“¿Por qué eres tan callada? era un reclamo que se me hacía mucho de joven y quise reformar y hacer una especie de apropiación; que la timidez ahora sea más un refugio que algo malo a superar. Un caracol ermitaño cuando siente que ya no cabe en su coraza tiene que emigrar y cambiar de casa, por así decirlo, es así como a través de los años la timidez se va transformando junto con uno mismo”.

Su acercamiento a la Bienal se dio a través de redes sociales, otros compañeros artistas ya habían dado el paso de meter a concurso sus obras, por lo que se sintió animada a intentarlo.
Así, considera el hecho de quedar entre las obras premiadas en este momento en que inicia su carrera profesional es un paso importante, una palmada en la espalda diciendo “sí se puede, puedes seguir haciendo esto”.
En cuanto al papel del arte en León, menciona que está floreciendo ante la formación de una ciudad cada vez más industrializada, la Bienal, las galerías y espacios independiente son respuesta de ello y surgen como una necesidad de darnos pausas y momentos de reflexión con piezas que nos llaman a nosotros mismos.