INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN

Fabiola Zavala: fortaleza y pasión por la vida

/thumbs/39×39/authors/Silvia.png
Silvia Palacios
Ella está a la expectativa. Con una sonrisa muestra su apertura a la entrevista. Poco a poco fluye la charla y comparte sus vivencias, su entusiasmo por las danzas polinesias y retos. Es visible su pasión por la vida, la naturaleza y el arte.

A los 16 años, Fabiola Loreto Zavala Alarcón descubrió el gusto por el baile y, aunque ha pausado la práctica de éste en varias ocasiones por diversas circunstancias, hoy está segura de que quiere que la danza sea parte esencial de su vida por muchos años más . 

Originaria de Irapuato, Fabiola recuerda una infancia feliz, compartiendo las típicas travesuras con sus hermanos, brincando en los charcos que la lluvia deja a su paso y jugando con los animales, especialmente las ranas, porque el gusto por conocer a detalle los seres vivos estaba presente desde su niñez.

Su primer acercamiento al baile se dio en la preparatoria gracias al profesor Gabriel Aguirre, “cuando estaba empezando el cuarto semestre un día llegó un maestro en zancos repartiendo volantes de que se iban a dar clases de teatro, de baile callejero y alternativo, y me llamó la atención. Fui con él y aprendí a andar en zancos, aprendí varias coreografías e hicimos la obra de Aladdín ”, comparte también que incluso participó en dos desfiles andando en zancos. 

Pero vendría un reto mucho mayor que le cambiaría la vida, junto con su familia: un accidente automovilístico.

“En el 2012 tuvimos un accidente en familia. A toda mi familia nos chocaron. En ese accidente falleció mi hermano menor y yo perdí el ojo izquierdo. Estuve un tiempo en el hospital, tuve fractura de cráneo entonces fue como volver a empezar ”. 

Aún con el golpe emocional que implicó, continuarían las series de cirugías para colocar una prótesis en el ojo izquierdo y reconstruir el rostro. Las citas con su médico aún son frecuentes. 

“Me costaba hablar trabajo caminar, moverme, incluso. Yo quería hablar y se me trababan las palabras. Fue un tiempo de recuperación, fueron meses de empezar a caminar, a hacer mis cosas ”, recuerda Fabiola.

Pero en todo ese proceso estuvo acompañado de sus pilares, su familia; para Fabiola, la relación con ellos es esencial y la respeta mucho.

Una vez que pudo retomar un poco más su vida independiente, se mostró decidida para regresar a sus clases. Cursó la licenciatura en Biología en la Universidad de Guadalajara, estuvo un semestre de intercambio en La Paz e hizo sus prácticas en Puerto Vallarta. Actualmente estudia la maestría en Biología en la Universidad de Guanajuato.

Para ella, los retos se logran, las metas se superan y se sale adelante en esta montaña rusa conocida como vida. Así, al terminar la carrera, decidió que era momento de retomar la danza e incluso se aventuró a retomar los zancos para los xv años de su hermana; sí, en ese momento enfrentó nuevos miedos para subirse a ellos, pero volver se impuso y lograrlo.

En la parte dancística, buscó realizar algo que ya le llamaba la atención, el baile hawaiano o danzas polinesias. Cuenta que la forma en cómo se desenvuelven en el escenario las bailarinas, contando una historia a través del baile, le apasiona mucho.

“Ya cuando terminé la 'uni' vi que en la Casa de la Cultura daban clase y fui a preguntar, me gustó y dije pues ya me voy a meter aquí a estas clases de danza”. Menciona que es una disciplina que le ha dado mayor seguridad, tanto en su forma de expresarse en el escenario como con su cuerpo, además de que le ha forjado disciplina, porque en ocasiones hay pasos que se complican porque son rápidos, así que tiene que ensayarlos una y otra vez para dominarlos, y también porque, debido a su campo de visión, tiene que concentrarse y poner más atención a lo que hace su compañera de al lado. 

“Simplemente tengo que voltear o tengo más cuidado de saber cómo van mis movimientos por si no alcanzo a ver a mi compañera de este lado (izquierdo) pero realmente no es una limitante que me impida no hacerlo”, refiere.

Y es que el baile hawaiano, de la mano de su maestra Cony Rojas de la Academia Raiatea, le ha dado tantas gratitudes y buenas experiencias, como la vez que se presentó en el Teatro Principal de Irapuato. Recuerda que fueron meses y meses de ensayos para presentar varias canciones de tres o cuatro minutos, cuestión que la hace revalorar y ser consciente del trabajo previo que se tiene que hacer para un espectáculo relativamente corto. Lo mejor de esa ocasión y que ella destaca, es que cada una de las bailarinas elaboró ​​el vestuario con el que se presentó.

Ahora, a sus 27 años, Fabiola busca seguir bailando y trabajar en su coordinación en danzas polinesias para contar y cantar cada vez mejor las historias que enmarcan este baile; pero también está enfocada en sus estudios. Actualmente y como parte de la maestría que cursa, investiga los microorganismos, aunque bromea que cuando estaba en la licenciatura su interés de estudio se enfocaba en las ballenas y ahora su campo de investigación está en aquellos seres vivos de tamaño microscópico.

Viendo en retrospectiva, ella le daría un consejo a su yo de 17 años que acaba de sufrir el accidente: “Paciencia, paciencia y que con el tiempo todo va a estar bien. Aprender que todo va pasando porque en realidad yo puedo realizar la mayoría de mis actividades sin ningún problema, pero yo le diría que paciencia, que no se preocupe (...) que tiene a su familia que siempre va a estar ahí, apoyando ” .

Y así como le daría ese consejo a su 'versión' joven, también aconseja a los jóvenes que quieren dedicarse a las artes, y en específico a la danza, a que sigan sus deseos y que “no tienen miedo porque muchas veces te dicen eso para qué o muchas veces es el miedo de qué tal si no soy bueno, qué tal si no me sale, qué tal si no lo hago tan bien como lo hacen aquellos bailarines ”, pero destaca que el 'chiste' es realizarlo y enfrentar los miedos internos que a veces son más fáciles de vencer de lo que se piensa. 

Finalmente, la chica amante de la pizza, el pastel de chocolate y la natación, da una frase que podrá cimbrar a más de uno: 

“Lo más difícil es empezar y si a ti te gusta (el baile) y te sientes bien haciéndolo, vas a poder. Asume que vas a poder ”. 

Fabiola Zavala

Silvia Palacios Silvia Palacios

Comunicadora de formación. Ha trabajado en prensa escrita para formatos impreso y web. Actualmente se desarrolla en Comunicación Social. Foodie (por no decir de buen diente), viajera, melómana y entusiasta de la ortografía.