INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN

Una guitarra, muchas geografías

La guitarra como instrumento para proyectar el ideario de los países.
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Eduardo Garrido

Cuando la música se mimetiza con el paisaje, ya sea urbano o rural, se obra un mestizaje sonoro que siempre nos cautiva. Lo saben –y lo explotan– creadores de todo cuño y pelaje, exaltando las características culturales de sus entornos. Esto es exactamente lo que el guitarrista leonés Max Flores, logra en el fascinante proyecto “Modulaciones: La guitarra a través de los continentes en los siglos XX y XXI”, estrenado el pasado 26 de agosto en el Teatro María Grever.

En “Modulaciones”, la guitarra es el artefacto por medio del cual se proyecta el ideario de cada uno de los países implicados y donde, asimismo, el artista se presenta como el anfitrión de un juego de voces y ámbitos que confluyen en un mismo vértice.

La selección de obras y compositores, inteligente por demás, nos muestra las múltiples capacidades del intérprete para sacar todo el potencial a su guitarra multifacética: en Water Color Scalor, del japonés Yoshimatsu, los colores se disuelven en líquido mágico; en el Preludio, del sudafricano Walker, se siente la rotundidad de la naturaleza; en la Suite Op. 41, del canadiense Hétu, las formas nos invaden inquietantes; en la Sonata Classica, del austriaco Uhl, la tradición se vuelve audaz; en SCACCHI, del australiano Houghton, el juego es a la vez cerebral y sensorial.

En resumen, todas las ecuaciones reflejadas en cada una de las cinco geografías sonoras se convierten en el resultado que el músico/traductor ofrece al público. Gracias, Maximiliano, por este viaje y este descubrimiento.