En esta edición de Alternativas, dedicada a los fenómenos lingüísticos, no se podía dejar de lado que ahora el meme es un recurso que utilizamos para comunicarnos y conectar con los demás, que no sólo se queda en la esfera de la web, pues lo llevamos a nuestro lenguaje hablado, a la calle; al chal, vaya.
El término meme adquirió su significado por un biólogo —lo cual es muy adecuado al término viral usado en este contexto—. Tratando de explicar las transmisiones culturales que resultan de la interacción social, lo describió como una idea, comportamiento o estilo que puede replicarse entre grupos geográficos distintos y/o por varias generaciones.
Según Dawkins, nuestra naturaleza biológica se constituye a partir de la información genética articulada en los genes, y nuestra cultura se construye por la información acumulada en nuestra memoria y captada generalmente por imitación (mímesis), por enseñanza o asimilación. Los memes pretenden transmitir ideas y mensajes que llegan a adueñarse de una gran porción de la población.1
En un artículo que habla del meme como un lenguaje de la generación millennial se afirma que “es como un ‘gen’ cultural: una pequeña unidad de información que tiene el mismo comportamiento que un grupo de genes: muta, varía y hereda códigos de otros memes, por lo que su modelo evolutivo es siempre sometido a selección social”.2
Es un recurso que utiliza elementos de otros lenguajes y crea el suyo propio, transformándose en lapsos cortos de tiempo; a la vez modifica la manera en la que comunicamos conceptos y emociones en el día a día.
Cuando el internet dejó de ser unidireccional, el usuario se convirtió en un creador de contenido (prosumidor) y lo cotidiano se hizo parte de aquello que flota en la vida internauta y de la comunicación masiva, entonces, todo se volvió potencial para ser viralizado, incluso nuestras mascotas o nosotros.
El proceso del meme no sólo se queda en el reposteo, sino que ese contenido que se hace viral, esas frases o referencias risibles las hemos sacado de su propio contexto para meterlas en nuestro cotidiano, volviéndose parte de nuestro lenguaje con su debida transformación ejecutada por el individuo o el grupo social de manera natural.
Esta forma de comunicación parece expresar de manera más precisa estados de ánimo, situaciones, opiniones, entre otras; porque es mejor decir “soporta, panzona” que decir “no seas envidioso”, o decir “y la queso” o “y qué tiene, y qué tiene” —en el tono reconocible del video de la Burrita Burrona— antes que decir “no me importa la opinión de nadie” (miren que últimamente León se ha convertido en un gran fabricador de este contenido que transforma la manera de expresarse de miles... ¿millones?).
Uno de los ejemplos que ilustran esto con precisión es la palabra ‘nadaqueveriento’, que surge de un video de la influencer leonesa Karina Torres y que, tras su recurrente uso, la Academia Mexicana de la Lengua reconoció como un adjetivo dentro de nuestro vocabulario. A estas palabras que surgen de los nuevos contextos (no solo los digitales, pero principalmente) se les llama neologismos, como lo fue en su momento el verbo tuitear —el cual podría entrar en desuso al no existir Twitter—.
Si quieres conocer la estructura y contexto de este neologismo recién registrado, puedes leer la información completa en la página web de la Academia y darte cuenta de que el uso o significación de las palabras que lo componen ya tiene en sí un proceso de modificación del lenguaje. De hecho, el texto es una respuesta a una consulta realizada por alguna usuaria o usuario —tú mismo podrías realizar la consulta de cualquier palabra o término y la Academía emitirá una respuesta como esa—.
Es importante hacer mención de que cuando alguna palabra o término que surge en la web es reconocido por alguna Academia de la Lengua, no es una especie de validación del uso que haga menos oficiales palabras fuera de este sistema, sino que su uso se ha vuelto muy frecuente, entonces, a estas instituciones les corresponde registrar dichas expresiones de la cultura; lo cual sirve para explicar y entender —en el presente y en el futuro— procesos de modificación del lenguaje, en este caso, registrar la influencia que tiene la era digital. También es preciso decir que este proceso de reconocimiento suele surgir de las consultas ciudadanas.
En la misma nota citada casi al comienzo de este texto, se lee que los memes son los refranes del siglo xxi (Bahí, 2018); yo agregaría que han ocupado el lugar de los chistes que solíamos contar cuando niños, esos que relataban las historias de Pepito, de distintas nacionalidades —que eran muy racistas, si lo pensamos—, matrimonios, profesiones, etc. Ahora es más común que las personas pertenecientes a generaciones digitales se nos escape un “como el meme…” o si queremos traer comicidad a la mesa hacemos la pregunta de “¿no has visto el meme que…”, y procedemos a buscarlo en nuestro teléfono.
Incluso la forma en la que estructuramos nuestra comunicación se ve influenciada por el contenido de redes sociales, un ejemplo es el “como cuando…”, o podemos resumir todo un sentir o toda una situación con solo decir “soy”; el receptor que esté también sumergido en el mundo de la viralidad no sólo leerá el significado literal del “soy”, sino que verá el contexto de todo el material detrás de esa respuesta.
Quizá el incluir en nuestra charla este tipo de expresiones es parte de la tan mencionada capacidad que tenemos los mexicanos de hacer cómica cualquier situación, porque si lo pensamos, la mayoría de estas frases o nuevos términos los agregamos a la conversación para volver risible lo que sea que estemos contando. El agregarlas hace que, de inmediato, pueda ser interpretada desde la comicidad, quitando rastros de seriedad. ‘Y la queso’.
Ahora que reparo en nuestra cultura, en el lenguaje hablado y escrito también se han incluido terminologías que tienen su origen en otros idiomas, en específico el inglés, y que se popularizaron mediante redes sociales. Las hay en relación a memes como el POV: point of view (punto de vista), FOMO: fear of missing out (miedo a perdérmelo), que se utilizan seguidas de situaciones descritas en español; o palabras que son verbos como el gaslighting, ghosting o stalking y que mutan a una conjugación en español como ‘me gaslighteó’, ‘me ghosteó’, ‘lo stalkeé’.
De no existir el mundo de las distintas redes sociales y algoritmos que viralizan contenido, es muy posible que no serían términos usados tan regularmente en otros países. Incluso, podríamos hablar que dentro del mismo idioma los regionalismos han cruzado algunas barreras y de pronto ya no nos son tan ajenas ciertas palabras.
Es cada vez más normal que en nuestras conversaciones casuales aparezcan estas frases o palabras viralizadas, porque justamente el contenido creado está realizado con el lenguaje de la cotidianeidad, por la misma razón es que estas son las frases, imágenes, videos que se vuelven virales, pues más personas se ven reflejadas en ello y, por lo tanto, comienza el proceso del gen cultural que incluye herencia, imitación, mutación, transmisión. Todo se alimenta entre sí.
Se habla de que en esta época pasan las cosas de maneras muy veloces; el contenido se hace viral muy rápido y deja de ser trend en muy corto tiempo, las personas se vuelven famosas en un dos por tres, se pasa de una moda a la otra en un abrir y cerrar de ojos; esto es equivalente a la manera en la que el lenguaje se va transformando, pues la respuesta sociocultural a las nuevas realidades es encontrar maneras de nombrarlas.
Sería un gran ejercicio poner atención a cuántas veces en el día nuestras conversaciones se ven influenciadas por frases o contenido viral. De entrada pienso que no pasa un día sin que alguien a nuestro alrededor haga una referencia, porque hasta tararear una canción que se ha vuelto viral para complementar ciertas situaciones, cuenta. ¿Tú ubicas qué frases de este tipo ya son parte de tu lenguaje cotidiano? Platícanos por redes sociales.
Referencias
1 López, Marco & Paredes, (2020). (A. V.-V. Ignacio Aguaded, Ed.; pp. 729–734). Grupo Comunicar Ediciones.
2 Bahi, L. A. (2018, noviembre 6). Perdona, ¿hablas “meme”? Todo sobre el nuevo lenguaje millenial. Oink My God. https://oinkmygod.com/blog/memes-lenguaje-millenial
Nadaqueveriento, -a - Academia Mexicana de la Lengua. (s/f). Org.mx. Recuperado el 10 de marzo de 2025, de https://academia.org.mx/consultas/consultas-frecuentes/item/nadaqueveriento-a