El 19 de enero de 2022 comenzó la primera sesión de Cómplices Tejedoras. Taller de tejido colectivo, que ha recorrido toda la ciudad con la finalidad de reunir a las mujeres en un entorno seguro y cómodo donde aprendan a tejer con los dedos. A la fecha han participado más de 176 personas.
El proyecto nació con el propósito de revalorar las reuniones de mujeres que datan de siglos atrás pero que con el paso del tiempo han sido relegadas al punto de casi perderse bajo los estigmas de “solo se reúnen para chismear” o “mejor deberían estar haciendo algo de provecho en casa”, porque, pareciera que la mujer está destinada a pasar día y noche en un mismo sitio.
En el sentido de dar la vuelta a estos paradigmas, es que el Instituto Cultural de León en alianza con varias instituciones como las Plazas de la Ciudadanía y el Centro Cultural Tlen Touaxca, abrieron diversos espacios para que ciudadanas de los siete distritos se reunieran en son de aprender una actividad nueva y, a la vez, tener un espacio donde se sintieran libres de compartir sus pensares, ideales, creencias e historias.
Alba Julieta Navarro Sánchez se sumó a este taller en una de las sesiones dominicales en el Museo de las Identidades Leonesas, luego de ver la actividad en la agenda de la Revista Cultural Alternativas. Para ella, hacer este tipo de eventos es de suma importancia para crear comunidad entre las mujeres.
“Escuchar las historias de las mujeres es muy gratificante y conocer sus puntos de vista respecto al mismo tema es muy interesante (...) creo que crea vínculos entre la comunidad (el taller) porque tienes la oportunidad de escuchar y al mismo tiempo ser escuchada, entonces creo que genera vínculos sólidos”, platica.
Fisioterapeuta de profesión, Julieta aporta que realizar este tipo de actividades manuales es muy importante para crear conexiones cerebrales.
“Para nosotros los fisioterapeutas encontrar estos movimientos específicos en el cerebro e integrarlos es una parte muy compleja (...) entonces si tú antes de tener una lesión o un padecimiento empiezas a generar estos estímulos neurológicos que son tan finos y tan pequeños, es más probable que si llegas a padecer alguna lesión neurológica los recuperes de mejor manera porque ya tenías esta información codificada en tu cerebro, entonces el terapeuta o el especialista los vuelva estimular y es más fácil restaurar estas conexiones”.
Este punto es a nivel científico, pero a nivel social también es beneficioso, pues en este espacio de igualdad se genera un ambiente de complicidad entre las participantes y de ahí también que la técnica elegida para elaborar el tejido sea únicamente con los dedos de las manos.
“Si algunas (participantes) tejían con gancho, otras con aguja, otras hacían macramé y otras lo hacían en telar, iba a ser muy diverso y muy enriquecedor, pero yo no quería que unos (tejidos) resaltaran más que otros, no quería que la que tenía dificultad para tejer se sintiera de una manera separada de las maravillas de otras, yo creo que este tejido a la vez que es muy diferente de una y otra puede ser muy uniforme pues al final todas estamos en el mismo canal”, comparte Linaloe Galicia, diseñadora textil que imparte el taller.
Y es que para ser parte de esta actividad no era necesario saber tejer ni llevar material, bastaba con tener las ganas de participar, para, al final de la sesión, tener un tejido único.
Así, durante más de un mes, se recorrieron los siete distritos de León para llegar con el proyecto hasta colonias como Villas de San Juan, Villas de la Luz, Loza de los Padres, Nuevo León, Piletas secciones 2 y 4, Jardines del Moral, Ribera de la Presa, Santa Ana del Conde, Presidentes de México, Los Castillos, Las Joyas y Centro Histórico.
En cada una de las colonias se tuvo una gran respuesta por parte de las ciudadanas a tal grado que en varios de estos espacios se organizaron para continuar por su cuenta con la actividad y seguir reuniéndose, compartiendo sus historias de vida.
En adición, uno de los estímulos sociales que también se ven beneficiados en este proceso es la reconstrucción del tejido social, pues al generar convivencia entre las mujeres, muchas de ellas madres de familia, se genera una segunda relación con las y los hijos de las participantes.
“Finalmente creo que las mujeres se reúnen para, en algunos casos, llevar a sus hijos, para que sus hijos también hagan algo (en los espacios de reunión), o al revés, van porque sus hijos hacen algo y ellas se quieren entretener y encuentran algo qué hacer afuera de sus casas.
Tejiendo por ejemplo en las Plazas de la Ciudadanía llevan a las clases de algo a sus hijos y entonces hay clases de tejido; y después llegan los hijos y te das cuenta de qué bonito es estar en una reunión de donde estás cerca de tu manada y sabes que tu manada está aprendiendo algo que nutre, algo que lo aleja de algún vicio o alguna cosa que no debería acercarse. Entonces es estructurar esa parte en el tejido comunitario diría yo, más que tejido social”, asevera Linaloe.
Sin duda, Cómplices Tejedoras. Taller de tejido colectivo es un proyecto de los que llegan al corazón no solo de sus participantes, sino de todas las y los involucrados; es un proyecto que vale la pena rescatar y que permanezca en el colectivo para que, además de regenerar el tejido social, sea un espacio donde se dé voz a las mujeres; un espacio por y para mujeres.
Los diversos tejidos realizados por las más de 176 participantes, serán expuestos en el kiosco de la Plaza Principal de León, en pleno Centro Histórico, el próximo 10 de marzo, dentro de las actividades artísticas por el 8M que realiza el Instituto Cultural de León.
Acércate y aprecia a detalle cada uno de los tejidos que conforman esta instalación, porque en cada uno de ellos hay una mujer detrás con una historia de vida que compartir.