¿Qué le dijo México a la influenza? -Mira cómo tiemblo…
Un chiste que concentra el dolor, la pérdida, la incertidumbre y el sufrimiento de un pueblo que oculta su terror detrás de una sonrisa. El 27 de abril de 2009, cuando el brote de influenza A H1N1 tenía en alerta sanitaria al país, un temblor de 5.7 grados —con epicentro en Guerrero— conmocionó nuestra ya herida tranquilidad. Ese tándem de sucesos encontró catarsis en el humor, en el áspero ingenio mexicano capaz de revolver las lágrimas de angustia con las de felicidad.
Tú hueles a tragedia, tierra mía, y sin embargo ríes demasiado, acaso porque sabes que la risa es la envoltura de un dolor callado.
Juan López Mendoza, El Credo (México, creo en ti) [1940]
Si volvemos la mirada en la historia de este país, encontramos las contrastantes dicotomías que nos han acompañado siempre. Un pueblo víctima de opresores —propios y ajenos— pese a sabernos valientes y combativos; caricaturizados como holgazanes, pero orgullosos de nuestra estirpe trabajadora. A México le gusta bailar con la desgracia y coquetear con el carnaval.
De herencia católica, vemos a la muerte como un juicio y una solemne trascendencia y, sin dejar de pensar en el castigo, hacemos la travesura y a esa misma muerte le ponemos vestidos coloridos, la maquillamos y la ridiculizamos entre apodos y refranes.
Hay hermosas garbanceras,
de corsé y alto tacón;
pero han de ser calaveras,
calaveras del montón.
Reza una de las famosas calaveritas de José Guadalupe Posada, quien le dio vida a La Catrina, también conocida como la calavera garbancera.
El mexicano frecuenta a la muerte, la burla, la acaricia, duerme con ella, la festeja, es uno de sus juguetes favoritos y su amor permanente.
Octavio Paz, El laberinto de la soledad.
Hay miedos ancestrales, como la muerte, y hay otros que nos han ido apareciendo. La violencia y el crimen han creado monstruos de los que ya no nos podemos ocultar bajo las sábanas, han convertido regiones y caminos en bosques oscuros por los que no se debe pasar. Pero aún con el miedo erizando la piel, la sátira y la burla no se esconden.
La comedia nacional se quita el empacho y parodia ese terror, le crea personajes, lo buchón se vuelve risible en su exageración, el humor negro encuentra maquillaje en las muertes para cubrir la indignación. Las bromas aparecen y encubren, pero no se llevan el miedo.
México vive una de sus mayores crisis en materia de seguridad y de credibilidad en las instituciones, y las clases populares responden con una de las armas que mejor conocen, el humor… A la par de sus contenidos frívolos, los memes son una poderosa arma de opinión pública y de denuncia social que apuntan con su dedo flamígero hacia toda clase de despropósitos y excesos; pero también dan la mano para hermanar a los mexicanos en su orfandad en la confianza en la justicia.
Blanca Estela Ruiz, Los memes: una respuesta popular y humorística ante la crisis mexicana.
Un día podrá ser la pobreza, al otro la corrupción, el gobierno, la ingratitud de los hijos, el machismo, la sociedad derrumbándose. El intento de convertir la fiera realidad en un escenario grácil que se traduce en memes y contenidos que hoy, a través de la digitalidad, viralizan las carcajadas.
¿No le da miedo irse al infierno? - Que infierno ni que la chingada, el infierno es aquí merito.
Ese es un diálogo icónico entre El Benny (Damián Alcázar) y El Cochiloco (Joaquín Cosío) en la película El Infierno (2010) de Luis Estrada; porque reírse de nuestro contexto es algo que rebasa la informalidad del meme o la popularidad cultural del refrán. El arte —en el cine, la literatura o la música— también ha encontrado un refugio en la comedia, frívolo tal vez, pero fértil y consolador para retratar nuestra tragedia.
Sigue soñando que no hay contribuciones
Que ya no hay mordelones
Que ya puedes ahorrar
Sigue soñando que el PRI ya no anda en zancos
Que prestan en los bancos
Que dejas de fumar.
Chava Flores, ¿A qué le tiras cuando sueñas, mexicano?
Ejemplos hay muchos, como la inteligentísima prosa de Chava Flores, que con su crónica urbana musical relató, con astucia, las peripecias del ciudadano mexicano, al ya mencionado Luis Estrada en el cine, que con películas como La Ley de Herodes (1999) usa el humor negro para dibujar la crueldad de personajes construidos con estereotipos mexicanos.
También tenemos a los moneros como Trino y sus Fábulas de policías y ladrones, una tira cómica que ironiza a la autoridad; incluso en el arte contemporáneo encontramos propuestas que usan la sátira para conceptualizar fenómenos sociales, es el caso de los grabados de Manuel Ruelas.
La comedia y la tragedia brindan dentro de nuestra realidad, si bien es vivir una doble realidad que nos sana los golpes con la risa, también es resistencia, alzar la voz aún cuando duele gritar. El mexicano se ríe de sí mismo, se ríe del otro, se ríe para celebrar y, sobre todo, se ríe cuando no quiere llorar.
Referencias.
Maristaín, M. (11 de julio de 2014) La risa, escape del mexicano ante la tragedia. Sin Embargo MX. https://www.sinembargo.mx/11-07-2014/1053326
Galindo, G. (s. f.). El mexicano, la muerte y su representación popular. Réplica 21. https://www.replica21.com/archivo/articulos/g_h/555_galindo_muerte.html
Ruiz, B. (Enero-febrero 2018). Los memes: una respuesta popular y humorística ante la crisis mexicana. Nueva Sociedad. https://nuso.org/articulo/los-memes-una-respuesta-popular-y-humoristica-ante-la-crisis-mexicana/
Equipo México Chulo (s.f.). Las calaveras de José Guadalupe Posada que no conoces. México Chulo https://mexicochulo.com/mexica...