Roberto H. Dueñas
Hay un momento de silencio cuando, un día por la tarde noche, nos damos cuenta que ya inicia la época otoñal y no traemos suéter. En ese momento nos gustaría estar en la cama arropados, con un chocolate y leyendo los cuentos de Roberto. Es una literatura que se antoja, por más que los personajes sufran.
Sus libros pueden encontrarse en editorial La Rana y en la Biblioteca Central. Ganador del premio Latinoamericano de cuento Edmundo Valadez.
Celia Mojica
Celia Mojica, una pretendiente de las letras, no pierde la esperanza de lograr el texto que haga honor a los ‘pequeños placeres’, esos bocadillos que al pasar como rayo de la boca al esófago, producen la felicidad de una estrella fugaz y el dolor de algo que no se repetirá.
Su libro se llama Boleto de ida y vuelta y de él se ha dicho que “son mecanismos de palabras que accionan sentimientos delicados, complejos engranajes de ideas que giran para marcar con precisión las horas, los minutos y los momentos que nunca podrán existir”.
Anette Curiel // @me.arancia
Escribe con una tinta muy delgada que traspasa el papel, que se mete al fondo de las palabras. Ama la naturaleza, sobre todo a los gatos. Le entusiasma la educación. Escribe para hablar de los dolores que nos liberan de nosotros mismos. Evade la pretensión y escribe mejor cuando su vida se complica.
Oliver // @superbbasementtragedy
Dibuja cuando sueña, sobre todo las pocas horas en que duerme, y lo sigue haciendo al despertar. Su cerebro, más que circunvoluciones, tiene trazos, ideas que borra y vuelve a repetir hasta que logra exactamente lo que quiere. Vale mucho la pena disfrutar sus imágenes, encontrar aquellas en las que las líneas y los colores coinciden con la emoción para la que no hallábamos palabras.
Sara Muñoz
Al igual que la arcilla, las palabras pueden tomar diferentes formas; por esa maleabilidad entre lo ficticio y lo existente, resulta importante cuidar las letras y la arcilla cuando se necesita decir algo importante, por eso Sara, para escribir, busca ese material que está en el fondo del lenguaje, esa masa que parece tinta, arcilla con la que moldea a sus personajes y emociones, le pone textura y movimiento.
Entre tanto que siempre nos faltará por leer, entre tantas puertas, se encuentra una con el título: Entraron sin permiso, cuentos de Sara Muñoz, de editorial La Rana.
