastronómicos que contaban con varios platos cada uno. Música para presentar los entremeses al inicio del ágape, música para terminar con una tranquila sobremesa después de los postres, los digestivos y el café.

Música para hacer buenas digestiones, que se convierte en un género por derecho propio durante el siglo xviii (el siglo del Barroco), en donde todas las artes se regodean con los excesos del placer de los sentidos. La tafelmusik se enriquece con compositores como Johann Hermann Schein que compone el banchetto musicale (banquete musical) (1617), que contiene 20 suites instrumentales que se consideran entre las primeras y más bellas representativas de esta forma musical. Probablemente fueron compuestas como música para la cena de la corte de los duques de Sajonia-Weissenfels en Weissenfels, y pensadas para ser interpretadas con cuerdas.1 

Otros compositores como Andreas Hammerschmidt, Heinrich Ignaz Franz von Biber y Werner Ehrhardt en Alemania y Jean-Baptiste Lully y Michel-Richard Delalande en Francia, enriquecieron el género con piezas delicadas, sumamente agradables y digestivas, como la pequeña sinfonía para las cenas del rey (Luis XV, yo presumo)2.

El famoso Georg Philipp Telemann (1733) escribe bellísimas obras que estructuran mediante una obertura, un cuarteto, un concierto, un trío, una pieza solista y un final en la misma tonalidad3.

Pero la música para la mesa no se quedó en el pasado, en tiempos tan recientes tenemos a Paul Hindemith, Gerhard Maasz o Jeno Takács en pleno siglo XX4.

Para terminar con estas disertaciones músico-digestivas, y nada más por no dejar, sería bueno asomarnos a la aplicación musical de nuestra preferencia para navegar por los cientos de playlists que nos pueden ofrecer con solo teclear la palabra cocina, comida, banquete, etc.

En lo personal, estoy muy impresionada con una lista de canciones que la marca Barilla me obsequió para calcular el tiempo exacto para cocer unos bucatini all'amatriciana que quedaron ¡perfectos! y que a continuación les comparto: 

Repertorio Musical:

1 J.H.Schein Suite n. 1 e n. 19 dal Banchetto Musicale YouTube Bing Vídeos. ANTIQUA2020 concerto del 10/07/2020. https://www.youtube.com/watch?...

2 Michel-Richard DeLalande (1657-1726) - Symphonies pour les Soupers du Roy (Hugo Reyne) YouTube German Baroque Music & More 5K 16 de jul. de 2023. https://www.youtube.com/watch?...

3 Telemann: Tafelmusik (Selection) YouTube Brilliant Classics Ouverture and Suite in D Major for oboe, trumpet, strings and basso continuo. https://www.youtube.com/watch?...

4 Paul Hindemith - Tafelmusik youtube Plöner Musiktag - A day with Paul Hindemith (2013) Paul Hindemith - Tafelmusik 1. Marsch [Marcia] (0:00) [https://www.youtube.com/watch?...] 2. Intermezzo (1:58) [https://www.youtube.com/watch?...] 3. Trio für Streichorchester [Trio per orchestra d'archi] (4:27) [https://www.youtube.com/watch?...] 4. Walzer (6:55) [https://www.youtube.com/watch?...].

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