Si te preguntan cómo es,
explícales que en la noche
el cielo y el mar son la misma cosa,
diles que la vida te golpeó en la cara con su puño,
que es como caerse y no meter las manos.
Si te preguntan cómo es,
recuerda la sensación de no encontrar tu celular en la bolsa,
piensa en el vaso antes de estrellarse contra el piso,
piensa en el carro, en el peatón, en el impacto.
Se parece mucho a olvidar tus audífonos.
Diles que tu mente es una habitación en llamas,
que la felicidad fue una promesa que el tiempo se ha robado
y es demasiado tarde para ser niños,
demasiado tarde para ser aves.
Si te preguntan cómo es,
diles que es como gritar por dentro,
diles que cuando reparas algo,
otra cosa, busca nuestra atención al romperse,
diles que la vida nunca termina de arreglarse,
explícales que es lo contrario a ser abrazado.
Si te preguntan cómo es,
recuerda cuando soltaste un globo
y viste que el cielo poco a poco se lo tragaba.
A estas alturas tu voz ya se cansó de ser tormenta.
Diles que la presión se convirtió en un diamante
y verlo te pulverizó los ojos.
Mario Alberto Santoyo. A sus 22 años, ha publicado en revistas como Intersecciones hispánicas de la Universidad de Nuevo México, Círculo de poesía y Punto de partida de la UNAM; además de medios digitales e impresos de México, España, Chile, Perú, Estados Unidos y Argentina. Obtuvo el primer lugar en el Premio de Poesía de la Universidad Iberoamericana, participó en diversos proyectos culturales en Países Bajos y Francia, y actualmente trabaja en la escritura de Carbono 14, uno de los poemas con mayor extensión en la historia reciente de México.
@mariosantoyo_
