En el corazón de la exposición yace la pregunta intrigante sobre cómo algunos lugares resisten el paso del tiempo, mientras que otros caen en el olvido. El curador exploró edificaciones abandonadas, desencadenando un diálogo analítico con comunidades creativas que otorgan nuevas funciones a arquitecturas desaprovechadas. Desde convertir una antigua fábrica en un estudio de fotografía hasta transformar una torre de departamentos en un vibrante centro cultural, estas interacciones revelan la capacidad de (re)composición inherente a los espacios.
El análisis revela que los sitios que no encuentran nuevos huéspedes, en lugar de simplemente deteriorarse, parecen ser víctimas del olvido. La exposición explora el concepto de (des)uso y su impacto en estos lugares, tejiendo una narrativa que va más allá de la arquitectura inanimada. Se adentra en procesos que reflejan tanto las heridas físicas de las estructuras como las heridas emocionales en nosotros.
La muestra se convierte así en un círculo hermenéutico, desentrañando la (re)composición de los daños. Aunque el enfoque comienza en lo inanimado, pronto se revela como una exploración profunda de los procesos relacionados con las averías y las heridas emocionales. La exposición no solo estudia cómo nos lastimamos, al igual que las paredes que se fracturan, sino también cómo nos reconstruimos, de manera similar a los lugares que encuentran una segunda oportunidad para ser un hogar.
La exposición se despliega en dos módulos que exploran la (re)composición a través de distintas perspectivas. En el primer módulo, titulado ‘Que las Cosas sean Fáciles’, se establece un ambiente de conversación marcado por la sencillez. Las obras seleccionadas se sumergen en el entusiasmo y el encanto, dialogando en un lenguaje que resuena con la nostalgia y la simplicidad de la infancia. En este patio de juegos artístico, las piedras, dinosaurios, monstruos y peces parlantes se entrelazan para recrear un recuerdo común que, aunque inocente, no busca la ingenuidad. Aquí, artistas como Irving Segovia (Tuxamee), Ivan Puig, Fabián Ruiz, Caroduls, Napoleón Aguilera y Romeo Gómez López dan vida a esta exploración del pasado donde todo fue mejor.
Continuando con los procesos de crecimiento y las transiciones inevitables hacia la adultez, nos sumergimos en la siguiente sala. A medida que nos convertimos en ‘grandes’, enfrentamos realidades donde el dinero escapa rápidamente, el amor se aleja de las promesas y las amistades parecen desvanecerse. En este espacio de transición, obras que exploran la construcción de fuertes con sábanas donde ya no caben niños, o teléfonos descompuestos construidos con cable y latas de aluminio, nos llevan a reflexionar sobre la pérdida de la inocencia. El Módulo B, llamado ‘Escombro o Una Analítica de la Decepción’, presenta obras impactantes de Livier Miroslava, Diana Nieto y Priscilliano.
Podrás visitar la exposición ubicada en Eduardo J. Correa 205 casi esquina con Carranza en Zona Centro de Aguascalientes hasta el sábado 9 de diciembre. Anatomía de la (re)composición: Arreglo para lo que no fue nos invita a reflexionar sobre la relación entre el espacio físico y la condición humana, explorando la capacidad de recuperación tanto de los lugares como de nosotros mismos. En un viaje a través de la (re)composición, la exposición nos lleva a descubrir que incluso en el abandono, hay espacio para la esperanza y la renovación.
Artistas participantes de la exposición colectiva:
• Módulo A: Astra Lem, Julia Méndez, Leonardo Ramirez Cartier, Paula M. Goretti,
Ivan Puig. Dinashuy, Tuxamee, Fabian Ruiz, Carolina Durán, Napoleón Aguilera,
José Manuel Ríos, Imanol Zaragoza, Sabina Paredes, Irvyn Roho y Romeo Gómez López
• Módulo B: Livier Miroslava, Priscilliano, Diana Nieto, Luis Manuel Guerrero
Barbosa, Enrique Lopez Llamas, Fabián Cháirez, Frida Rentería, Pablo Andreas,
Claudio Saul, Ricardo XCF, Armando Belsoj, Mario Plascencia, Valerio Gámez.
