INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN

Por cada mundo posible: Una historia por contar

¿Cómo las letras podrían acercarnos a mirar nuestra cotidianidad, explorar nuestra identidad y vivir el duelo?
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Samantha Barrón
A través de sus obras, Uriel Esqueda, ganador del primer lugar en la categoría de Cómic, y Luciano Zamarrón, primer lugar en las categorías de Cuento y Poesía del concurso Mundos Posibles, nos cuentan lo que hay más allá del papel y la pluma. Este concurso permite que cientos de jóvenes se expresen a través de la creación artística y literaria.

“Escribir fue una forma de dialogar conmigo mismo sobre la vida y sus contradicciones. Espero que los lectores encuentren en la historia un reflejo de sus propias inquietudes, un recordatorio de que incluso en la oscuridad hay algo que nos impulsa”. Luciano Eduardo Zamarrón, ganador en la categoría de Cuento y Poesía.

Con un tono íntimo, pero a la vez universal, los autores construyeron su propio y único mundo narrativo, donde al observar su cotidianidad y realizar una introspección de su propia vida encontraron la inspiración y una válvula de escape para crear obras ganadoras llenas de simbolismos: El poema Crónica del Polvo es un mosaico de instantes que invita al lector a detenerse para reflexionar sobre cómo los recuerdos y lugares moldean nuestra identidad de manera desapercibida; Mambita es una conmovedora carta de despedida hecha comic que refleja el fuerte proceso de duelo con nuestras mascotas perrunas, y la importancia de valorar y cuidar estos vínculos; y, finalmente, El León que Escupe Versos en la Noche es un cuento que captura la lucha silenciosa en búsqueda del sentido, con su protagonista y «el Gato», compañero leal, representando la conexión humana en medio de la soledad y adversidad.

El origen de estas historias radica en la capacidad de los autores de percibir su cotidianidad con una mirada distintita, la cual les permite pensar que los espacios que habitamos guardan ecos de nuestras experiencias e historias, así como lo relata Zamarrón; o bien la oportunidad de compartir tu proceso de duelo y atreverte a ser vulnerable ante la despedida de tu mascota perruna, un acto valiente de Esqueda.

“Este comic es uno de los momentos más personales e íntimos que me he atrevido a compartir a una audiencia pública, y cuesta trabajo visualizarlo de esa forma cuando mi objetivo principal era crear una carta de despedida para mi compañera perruna Mambita, quien con 18 años cayó en enfermedad y, ante el diagnóstico complejo, decidimos que era mejor su descanso”. Uriel Esqueda.

A través de sus formatos Uriel y Eduardo nos conducen con una narrativa vívida, con la que el público puede conectar de manera personal y sentir que la historia posee una voz auténtica con cada personaje, donde los diálogos se sienten tan llevaderos como una plática entre amigos y que, para su elaboración, hubo retos de por medio, en los que fue importante encontrar la profundidad de cada personaje para lograr que el espectador se identificara con la historia, así como comenta el ganador de la categoría de Cuento.

“Desde mi experiencia nunca hay un proceso de creación sin desafíos o retos, el cómic lo visualizo como parte de mi proceso de duelo y por eso se cargó tanto de emociones mientras lo realizaba”. refirió el ganador de la categoría Cómic.

A pesar de los desafíos Eduardo y Uriel lograron convertir las palabras en un refugio para encontrarse consigo mismos, sobrellevar el duelo y reflexionar; esto a través del proyecto de Mundos Posibles, el cual emerge para darle visibilidad a todo aquel valiente que se atreva a contar su historia, detenerse a voltear su alrededor y descubrir su identidad hecha arte y literatura.

“Siempre tendremos historias que contar y siempre habrá personas listas para leerlas”. Uriel Esqueda.

No te olvides de adquirir el libro que recopila estos y un sinfín de mundos posibles hechos historias en las oficinas de la Dirección de Desarrollo Artístico y Cultural del Instituto Cultural de León ubicadas en el Teatro Manuel Doblado, en un horario de 9:00 a 16:00 horas.

Leé un fragmento de su obra:

El León que Escupe Versos en la Noche,

León apestaba a sudor de fábrica y a tacos quemados. Julián «el Gato» Camacho caminaba por la Calzada de los Héroes arrastrando las botas; sus talones desgastados rozaban el asfalto como si intentaran borrar sus pasos. Llevaba tres días sin trabajo, siete sin afeitarse y una década sin esperanza. La estatua del león de bronce en la plaza lo observaba, cubierta de grafitis que rezaban: «Aquí lloró la Chela» o «La piel no paga deudas». El bar La Caimana era su refugio. Un agujero con paredes manchadas de humo y un ventilador que tosía aire caliente sobre los borrachos. Julián se coló entre las mesas, evitando las miradas de los obreros que discutían sobre el León FC y la próxima feria. Se sentó en su rincón, junto al baño que olía a orines viejos y derrotas nuevas.

Crónica del Polvo

La ciudad respira por las rejillas del alcantarillado, escupiendo humo de cigarrillos que nadie fumó. En los balcones, las plantas muertas inclinan sus tallos hacia el sur, donde los trenes olvidan su propio eco y las nubes se deshilachan como vendas usadas. Cada mañana, abro los ojos y recojo migajas de sueños pegadas a las sábanas: restos de una fiesta en un sótano con paredes de periódico, el gemido de un violín enterrado bajo el cementerio de autobuses. Las arañas tejen directorios telefónicos en los rincones, y yo aprendo los números de memoria para llamar a los que se fueron sin dejar sombra. En el mercado de pulgas, los vendedores cambian relojes detenidos por historias de ahogados en piscinas secas.

Mambita