INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN

Un puente cultural entre México y Japón

En Casa de la Cultura Diego Rivera se llevó a cabo el Primer Festival Matsuri en León con una serie de espectáculos, actividades y talleres.
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María Guadalupe Guerra González
Entre bailes típicos nipones, comida japonesa, talleres de anime y demostraciones de jiu jitsu se vivió una celebración de inicio de la primavera con el primer Festival Matsuri en la ciudad de León en la Casa de la Cultura Diego Rivera.

Durante la inauguración, el Cónsul General de Japón, Takero Aoyama, dirigió unas palabras de agradecimiento a todos los presentes y, en particular, a los integrantes de Nikkei Bajío, una asociación de reciente creación formada por descendientes de japoneses; estos fungieron como organizadores de este Harumatsuri o Festival de Primavera, con el compromiso de honrar sus raíces y fomentar la integración cultural en México. 

Desde el arranque se generó un ambiente de entendimiento mutuo que, tal como compartió el Cónsul General Aoyama,  “es la base para avanzar en las relaciones amistosas entre los dos países”, y se invitó a los espectadores a disfrutar de lo japonés, con aspectos de la cultura tradicional y contemporánea del país asiático. 

Además del cónsul, en la inauguración estuvieron presentes Enrique Kato Miranda, presidente de la asociación Nikkei; Lisette Ahedo, directora general del Instituto Cultural de León; y Atushi Morita, presidente de la Sede Guanajuato de la Cámara Japonesa de Comercio e Industria de México. 

El programa del festival contó con una serie de espectáculos culturales de diversas índoles en el patio principal de la Casa de La Cultura y, simultáneamente, sucedían una serie de actividades y talleres a los que podían inscribirse los asistentes al evento. Se contó también con la participación de algunas marcas de comida japonesa y artesanías.

Los espectáculos dieron inicio con una demostración de artes marciales donde Víctor Orozco, primer cinta negra de jiu jitsu en el Bajío, dirigió una dinámica que involucró al público, en particular a los niños, mostrando y ejemplificando algunas técnicas de defensa personal. 

Más adelante se presentaron varios eventos de música en vivo con los sonidos de las guitarras de un dúo de la Universidad de Guanajuato de nombre Sueño Oscuro, en cuya interpretación hicieron alusión al vaivén de las hojas en el viento; se tuvo una presentación de piano con temática de Estudio Ghibli; música tradicional japonesa a cargo del maestro Nayuta Tsugaoka; así como música enka por la periodista y presidenta de Mexitown, Shoko Wen Matsuoka, quien dio su voz a Zankoku no tenshino teze, una canción del anime Evangelion. 

En la parte más tradicional japonesa se presentaron los bailes Bon Odori que suelen llevarse a cabo en las plazas de las ciudades, donde se invita a la gente a participar, e hicieron la invitación a los espectadores a unirse a las coreografías. Se realizó también una pasarela de kimonos dirigida por Ken Kajitano, diseñador japonés con amplia experiencia en la cultura tradicional, que explicó a detalle los diseños tanto para hombres como para mujeres y niños. 

Además de ello subieron al escenario disciplinas de experimentación y reconocimiento del cuerpo, como los son la meditación kotodama y la danza butoh. En la meditación kotodama más tradicional y derivada del Reiki, Nobucko fue guiando la experiencia centrada en la respiración, el poder de las palabras y las vibraciones sonoras para guiar los movimientos del cuerpo. Mientras que la danza butoh, con origen en la búsqueda de recuperar el cuerpo surgida tras la segunda guerra mundial, fue interpretada por Juan Pérez y Saúl Quintana de Laboratorio Corporal. 

Hubo otros eventos más locales que no por ello dejaron de lado la temática japonesa, y que tuvieron bastante afluencia, como el cosplay, pues se llevó a cabo un desfile y competencia entre los personajes interpretados; o bien, un monólogo de estilo Rakugo con la participación de Gus Iván López, apasionado de la cultura japonesa. 

Así mismo, las actividades y talleres de origami, preparación de temakis, sumie, manualidades, creaciones anime y kawaii, el registro civil, alcancías de cerámica y juegos de mesa, contaron con la participación de empresas como Goen Restaurante Japonés o Meeple Panza Verde. 



El festival reunió elementos y dinámicas para adentrar a las personas en la cultura japonesa, como la decoración del espacio con sakuras de papel –flores de cerezo características del inicio de la primavera–, una exposición de calendarios donados por el Consulado de Japón, o la oportunidad de llevarte escrito tu nombre en japonés. 



La mezcla de elementos culturales, gastronómicos y artísticos que se vivió en el Festival Matsuri generaron un espacio de convivencia intercultural haciendo honor a la larga y sólida amistad entre México y Japón. 

María Guadalupe Guerra González María Guadalupe Guerra González

Amante del arte y el ocio, en busca de contribuir a una sociedad más pensante, más sensible y más consciente del contexto sociocultural en que vivimos. Guía de Turistas y Licenciada en Comunicación.