¡Ah, la estación de las alergias! Esa es la primavera, la época del año donde “El viento, llegando a la ciudad desde lejos, trae regalos inesperados, que sólo advierten algunas almas sensibles, como las afectadas por la fiebre del heno, a las cuáles hace estornudar el polen de flores de otras tierras” (Calvino, 2018).
Ésta, la segunda estación del año es la estación donde las sinusitis se potencian y las galerías de Instagram se llenan de paisajes florales citadinos. Y esto último no es queja, la verdad es casi imposible no capturar esos espectáculos coloridos sobre, debajo y alrededor de nosotros con la morada florescencia de las jacarandas; el fogoso rojo anaranjado de los tabachines; o los multicoloridos ramilletes nacientes de los arbustos de bugambilias y las ramas de los amapas —mejor conocido, ¿cómo más? como árbol primavera—.
Cada que es abril,
sonreír podría ser mi pasatiempo favorito.
Caminar en estos días,
sólo hay pétalos regados por encima de la calle.
(Sánchez, 2014)
Pero si existe una planta que identifica mundialmente a esta época es el sakura, el cerezo japonés icónico por el abundante brote de buqués de pequeñas flores en tonos rosados a los que les han dedicado innumerables haikús poetas como Matsuo Bashō (1644-1694) o Kobayashi Issa (1763-1827); han sido protagonista de obras pictóricas desde los tiempos de Yosa Buson (1716-1784) hasta la actualidad con Damien Hirst (1965-), por mencionar solo algunos.
Es tal la belleza de estos árboles a inicios de la primavera, cuando se encuentran en su máximo florecimiento, que desde el periodo Edo se comenzó a celebrar año con año el Hanami, un festival dedicado a, como su nombre lo dice, ver flores. La apertura de los botones del sakura no solo es símbolo del término de las nevadas y los vientos invernales, también tienen en la cultura nipona significados ligados a los samuráis y su filosofía de morir en su máximo esplendor, como la flores del cerezo que caen de las ramas antes de marchitarse.
世中は地獄の上の花見哉
Este mundo
es mirar las flores
sobre el infierno
(Issa, 2013)
Si bien ésta es una tradición del Asia antigua, el bloom! de las flores de cerezo y sus significados han marcado fuertemente a la cultura occidental y como muestra está el Vancouver Cherry Blossom Festival; la película alemana Kirschblüten-Hanami (2008), dirigida por Doris Dörrie; o el Poema 14 de Pablo Neruda que cierra con un erótico y romántico “Quiero hacer contigo / lo que la primavera hace con los cerezos”.
En otras latitudes del mundo también se tienen creencias y fiestas específicas en los meses primaverales por ejemplo, en México, como en varios países de América Latina, los feligreses católicos dedican algunas semanas a la espiritualidad y reflexión por la Cuaresma y Pascua; mientras que en el calendario islámico se señalan algunos días de esta temporada para la consagración de valores religiosos con el Ramadán; y con el Holi la población india y nepalí celebra el triunfo del bien contra el mal.
Todas estas festividades religiosas tienen también sus expresiones artísticas o culturales, que pueden estar relacionadas o no con su sentido espiritual como: las alfombras de aserrín tradicionales de Guatemala y El Salvador que pueden tener motivos de pasión, muerte y resurrección de Cristo o bien, pueden compartir otros símbolos del folclor local. Por su lado, la cultura árabe es famosa por la producción de culebrones sobre historias sagradas que en épocas más modernas estos telefilmes han comenzado a abordar temas mundanos e incluso polémicos. Y qué decir del Festival de los Colores que si bien tiene sus raíces en la religión hindú para muchos se ha convertido más en una experiencia turística que sacra.
En contraste a las anteriores, existen a lo largo de la historia expresiones artísticas que han nacido de creencias más paganas por ejemplo la famosísima obra Allegoria della Primavera o La Primavera del pintor renacentista Sandro Botticelli (1445-1510). Esta pintura —que comparte algunas características con otro de sus trabajos más famosos, El nacimiento de Venus—, es florida y destaca por los rasgos de movimiento en sus personajes: dioses, diosas y otros símbolos de la mitología romana.
Un rapto que termina en sacrificio como parte de un ritual pagano es la historia que narran los actos de La Consagración de la Primavera, una composición musical original de Ígor Stravinsky (1882-1971) y dancística de Vaslav Niyinski (1889-1950), una dupla que obtuvo más polémicas que éxitos. Años después del desventurado estreno de este concierto, varios coreógrafos, entre ellos la icónica Pina Bausch, han intentado rendir homenaje a esta obra sonora que revolucionó la música rusa y que desde su composición fue concebida para representarse por un ballet.
Otro artista que también fue notoriamente inspirado por los paisajes naturales que consiguen su gloria en primavera fue el pintor impresionista Claude Monet, de quien se han realizado exposiciones completas donde prados, jardines o panoramas arbolados son protagonistas.
De esta estación y sus múltiples pretextos artísticos es posible seguir escribiendo por páginas pero también vale la pena escucharla, así que, para reproducir del 20 de marzo al 21 de junio, aquí una playlist de Spotify a la que es posible agregar tu sonido primaveral, ya que se quedará como colaborativa.
https://open.spotify.com/playl...
Referencias:
-Calvino, I. (2018). Marcovaldo, Libros del Zorro Rojo.
-Sánchez, F. (2014). “Cada que es abril”. En De Locos Y Monstruos. MilUnoMusic.
-Gutiérrez, L. (consultado en diciembre 2022) Issa: el haiku y la tristeza de las cosas. https://circulodepoesia.com/20...
-“4 obras que invitan a contemplar las flores de cerezo (marzo del 2008)” en Farenheit Magazine.
https://fahrenheitmagazine.com...
-Egea, P. (Octubre del 2019). “La primavera” en HA! https://historia-arte.com/obra...