INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN

Salón de Invierno: adentrarse en propuestas emergentes

La ESAV da la bienvenida al invierno con una exposición multidisciplinar de artes visuales.
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Benjamín Hurtado Ramírez
¡Y temo al invierno porque es la estación de la comodidad!… He tratado de inventar nuevas flores, nuevos astros, nuevas carnes, nuevas lenguas. He creído adquirir poderes sobrenaturales… Es necesario ser absolutamente moderno. Arthur Rimbaud

Preludio. Primavera, verano y otoño.

Cualquier libro o capítulo dedicado al estudio del arte moderno y hasta nuestros días comienza su recorrido narrándonos todos los entresijos y pormenores del nacimiento del Impresionismo; son una especie de ‘Nuevo Testamento’ donde se describen todos los antecedentes y actores involucrados en tan relevante parto, y no es para menos, pues “su origen no fue un fenómeno espontáneo”, es un suceso que marca un punto de inflexión, un antes y un después. Los autores dedican párrafos enteros a contarnos historias sobre los personajes de una revolución artística llevada a cabo a finales del siglo XIX y principios del siglo XX; una lucha protagonizada por almuerzos eu plein air, bañistas, nenúfares y bailarinas; una contienda suscitada en gran medida en el campo de batalla que fueron los Salones y su papel clave en los albores de la paleomodernidad.

El primero de ellos, vinculado a la academia y a la oficialidad, el Salón de París, surgió en 1725 y se consolidó durante el siglo XIX, se realizaba en primavera y fue en su momento el acontecimiento artístico más importante, un equivalente a la Bienal de Venecia o la Documenta en Kassel en nuestros días. Will Gompertz lo describe como “la más prestigiosa muestra de arte nuevo… Los coleccionistas y marchantes de arte acudían en masa con los ojos bien abiertos y las carteras bien cargadas de dinero… El Salón era el lugar en el que se compraba la mayor parte del arte francés reciente”1. Sin embargo, en el año 1863, fue el epicentro de un escándalo que obligó a Napoleón III a instituir el mítico Salon des Refusés (Salón de los Rechazados, burlonamente conocido por sus detractores como el ‘Salón de los horrores’) e impulsó con ello de forma involuntaria el enfrentamiento entre dos visiones de arte diametralmente opuestas, dos Salones antagónicos cuyas máximas celebridades en las antípodas la una de la otra, serían: Manet con su Almuerzo sobre la hierba y el Nacimiento de Venus de Cabanel. 

Un poco más adelante, en el verano de 1884, se formó por iniciativa de varios artistas disidentes (entre ellos Odilon Redon y Seurat) el Salón de los Independientes, cuyo lema fue “Sin jurado ni premio” (Sans jury ni récompense), ahí, los artistas podían exponer sus obras bajo su propio criterio, presentándolas al público libremente, al margen de apoyo oficial, y que se convirtió en una de las principales vitrinas para los artistas de avanzada y una relevante plataforma para las tendencias artísticas de la época. 

Finalmente2, en 1903 se celebró el primer Salón de Otoño, distinguiéndose de los otros por favorecer la originalidad y la experimentación a la vez que tenía una inclinación multidisciplinar. Organizado por exalumnos de Gustave Moreau3, respondía a las necesidades de una nueva generación de artistas jóvenes que consideraban conservadores a los otros Salones y percibían al Impresionismo como cada vez más complaciente y edulcorado. Su carácter más atrevido se evidenció durante su edición de 1905, al exponer en su célebre Sala vii al aduanero Rousseau y a Henri Matisse, lo que avivó la controversia, el escándalo y el rechazo de los críticos, entre ellos un tal Louis Vauxcelles, aún recordado por bautizar despectivamente al Fauvismo (y más adelante al Cubismo).

Epílogo. Inviernos a 24° C que coinciden con veranos más al sur.

El miércoles 21 de diciembre, en la Escuela de Artes Visuales Antonio Segoviano, decidimos dar la bienvenida al invierno con una exposición multidisciplinar de artes visuales conformada por pinturas, grabados, esculturas, ensamblajes, fotografías, dibujos, piezas de arte sonoro y arte objeto, etc. En ella sumamos a gran parte de la Comunidad ESAV (alumnos + maestros) contando con la participación de todos nuestros programas académicos (licenciatura, diplomado y talleres libres) sin jerarquías, etiquetas o divisiones; incentivamos a los partícipes a elegir, mediante su libre albedrío y sin restricciones de ningún tipo, la pieza a exponer que los representaría en esta ocasión, siendo ésta presumiblemente la que consideran la mejor de las realizadas durante el ciclo agosto-diciembre, a la vez que los alentamos a aprovechar las fechas para venta. En paralelo, nos sirvió como una brújula que nos proporcionó indicios de la orientación y dirección que está tomando la producción de nuestros miembros, así como pistas sobre en dónde perciben sus fortalezas.

Un poco en la lógica de Frankenstein e inspirados en los Salones del ayer, en tanto escaparates y por su capacidad para visibilizar a los artistas de su tiempo, dimos el nombre de Salón de Invierno a la exposición de fin de año otorgándole, al bautizarla, una personalidad e identidad ausente en las anteriores muestras que se realizaron por años en esas fechas. Con el Salón de Invierno despedimos el 2022 y con él recibimos al 2023; siendo por ende una suerte de evento jánico5, que nos posibilita (tal vez en actitud metamoderna6) transitar, o mejor dicho oscilar, entre el pasado y el futuro de las prácticas artísticas desde el presente en el aquí.  

Colofón.

Las letras y las artes se renuevan, pero no progresan, ellas no aniquilan su pasado, construyen sobre él, se alimentan de él y a la vez lo alimentan…

Mario Vargas Llosa


Referencias y anotaciones

[1] ¿Qué estás mirando? 150 años de arte moderno en un abrir y cerrar de ojos. Will Gompertz. Taurus. 2013.

[2] Existen otros Salones, pero nos limitamos a mencionar los primeros y los que marcaron un hito en los inicios del arte moderno. Como ejemplo de los no abordados en el texto se encuentra el Salon des Réalités Nouvelles, fundado en 1949. 

[3] “Uno de los factores que más influyeron en la posterior evolución del iniciador del fauvismo fue la metodología docente empleada por Moreau… En lugar de recomendarles que copiaran servilmente esas obras, Moreau hacía hincapié en que cada artista desarrollara su estilo, absteniéndose de imitar lo que otros habían hecho. Se trataba de aprender a resolver cuestiones, observando de qué manera habían efectuado la tarea los grandes precursores”. Primeras vanguardias artísticas. Textos y documentos. Lourdes Cirlot. p. 11. Caronte Estética.

[4] “…siguiendo las huellas de los pasos ya dados me convertiré en el pionero de una nueva senda…”. Frankenstein o el moderno Prometeo. Mary Shelley.

[5] De Jano, dios de las puertas, finales y comienzos. Representado como bifronte (con las dos caras mirando en sentidos opuestos) y relacionado a los cambios y las transiciones.

[6] Metamodernismo o metamodernidad: "concebida como una especie de ingenuidad informada” (Timotheus Vermeulen y Robin van den Akker, Notes on Metamodernism. 2010). Oscila entre el entusiasmo y la ironía, esperanza y melancolía, modernidad y posmodernidad. Empatía y apatía, ingenuidad y conocimiento, unidad y pluralidad, totalidad y fragmentación, pureza y ambigüedad. ¡Debemos avanzar y oscilar! (Luke Turner. Metamodernist Manifesto. 2011).

Benjamín Hurtado Ramírez Benjamín Hurtado Ramírez

(León, Gto. 1980). Licenciado en Historia del Arte (Universidad de León) y coordinador de la Escuela de Artes Visuales Antonio Segoviano del Instituto Cultural de León.