Daniel nació en León, pero desde su infancia hasta su juventud, Celaya fue su hogar. En esta ciudad creció, tuvo su primer acercamiento al arte y estudió la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Lasallista Benavente.
En entrevista con Alternativas, Daniel cuenta que desde niño estuvo rodeado de un ambiente cercano al arte y la cultura.
“En casa siempre hubo un bagaje cultural en libros. Había libros de Goya, de Rembrandt, los clásicos; y eso (la pintura) siempre me llamaba la atención como medio de expresión, siempre fue como esa parte de la curiosidad… (Además) mi papá es ingeniero, dibujó toda su vida y me inició a dibujar; y mi madre, que es comerciante, me enseñó el camino de los negocios”, menciona.
Aunque estaba presente esta curiosidad artística nata, la fotografía aún no aparecía como aquello a lo que quería dedicarse el resto de su vida; por el contrario, confiesa que a los 18 años (como prácticamente todos) no tenía bien definida su vocación y la Comunicación le parecía una buena opción al verla como una carrera dinámica que le permitiría explorar varias disciplinas y lugares; es decir, no solo pasar el tiempo dentro de una oficina.
Y así fue, al finalizar la licenciatura comenzó su trayectoria laboral como fotoperiodista y con ello, también llegó su primer acercamiento formal a la fotografía.
“Comienzo a aprender la parte técnica trabajando en fotoperiodismo, que precisamente te da un feeling y agilidad, porque no puedes detenerte porque tienes que entregar diez notas al día. (Entonces) me empezó a abrir la posibilidad de que con esas herramientas podía comenzar a hacer más escenarios posibles”.
Pero sí, hubo un momento en el que cambió su perspectiva y dijo “podría hacer esto toda mi vida”, refiriéndose a la fotografía. Fue durante un shooting con varios amigos que estaba enfocado en el tema de la moda. Y, aunque a cuadro buscaban exponer un escenario muy de «haute couture», el escenario era lo contrario.
“Era una sesión entre amigos, rollo moda, nos sentíamos como que estábamos haciendo un shooting en una ciudad grande como París y eso nos emocionaba mucho (aunque) estábamos en una azotea en Celaya”, platica.
Quizás, ese sería el inicio de otra de sus filosofías de vida: aprender que todo es posible, pero que también es necesario aprender a hacerlo con los recursos con los que cuentas.
Pronto optó por regresar a León donde, justamente, quería contar con más recursos y oportunidades para dar a conocer su trabajo. Así, llegó a la capital del cuero y el calzado ya con una identidad que ha crecido hasta convertirse en su marca: Tigre Fácil.
El seudónimo nació prácticamente de forma aleatoria, pero con el tiempo cobró un sentido que marca mucho su forma de trabajo.
“Honestamente, Easy Tiger lo seleccioné en shuffle (a partir de la canción de Depeche Mode), necesitaba abrir un blogspot en esa época”, cuenta.
Y es que, el sentido de la frase en inglés ―y por ende de la canción―, es justamente el de tomarse las cosas con tranquilidad, sin precipitarse. “Era una forma de tener la calma y la serenidad para poder hacer la fotografía, de respirar y poder hacer lo que estés haciendo”.
Pero tiempo después decidió cambiar la frase al español y darle un significado diferente. “Tigre Fácil es como «Hazlo, no te preocupes, libera esa idea. Hazla, aprovecha un momento, el instante». También era como una forma de decir «ve tras esa presa, como tigre y fácil porque es como no te detengas»”, platica.
Una vez en León, fue haciéndose de un nombre dentro de la comunidad artística y, posteriormente, surgió Estudios Nacionales, centro creativo que ha crecido a nivel nacional dentro del ámbito de la publicidad y del arte, llegando a trabajar con marcas locales, nacionales e internacionales (como Adidas), bajo el eslogan Todo es posible.
Daniel nos cuenta que, inicialmente, la propuesta surgió con el objetivo de abrir un espacio para experimentar con la fotografía; un lugar que contara con las herramientas suficientes para ir materializando las ideas, además de que el espacio donde se ubica también es una especie de inspiración creativa: una bodega industrial dentro de una fábrica de botas que en el pasado fue una línea de producción y donde predomina el toque de art decó de la década de los 30.
“Me gusta mucho que tenga esa esencia histórica en un punto estratégico dentro de la ciudad”, menciona.
Este lugar se ha convertido en un punto donde convergen la fotografía, la producción, el video, la música, las artes plásticas y las experiencias artísticas. “Hay mucho arte en un espacio modular que puede estarse moviendo cada vez más”.
De momento, las personas que están al frente del estudio son dos: él y Karina Cueto, productora, aunque junto con ellos hay un gran equipo de mentes creativas que se van sumando a los múltiples proyectos conforme a las necesidades de estos.
Actualmente, Estudios Nacionales se está ampliando hacia Barcelona y Nueva York, pero tanto Karina como él tienen en mente que tener su sede central en León les da muchas ventajas, como tener a su familia cerca, por lo que, por ahora, este es el centro de operaciones, aunque también están conscientes de que el día de mañana esto puede cambiar.
“Voy a citar a Kari porque sí me parece que le debo esta frase: Valiente es el que se va, como el que se queda”, refiriéndose al porqué no han hecho de Ciudad de México su epicentro de trabajo, al ser la urbe que concentra la mayoría del mercado publicitario.
Y es que sumado a esto, Daniel tiene claro que al estar en León también puede contribuir al impulso del talento además de aportar y generar la experiencia que da el negociar con múltiples empresas para dar a conocer el trabajo que se hace en la ciudad.
“Cuando picheas quien tiene el mando, normalmente, es el cliente, porque tiene el recurso, entonces tienes que, de alguna forma, nivelar la conversación para que los dos vean una oportunidad en el uno y en el otro (es decir) ¿cuál es tu necesidad, ¿cuál es mi necesidad? y ¿cómo vamos a resolverla?; siendo así la idea principal o tu manera de negociarlo, creo que funciona con clientes internacionales, nacionales o locales. (Aunque) evidentemente cuando vas trabajando con clientes de otros lados, de otras nacionalidades, aprendes cosas que no sabías, y creo que también eso es lo enriquecedor”.
Actualmente, a la par de Estudio, desarrolla el proyecto de Propaganda.room, enfocado en la música y dirigido al trabajo con músicos; pero, su próxima ‘presa’ está en lo impreso y en tener cada vez más presencia en exposiciones individuales y colectivas; porque al final, él lo tiene claro: todo es posible.