INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN

Juegos y juguetes guanajuatenses

Las cultura de una región puede estar representado en la labor artesanal del juguete popular.
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Gabriel Medrano de Luna
Hablemos de una de las tradiciones más significativas del estado de Guanajuato y por ende, de León: el juguete popular; esto, con el designio de despertar en las y los jóvenes el interés y aprecio por las manifestaciones culturales, particularmente del arte popular mexicano.

Para adentrarnos en el fascinante mundo de la juguetería es pertinente señalar su universalidad. El aspecto lúdico es una de las principales funciones del juguete popular, pero en la actualidad también es objeto de valor para coleccionistas o para exhibirse. 

Han sido diversos autores los que se han adentrado en el estudio tanto del arte popular mexicano como de los juguetes tradicionales, citemos por ejemplo a María Teresa Pomar, Porfirio Martínez Peñalosa, Isabel Marín de Paalen, Ruth D. Lechuga, Daniel F. Rubín de la Borbolla, Carlos Espejel, Francisco Javier Hernández, Marta Turok y Victoria Novelo.

Estos autores dieron cuenta en sus escritos del juguete popular mexicano resaltando el valor que imprime cada artesano en sus piezas y los procesos de elaboración que también evidencian cómo ellos construyen una tradición artesanal que conlleva una identidad local.

Recuerdo cuando era crío que los juguetes populares me fascinaban, no sabía nada de técnicas y procesos, pero los colores, movimientos y formas eran motivo para despertar la creatividad e imaginación al momento de jugar; y cuando no teníamos a la mano algún juguete, los hacíamos ya fuera con lodo, carrizo, madera, cartón, hasta una piedra servía para imaginar. ¿Qué adulto no jugó alguna vez en su infancia?

Y es que muchos juegos no necesitaban gran inversión, a veces solo requería tomar una escoba vieja para cortar dos palos de distinto tamaño y jugar al ‘changay’ o ‘capirucho’. Para jugar a la matatena y solo necesitaban recoger algunos huesos de durazno o simples piedras.

Quizá sea factible que algún chaval no haya tenido juguetes, pero sería casi imposible que no ideara algo para jugar. Hablar de la niñez sin juegos sería una contradicción.

En el caso de León, como seguramente cualquier otro lugar de la República mexicana, las y los niños y jóvenes hemos traveseado con un sinfín de juegos donde se fomenta la colectividad, la no violencia, los valores y la tradición familiar. Para jugar se necesitaban mínimo dos personas y debíamos respetar ciertas reglas, de lo contrario habría algún castigo.

Eran muchos los juegos que recuerdo de mi pequeñez: el yoyo, canicas, trompo, balero, encantados, escondidas, rondas infantiles, el avión (bebeleche), las choyas (conocidos como los ‘quemados’ en otras regiones) y el brinquete burro entre un largo etcétera. 

Uno brinco este burro

dos patada y coz

tres hilitos hilitos

cuatro jamón de sapo ¿no quieres una probadita?

cinco desde aquí te brinco, etcétera.

También existían juegos con ‘roles netamente femeninos’, como las muñecas o los juegos de té para jugar a preparar las ‘comiditas’, que de alguna manera enseñaban un ‘deber ser’ a las niñas.

Considero que deberíamos brindar una oportunidad a las y los niños y jóvenes en conocer los juegos y juguetes tradicionales sin necesidad de prohibirles los juegos electrónicos. Esto favorecería a que conocieran parte de la cultura mexicana, no sólo por un interés romántico sino para seguir preservando nuestras tradiciones y continuar fomentado la creación del juguete popular, para que sigan conociendo desde otra óptica la cultura e historia.

En Guanajuato son muchos los artesanos que se han dedicado a la fabricación del juguete popular, por ejemplo Gumersindo España Olivares, mejor conocido como ‘Sshinda’, quien fue un gran narrador oral y constructor de juguetes; Ramón Suárez Aguayo, quien trabajó el juguete de hojalata; Raymundo González Nieto, que hace trabajo de cartonería; Maximino Rivera, elaboración de hojalata; Martín Lemus, Antonia Medrano y Juan Pastor, artífices de la cartonería. 

Son tantos los artesanos que sería casi imposible citar a todos, pero los presentes dan cuenta de la riqueza y diversidad del juguete popular guanajuatense. 

A través de estas piezas también podemos evidenciar cómo los artesanos construyen una tradición artesanal que conlleva una identidad local. Algo sumamente significativo es que desde la elaboración del juguete popular mexicano perviven ciertas tradiciones ancestrales. Muchas de esas piezas ahora forman parte de importantes colecciones particulares, se exhiben en galerías y museos en México y el extranjero.

Para algunos coleccionistas la importancia de reunir piezas de arte y juguetes populares se dio quizá porque tales objetos han ido desapareciendo y otros han perdido sus atributos tradicionales, pero en ese proceso de transformación también se da la pérdida significativa de los conocimientos y técnicas artesanales trasmitidas de generación en generación, y, peor aún, la pérdida de una rica tradición familiar.

Un aspecto a destacar es que el artesano habitualmente crea piezas únicas y muchas veces no valoramos la pieza en sí, sino también el contexto y significado que está detrás de cada una, no somos capaces de imaginar que el artesano deja impregnada una parte de su vida en su obra.

La diversidad de la artesanía y juguetes guanajuatenses están impregnados de la imaginación de sus artífices, de formas, colores, sonidos, olores y un sinfín de aspectos ligados a las creencias del artesano que a muchos extranjeros les sigue pareciendo surrealistas.

Es por lo anterior que casi osaría decir que el arte popular mexicano y los juguetes son un fiel reflejo del espíritu y cultura de los pueblos que los producen y que nos permite comprender en gran medida tanto la identidad y contexto socio histórico como la tradición familiar de la cual forma parte.

Este texto es una muestra de lo digno que es el trabajo del artesano, su obra y sus conocimientos, sobre todo de los artesanos guanajuatenses y particularmente leoneses. Deseo que los futuros lectores puedan discernir sobre los significados profundos y la riqueza de nuestras tradiciones, que se interesen por sus raíces, su historia, su cultura y sus tradiciones, de ser así, habré cumplido un anhelo al esbozar este texto: trazar un camino para que otros lo continúen.

Gabriel Medrano de Luna Gabriel Medrano de Luna

Sociólogo por la Universidad Autónoma de Aguascalientes, maestro en estudios étnicos por el Centro de Estudio de las Tradiciones de El Colegio de Michoacán y Doctor en Ciencias Sociales por la misma institución. Se ocupa del estudio del folclor literario, arte popular, música popular mexicana, danzas tradicionales, ferrocarriles y cultura popular. Ha escrito más de una decena de libros y artículos. Actualmente es miembro del Sistema Nacional de Investigadores Nivel I y profesor-investigador de la Universidad de Guanajuato.