Podría venirnos a la mente cierta pirámide de las necesidades humanas que hasta cierto punto ha jerarquizado lo que es necesario para nuestra existencia. Las necesidades fisiológicas, de seguridad, de relacionarse, espirituales, entre otras, que en realidad se correlacionan e influyen entre sí, vemos por ejemplo que las prioridades que tienen las personas para satisfacer sus necesidades no siempre corresponden al mismo orden, que muchas veces se sobreponen necesidades espirituales o políticas a las de la salud física, dependiendo del contexto y momento histórico que se viva.
Existen entonces algunas dimensiones que se podrían tomar en cuenta para hablar de bienestar social que atraviesan las diferentes áreas que lo componen. Tienen que ver con la inclusión, la identidad, la contribución, la memoria, la colaboración, entre otras. Es decir, que para considerar el bienestar social es importante no sólo pertenecer a una comunidad de personas, de individuos intersubjetivamente relacionados que cohabitan a partir de normas sociales y consensos, además se debe participar activamente de tal comunidad y contribuir en ella, entenderla y saber cuál es su dinámica, contribuir y poder tener confianza en que la sociedad y las instituciones que la conforman tengan un propósito y accionan a partir de una dirección, objetivos y metas.
Desde la política pública se intentó incorporar estos elementos a los modelos de gobierno, que bajo el sistema económico capitalista no tuvieron mucho éxito. Después de la implementación del modelo del Estado de Bienestar y la crisis en la que devino en muchos países de Latinoamérica, se comenzó a hablar de nuevas propuestas que suplieran las propuestas de desarrollo hegemónicas hasta entonces, propuestas que ya existían en las cosmovisiones de pueblos indígenas y que fueron retomadas por los intelectuales. Una de ellas es el concepto del Buen Vivir que significa la vida en plenitud.
Hablamos entonces de Buen Vivir para intentar complementar, y no suplir, la propuesta del bienestar social, como algo que podría aportar y redirigir la mirada hacia una forma más situada desde el Abya Yala. Este concepto, que está incluido en las Constituciones de Ecuador y Bolivia y que proviene justamente de la región andina, habla de la armonía entre la humanidad, la naturaleza y la existencia en equilibrio, y propone que no haya vidas más importantes que otras, y da un paso más adelante, afirmando que no se puede lograr el buen vivir con la destrucción y el deterioro de otras vidas.
En ese sentido, no sólo basta pues, con pertenecer a una comunidad y participar de ella, sino de admitir su diversidad y pluralidad al mismo tiempo que la igualdad de importancia en todo lo que la compone. Algunos de los principios que se han propuesto como parte del buen vivir son el respeto a las vidas no humanas, la naturaleza y los animales, y el reaprender a satisfacer las necesidades, no solo como un listado de objetivos por cumplir, sino cuestionar las formas en las que se ha aprendido a hacerlo. Esto es, plantear en un sentido epistemológico concebir las necesidades, saber comer, saber trabajar, saber pensar, saber escuchar, etc., pensando en el impacto que esto tiene en el entorno.
En un mundo donde cada día se encienden más alarmas para la subsistencia, en donde se erosiona el tejido orgánico y social, es prudente y urgente ampliar la visión del bienestar para todo lo que compone la existencia. Son importantes las relaciones sociales, pero también es importante aprender a coexistir con todas las formas de vida si queremos seguir teniendo un territorio.
Referencias.
Blanco, Amalio, & Díaz, Darío (2005). El bienestar social: su concepto y medición. Psicotema, vol. 17, núm. 4, 2005, pp. 582-589 Universidad de Oviedo Oviedo, España. ISSN: 0214-9915. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=72717407
Cardoso-Ruiz, René Patricio; Gives-Fernández, Luz del Carmen; Lecuona-Miranda, Ma. Enriqueta; Nicolás-Gómez, Rubén (2016). Elementos para el debate e interpretación del Buen vivir/Sumak kawsay Contribuciones desde Coatepec, núm. 31, 2016 Universidad Autónoma del Estado de México, México Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=28150017005
