Nacido en la ciudad de León y considerado un autor de vanguardia, Efrén Hernández fue un escritor que abordó el cuento, la poesía, la novela, el teatro y hasta el guion cinematográfico.
Durante su vida en Guanajuato tuvo que ser aprendiz de zapatero y de platero, trabajó en una farmacia y en un almacén de ropa, y fue mozo de oficina; no tan diferente de sus empeños por mejorar su vida una vez estando en la Ciudad de México.
“(...) Intentará varios negocios: librerías de viejo, venta de artesanías, de productos de Conasupo, burócrata en la Secretaría de Tránsito, etcétera. La vida laboral de Efrén Hernández fue vertiginosa y quizá el único objetivo de aquellos trabajos era simplemente sobrevivir y poder hacer lo que más le apasionaba: escribir”1.
Pese a la relevancia de sus obras (Tachas,1928; El señor de palo,1932; Cerrazón sobre Nicómaco, 1946; La paloma, el sótano y la torre,1949) y de haber impulsado a grandes plumas como Juan Rulfo y Rosario Castellanos, Efrén Hernández vivió en la precariedad durante prácticamente toda su vida; siempre fue pobre, aseguran. Finalmente, en 1958, murió en la carencia después de que una enfermedad de los riñones le aquejara por alrededor de un mes.
“Para Octavio N. Bustamante, la novela La paloma, el sótano y la torre es deliberadamente autobiográfica: Fulán es el protagonista, humilde y anónimo como su propio nombre [...], el que siempre es pobre y nunca se queja, el que se remienda así mismo sus pantalones, sus zapatos y probablemente sus anteojos rotos, el que hacía farolitos, el que hacía pésimos poemas románticos [...] De manera que parece que, por lo menos a ratos, Fulán es un autorretrato retrospectivo de Efrén”2.
El silaoense Efraín Huerta, El Gran Cocodrilo, fue un destacado poeta, periodista y crítico cinematográfico perteneciente a la generación de Taller, revista literaria en circulación de 1938 a 1940. A Huerta se le conoce además como el poeta de la rebeldía, del amor, la soledad, la vida y la muerte.
“Grave, vehemente, colérica, surrealista: así fue en su primer periodo al que corresponden Absoluto amor, Línea del alba, La rosa primitiva o Los hombres del alba. Este último, publicado en 1944, es considerado como una de las cimas líricas de la poesía mexicana de todos los tiempos…. En estos poemas, paradójicamente, Huerta abandona los procedimientos metafóricos y la imagen se torna realista: retrata los perfiles de los marginales en el momento de su impostergable degradación”3.
En 1973 perdió la voz debido a una laringectomía realizada después de haber sido diagnosticado con cáncer de laringe, que con la ayuda de un foniatra logró recuperar de manera parcial.
“Cuenta Vicente Leñero que escuchó decir a Huerta: “Me voy a ir a vivir con Elías Nandino […]; él se está quedando sordo y yo mudo: seremos la pareja perfecta”,[74] una anécdota que muestra su capacidad para encontrar la veta humorística incluso en la tragedia propia, quizá como una forma para sobrellevar la realidad y transformarla”4.
Huerta falleció a los 67 años debido a una insuficiencia renal después de sufrir los estragos del cáncer durante 8 años. Parte de su legado se encuentra a disposición del público en la Casa del Poeta Ramón López Velarde.
Entre los escritores que toman la tragedia y hacen parte de sus letras, encontramos a la celayense Macaria España, narradora, periodista y docente que cuenta con diversas obras que se enmarcan en lo que ella denomina Dark Realistic Mexican Fantasy. Entre otros, ha sido finalista del Concurso de Cuento Palabras Malditas y mención honorífica en los Premios de Literatura León 2010.
Escritos como Las esquinas del mundo (2018), Banana Street (2020) y N.N. (2023) demuestran un interés social, donde además predominan temas como la violencia, la injusticia y la venganza, muy de la mano con acontecimientos cercanos a su labor como periodista.
“(…) Encuentra que el trabajo que realiza en este sentido incide mucho en su narrativa, pues le permite observar de una manera crítica los hechos que la mueven a escribir, así como elaborarlos en lo literario para estructurarlos en su realidad y dotarlos de un nuevo sentido. Por ejemplo, su cuento “Ahogarse en un día de lluvia” trata sobre una tragedia real ocurrida en Celaya, la cual pudo conocer por su trabajo como reportera de nota roja. Así, como esta historia, otras han servido para abordar estas realidades crueles “con otros ojos, para poder seguir viviendo”5.
Cerramos esta muy breve lista con una de las plumas guanajuatenses más reconocidas: Jorge Ibargüengoitia, que si bien su vida no estuvo enmarcada en la tragedia, su desenlace sí.
Dramaturgo, narrador y ensayista, es considerado como uno de los escritores más influyentes de la literatura latinoamericana; abandonó su carrera de ingeniería y estudió arte dramático, así como la maestría en Letras en la UNAM y Teatro en Nueva York con una beca de la Fundación Rockefeller.
“Crecí entre mujeres que me adoraban. Querían que fuera ingeniero: ellas habían tenido dinero, lo habían perdido y esperaban que yo lo recuperara. En ese camino estaba cuando, un día, a los veintiuno, faltándome dos para terminar la carrera, decidí abandonarla para dedicarme a escribir. Las mujeres que había en la casa pasaron quince años lamentando esta decisión, más tarde se acostumbraron”6.
Su literatura destaca por el uso del humor, la ironía y la parodia. Comenzó como autor teatral con Susana y los jóvenes, siguiéndole Ante carias esfinges; El atentado; Clotilde, el viaje y el pájaro y La conspiración vendida. Entre sus novelas se encuentran Los relámpagos de agosto (1965), la primera y más reeditada; Maten al león (1969); Estas ruinas que ves (1975); Dos crímenes (1979); Los pasos de López (1982) y La ley de Herodes (1967).
“Todas las historias que nos cuenta en sus obras siempre nos mueven a la risa y la crítica, precisamente para señalar, agrandando las cosas, nuestras tonterías, limitaciones y ganas de ser cuando no tenemos nada”7.
Ibargüengoitia murió en 1983, junto a otros escritores, en un trágico accidente aéreo ocurrido en Madrid, durante una escala en el viaje que realizaba hacia Colombia al Primer Encuentro de la Cultura Hispanoamericana. Una falla hizo que el avión se estrellara y, posteriormente, explotara.
“Mis experiencias con el agua no han sido hasta la fecha atroces. En cambio, el fuego, sin llegar a ser catastrófico ―estoy tocando madera― ha sido un tema recurrente”8.
Por supuesto, estimado lector, te invitamos a recorrer las páginas escritas por estos escritores y ahondar en cómo la tragedia ―experimentada o no― ha influido en sus diversas historias, o bien, conocer el legado de quienes mantuvieron una perspectiva distinta para afrontar sus desventuras.
Referencias
1 Rodríguez, I. (s. f.). La vanguardia solitaria: Efrén Hernández. Recuperado 22 de enero de 2024, de https://decires.cepe.unam.mx/index.php/decires/article/download/198/177/351
2 Ibíd.
3 Efraín Huerta - Detalle del autor - Enciclopedia de la Literatura en México - FLM. (s. f.). http://www.elem.mx/autor/datos/1843
4 Ibíd.
5 Garrigóz, A. (2022, 9 marzo). Macaria España y las letras. ¡Extra, Extra! Guanajuato. https://guanajuato.extraextra.mx/2022/03/09/macaria-espana-y-las-letras/
6 De Cultura, S. (s. f.). 90 años de Jorge Ibargüengoitia Ibargüengoitia descrito por Ibarg. . . gob.mx. https://www.gob.mx/cultura/articulos/90-anos-de-jorge-ibarguengoitia?idiom=es
7 De Cultura, S. (s. f.-b). Jorge Ibargüengoitia tenía una mirada muy irónica para todo: Vicente Leñero. gob.mx. https://www.gob.mx/cultura/prensa/jorge-ibarguengoitia-tenia-una-mirada-muy-ironica-para-todo-vicente-lenero?fbclid=IwAR0YuArgEANXtw9vcKXLgYzJ4nhR3aHte8ycMRi6DMjA0ZXnHfq5Em-Ga5U#:~:text=Todas%20las%20historias%20que%20nos,de%20quien%20este%2027%20de
8 v. nota 6