INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN

Lepidópteros de luz

Un texto de Lourdes del Consuelo Chagoya, escritora leonesa.
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Lourdes del Consuelo Chagoya
Puso el ojo en la bocallave y miró al interior de la habitación. Podía reconocer desde ese pequeño orificio que se trataba de la biblioteca. Lo sabía por el olor tan peculiar a vainilla derivado de la vainillina en combinación con un ligero aroma semejante al vinagre ocasionado por el ácido acético, esencias provenientes del papel envejecido.

A tres metros de la puerta, en la mesa junto al sillón, estaba la caracola de mar. Aún en el pasillo podía escuchar el sonido que de ella emanaba cuando juntaba sus labios a sus oídos. 

En el librero ubicado a la izquierda del sillón se encontraban perfectamente acomodados Bradbury con Farenheit y sus 451, Saramago con su Memorial y Gioconda Belli con Waslala

En la esquina, por debajo del reloj, se localizaba el escritorio. Un ejemplar de madera de roble rojo que al tacto era duro. Símbolo de la resistencia que representó. Había  pertenecido a su familia por más de tres generaciones.  

Su abuelo solía contar que su bisabuela había guardado 365 cartas de su enamorado en él, una por cada día del año.  

Cuando el general Ignacio Jaral, su padre, encontró el compartimento, terminó el secreto y mandó matar a Antonio Ochoa, su enamorado.  

A la luz de la luna huyeron y de aquello no se sabe nada más. Pero esa es otra  historia.  

(…) Giró rápidamente su ojo en otra dirección. Borboletas moradas, azules y amarillas inundaron la habitación. Provenían del ventanal que disponía a su antojo de los rayos de sol, transformándolos en lepidópteros de luz.  

De pronto, un sonido interrumpió su observación, era la voz de su madre. La llamaba  desde el otro lado del corredor.  

Despegó así el ojo de la bocallave y volvió a ser ciega.

Lourdes del Consuelo Chagoya Lourdes del Consuelo Chagoya

(León, Gto. 1994). Su curiosidad por la literatura empezó a edad temprana en casa de sus abuelos, donde desempolvaba y hojeaba los libros de los libreros. Ha participado en espacios universitarios como el 1er Concurso de Creación Literaria de la ENES UNAM, donde ganó el primer lugar en poesía; y en el 2° Concurso de Creación Literaria de la ENES UNAM, donde ganó el 2° lugar en microrrelato. Participó en el taller de creación y escritura poética impartido por el Mtro. Jorge Esquinca en la Biblioteca Estatal Wigberto Jiménez Moreno.