INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN

México mágico

México, un país lleno de colores, sabores, ruido e historias. Un territorio que es maximalista por naturaleza.
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Silvia Palacios
Y de pronto te encuentras en medio de la multitud, la lluvia no cesa y más que charco, aparece una laguna sobre el asfalto. Sabes que es un momento de jolgorio colectivo en una de las calles más conocidas de la ciudad. De la nada, cae ante ti un enorme pato inflable amarillo ¡¿cómo?! ¿Un enorme pato inflable? ¡Sí! Estás rodeado de gente que nunca has visto; decides saltar sobre ese gran pato. La gente alrededor ―aún bajo el aguacero― te mira, eres el centro de atención, unos te alientan y otros comienzan a jugar contigo cual infantes en la alberca improvisada. No, no es un sueño, es un día más en México.

Esta es una breve descripción de un video que puedes encontrar en redes sociales, específicamente en TikTok, al poner en el buscador México mágico, y es que, desde hace unos años es frecuente encontrar videos de la ‘inusual’ cotidianidad en nuestro país, ya sea comparándola con la inteligencia artificial ―y cómo la superamos― o mostrando aquello que para nosotros no tiene nada de extraño, pero visto en ojos foráneos causa desconcierto. 

Y es que de México se dicen muchas cosas. Se destaca su solidaridad y amabilidad o sus niveles de violencia y corrupción; aunque también es común escuchar que es un país surrealista, pero, ¿de dónde viene esta idea? 

Comencemos haciendo una breve revisión de ¿qué es el surrealismo? Es aquí donde justo aparece la figura del escritor francés André Breton, autoproclamado el «padre del surrealismo». 

Inicialmente estudió medicina, pero se sintió atraído por la poesía modernista y la exploración del inconsciente. Sus experiencias como médico interno durante la guerra (Primer Guerra Mundial) influyeron significativamente en su visión de la vida y el arte, llevándolo a adoptar las ideas de figuras destacadas como Guillaume Apollinaire y Jacques Vaché.1

André Bretón comenzó a planear su viaje a México a mediados de 1936, pero no fue sino hasta la mañana del 18 abril de 1938 que arribó a Veracruz junto con su esposa Jacquelin Lamba. Ambos fueron recibidos por una comitiva integrada por el representante del embajador de Francia en México, Henri Goiran, y su asistente.

De acuerdo con el artículo El México surrealista de André Bretón, del portal Relatos e historias de México, el muralista Diego Rivera, previendo el chasco que podría llevarse Bretón por la carente logística realizada, decidió trasladarse al puerto y ofrecerse como anfitrión del matrimonio francés.

A su llegada, en México se sabía poco –y se entendía todavía menos– acerca del movimiento surrealista.

Los primeros días en Ciudad de México, André y su esposa fueron hospedados en el departamento de la modelo y novelista Lupe Marín, en la calle de Mixcalco. Posteriormente, les fue acondicionada la Casa Estudio de Rivera y Kahlo, en San Ángel, donde pasaron la mayor parte de su estancia en la capital del país.2

Fue durante esta estancia que Bretón tuvo una charla con el escritor hondureño radicado en México, Rafael Heliodoro Valle, quien bien optó por publicar su encuentro bajo el título Diálogos con André Bretón donde el francés menciona:

Aparte de todo lo que le he dicho, México tiende a ser el lugar surrealista por excelencia.

Encuentro el México surrealista en su relieve, en su flora, en el dinamismo que le confiere la mezcla de sus razas, así como en sus aspiraciones más altas.3

Y, aunque por ahí ronda la idea de que Salvador Dalí dijo «De ninguna manera volveré a México, no soporto estar en un país más surrealista que mis pinturas», lo cierto es que no existe registro de que lo haya mencionado, aunque sí se menciona que visitó el país durante la década de los 40, pero no mucha evidencia de su estancia aquí.

Quien en efecto no visitó México, pero sí hay registro que habló sobre él y sobre algunas de sus particularidades es Pablo Picasso, ya que tenía comunicación con Diego Rivera, quien le contaba historias de nuestro país. Esto está documentado por El Universal  en una entrevista que su corresponsal en Francia, José María González de Mendoza y Rodríguez, le hizo en su estudio y de la cual rescatamos el siguiente fragmento: 

¿De qué hemos hablado con Picasso durante esta media hora pasada en su compañía, entre sus cuadros? De cosas sin retórica, de México.

-Me gustaría mucho, muchísimo ir a México -dice-, sino fuera por las revoluciones.

 (...)

-Diego me contaba de México cosas muy extrañas -dice Picasso-. Me dijo, por ejemplo, que había arañas peludas, grandes como un platillo para taza de café…

-Es verdad, por fortuna.

-... y que se ponía una de esas arañas en la mano, se dejaba picar por ella, y la araña venenosa se moría sin que a él le pasara nada…

-En cuanto a eso -hemos contestado-, probablemente es una heroica invención del gran don Diego, pero tan bonita que merecía ser verdad…4

Pese a que la leyenda urbana que más nos ha popularizado como un país surrealista no es más que eso, una leyenda, la certeza de la aseveración es indudable, porque lo que para otros solo ocurre en sueños ―o pesadillas― en nuestro país es un día más caminando por sus calles.

Porque sus raíces, sus sincretismos, su geografía, sus lenguas, la hibridación cultural y demás ingredientes sociales, han hecho de México un lugar singular. Porque aquí no te curas de una enfermedad del estómago, te curas de empacho y para hacerlo te deben jalar la piel de la espalda baja; porque el soponcio también es cosa sería así como el ‘aire’ que te da cuando sales de golpe al fresco.

Porque en las fiestas patronales, los rituales a santos católicos (principalmente) se mezclan con las danzas prehispánicas dedicadas a los dioses precolombinos. 

Porque la gastronomía es un sincretismo de especias asiáticas y europeas combinadas con ingredientes netamente mexicanos que desbordan una lluvia de sabores que no le ‘caen’ a cualquiera y de ahí sale la venganza de Moctezuma.

Porque en las calles ―sobre todo las de los primeros cuadros de las ciudades y los barrios más antiguos―, las casas se niegan a caer en una homogeneidad sin chiste. Aquí los dueños toman las paredes y estructuras como lienzos y les imprimen su personalidad, su sello. Porque «aquí no es así», como se popularizó esta frase de la canción de Caifanes durante el pasado campeonato de fútbol.

Así podríamos continuar con un sinfín de ejemplos, como los múltiples vestuarios típicos que, si bien nacieron con la finalidad de implementar una cultura nacionalista, no dejan de ser bellos y un símbolo de identidad.

Personalmente, y después de este artículo, creo que lo que hace de México surrealista es su personalidad. Tenemos tanta personalidad o mejor dicho, tantas personalidades, que de alguna forma logran converger a la perfección en un espacio territorial.

Una calidez y un color que vibra por la riqueza misma de su geografía, con cerros verdes en temporada de lluvia, ríos claros y llanos que van por los caminos, por ello es quizá que el color es inherente en nosotros, tanto así que hubo quien osó crear un rosa mexicano, y esa persona fue el veracruzano Ramón Valdiosera.

Para 1949, Valdiosera tenía preparada una colección rosa; color que había tomado como inspiración de las tradicionales bugambilias del sur del país. 

El desfile, realizado el 6 de mayo de 1949, en el famoso Hotel Waldorf-Astoria en Nueva York, causó revuelo entre los asistentes por los vibrantes tonos rosados en los vestidos y prendas. Los periodistas y críticos de la época, buscando conocer la inspiración de Valdiosera, le preguntaron el origen del color. El artista, simplemente respondió que aquel rosa ya formaba parte de la cultura mexicana, a lo que la crítica de modas neoyorkina Perle Mesta calificó entonces como Mexican Pink (rosa mexicano).5

En la actualidad, la viralidad que ofrecen las redes sociales, si bien han derivado en una multiplicidad de opciones globales para visualizar, también hay hashtags o temáticas que exaltan el nacionalismo bajo títulos como México contra la IA o México ganándole una vez más a la IA

Y sí, ya con un sentimiento nacionalista visible, México es muchas cosas; es un país con cuentas pendientes de sus gobernantes a la sociedad; es un país donde ―lamentablemente― muchas veces aplica el que no tranza no avanza; pero también, y como en todo, está su contraparte: una nación solidaria, cálida y con una riqueza cultural inquebrantable… un México mágico


Referencias

  1. André Breton. (s/f). EBSCO. Recuperado el 17 de julio de 2026, de https://www.ebsco.com/research...
  2. El México surrealista de André Breton. (2022, enero 17). Relatos e Historias en México. https://relatosehistorias.mx/n...
  3. Valle, por Rafael Heliodoro. (s/f). Diálogos con André Bretón. Linodeobjects.com. Recuperado el 17 de julio de 2026, de https://us-mia-1.linodeobjects...
  4. Bautista, F. J. (2022, diciembre 10). Picasso: Por esta razón el artista no quiso visitar México. El Universal. https://www.eluniversal.com.mx...
  5. Anáhuac, R. G. (2020, noviembre 17). La historia detrás del rosa mexicano. Generación Anáhuac. https://www.anahuac.mx/generac...
Silvia Palacios Silvia Palacios

Comunicadora de formación. Ha trabajado en prensa escrita para formatos impreso y web. Actualmente se desarrolla en Comunicación Social. Foodie (por no decir de buen diente), viajera, melómana y entusiasta de la ortografía.