Cientos de miles de recetarios se han escrito desde la antigüedad hasta el siglo XXI; primero, dirigidos a los jefes cocineros de las casas reales, después se publicaron muchos otros que fueron colaboraciones entre amas de casa que vigilaban a sus cocineras y al resto de su staff para conseguir la buena marcha y la ejemplar calidad de la vida doméstica de sus casas victorianas o porfirianas. A partir del siglo XX, con la revolución industrial a todo galope y el surgimiento de una clase media urbana, proliferaron los recetarios para las amas de casa de tiempo completo, cuyo reconocimiento social y fama dependía de manera importante de sus habilidades culinarias, fuente de mil placeres familiares evocados por sus maridos y vástagos, una generación tras otra.
Pero a mediados del siglo XX, después de dos guerras mundiales y de la incorporación de las mujeres al trabajo remunerado, las cosas para las amas de casa de los 50 y 60 no pintaban ni bien ni fácil. (Ni tampoco ahora, todo hay que decirlo).
Trabajar fuera de casa y llegar con toda la actitud de cocinar como la diosa de la gastronomía francesa Julia Child, que domesticó la cocina del cordón bleu, pero aún así necesitaba horas infinitas de preparación y perfección era —y sigue siendo— un placer ficticio en un mundo raro. No es un sueño dorado, no lo es.
Peg Bracken lo sabía cuando escribió un recetario desobediente, rejego y muy divertido: The I Hate to Cook Book (El libro de odio cocinar) en 1960.
El ingenioso libro de cocina de Peg Bracken ofrecía alivio a las mujeres que «odian cocinar, pero tienen que hacerlo». No prometía convertir a los cocineros reacios en chefs gourmet. En cambio, este ícono culinario de los años 60 estaba lleno de comidas sencillas, fáciles de hacer y aptas para niños y para aprovechar las sobras de comidas anteriores.1
Este libro liberador y descarado se defendió —y sigue haciéndolo— por años usando una fina arma blanca de largo alcance, el humor. Peg era redactora publicitaria y lo sabía usar con toda la frescura propia de su oficio, aquí las primeras líneas con las que abre su recetario:
A algunas mujeres, se dice, les gusta cocinar. Este libro no es para ellas. Este libro es para quienes queremos poner nuestras grandes manos de lavar platos alrededor de un Martini seco en lugar de un pescado mojado, al final de un largo día.
Peg tenía amigas, de esas que te ayudan a sobrevivir, también profesionistas y amas de casa que se juntaban a tomar una copichuela y a platicar de mil cosas, incluyendo sus estrategias para salir de la cocina a la velocidad del rayo, sosteniendo en alto un platillo bastante comestible; a veces, incluso, maravilloso. Así que se puso a escribir y de esta manera surgió toda una serie de libros dirigidos a facilitar la vida de las mujeres y, hoy en día, de todos los que tenemos poco tiempo y muchas ganas de vivir a gusto, sin morir en el intento. Hay uno que se llama the I hate housekeep book, o sea, como quien dice odio el quehacer, que debe de ser una maravilla.
Las recetas son estupendas y también sus títulos, están llenas de notas de humor ácido e ingenioso y buenos consejos, les pongo algunos ejemplos para contagiarles las ganas de conseguir este libro (que yo ya descargué en mi dispositivo especial para ahorrar papel impreso).
Índice
(Ojo, mi traducción no es de fiar, pero trata de recuperar ese tono jolgoriento en el que Peg hace juegos de palabras intraducibles).
1. 30 platos día a día o el montón de piedras
2. Las sobras o toda familia necesita un perro
3. Verduras, ensaladas y aderezos para ensalada o en este lado del Beriberi
4. Papas y otros acompañamientos o las guarniciones son el mejor amigo de una mujer
5. Cenas de traje (coperacha) o cómo acabar llevando el agua para la limonada
6. Viene visita o con la espalda contra la pared
7. Almuerzo entre amigas o ¡espera a que pruebes el áspic de mantequilla de maní de Maybelle!
8. Canapés y botanitas especiales o ¿a quién se le ocurrió esta idea?
9. Postres o ¡total, ya estamos gordos de todos modos!
10. Fiestas para niños pequeños o solo vinieron por los globos
11. Cenas de último momento o la historia de tu vida
12. Consejos para el hogar o qué hacer cuando se atasca la paleta de tu batidora
13. Tener buena mano izquierda o cómo fingir que eres experta
Equivalencias, etcétera o detalles aburridos que sin duda no tienes ninguna intención de recordar
Y, por supuesto y con todo cariño, les traduzco una de las recetas que más me picaron la curiosidad, que ya probé y les recomiendo:
Chilly night chilli o carne con chile para una noche helada
Ingredientes
½ kilo de carne molida
1 cebolla grande picada
1 lata de frijoles
1 lata de sopa de tomate condensada sin diluir
1 cucharadita de sal
1 cucharadita de chile en polvo (o a tu gusto)
Aceitunas picadas (si quieres verte muy aplicada)
Modo de preparación
Dora la carne y la cebolla en un poco de mantequilla hasta que tomen un color dorado (como 10 minutos). Añade todo lo demás, deja que hierva a fuego lento con la cacerola tapada y por una media hora. Listo.
Como soy mexicana y tengo la fortuna de vivir en León, donde existen gloriosas tortillerías y misceláneas que venden pequeños recipientes de plástico de ½ litro o de 1l de los más caseros frijolitos de la olla; salsitas verdes, rojas, de jitomate, morita o pasilla; arroz blanco o rojo; huevito en salsa; chicharrón prensado; espagueti con crema; rajas de poblano y cosas igual de maravillosas hechas el mismo día en alguna casa (que no es la tuya), con el mismo cuidado que tu abuela hubiera puesto y listas para calentar y servir en tu mesa, yo cambiaría esa lata de frijoles por unos de estos frijolitos mencionados y, para mi gusto, un vasito de salsa siempre es mejor que una lata de sopa de tomate, pero cada quién.
-
Referencias
1. Anna Hezel. Why the 'I Hate to Cook Book' Stands the Test of Time. Because sometimes you just want a dry martini a lot more than you want to prepare dinner. 24 de abril de 2017.https://www.bonappetit.com/sto.... Consultado el 5 de febrero de 2026).
Peg Bracken’s 1960 cookbook embraced the joys of convenience, mediocrity, and a well-timed shot of whiskey. by Aimee Levitt. Feb 1, 2023. https://www.eater.com/23572705...
