INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN

La educación artística desde la periferia

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Edith Méndez García
El antecedente indiscutible de Territorios Culturales es Salones de Cultura, un proyecto que surgió en 1998 con el objetivo de ampliar los servicios de educación artística del Instituto Cultural de León a zonas y personas que quedaban al margen de la oferta artística de Casas de Cultura y escuelas de iniciación artística en el centro de la ciudad.

Han pasado Direcciones Generales, Académicas y múltiples coordinaciones del proyecto, tantas que no tendríamos a ciencia cierta el conocimiento de la experiencia que se vivía en sus inicios, si no fuera por los maestros y maestras que desde el comienzo estuvieron dispuestos a ir a colonias que no conocían para transmitir sus conocimientos. Ellos y ellas son quienes nos comparten las anécdotas y experiencias que fueron transitando en más de 20 años.

“Cuando empecé a ir a la colonia Morelos (le llaman El Guaje), los niños me acompañaban a tomar el camión porque por donde tenía que pasar se juntaba una pandilla. Con el tiempo, me conocieron y me decían bienvenida y adiós maestra, me invitaban churritos y hasta a sus fiestas me llegaron a invitar. Nunca fui, pero al final se dieron cuenta de mi trabajo. Un día un ‘chico banda’ me dio un grafiti con mi nombre en agradecimiento a lo que los niños y niñas aprendían en mi clase”, contó Ana Gisela Domínguez, maestra de danza regional en los Salones de Cultura de Balcones de la Joya, Cerrito Amarillo y Ludoteca Iyolosiwa.

Los Salones de Cultura son clases de iniciación artística que se dan de manera gratuita en zonas prioritarias de intervención para el Municipio y el Instituto Cultural de León, con maestras y maestros del ICL que imparten clases en disciplinas como danza, artes plásticas, música, artes escénicas, entre otras, semanalmente y por periodos semestrales.

Aunque hoy se han ramificado los proyectos de este programa que llamamos Territorios Culturales, los Salones de Cultura siguen siendo parte importante de la estrategia de articulación cultural que se planteó para trabajar en distintas comunidades. Es así, que las Comunidades Culturales, grupos de base en las colonias para la organización cultural, centran mucho de su trabajo e iniciativas en los Salones de Cultura impartidos en sus territorios, invitan a los grupos artísticos a presentarse en sus eventos culturales y ayudan a difundir sus presentaciones finales para que más vecinas y vecinos conozcan lo que hacen.

A lo largo de estos años, hemos conocido historias de personas a las que ser parte de los SaCul, como los abreviamos, ha cambiado su vida de muchas maneras. El ejemplo del que siempre nos gusta hablar es el de Cecy y Caro, dos niñas de la colonia Saucillos de la Joya que entraron desde chiquitas al taller de teatro que impartía el maestro Jesús Martínez Tacho en el Centro Comunitario de la colonia. Ahí fueron creciendo personal y artísticamente, se fueron interesando cada vez más en las artes escénicas y participando en presentaciones más grandes. Nos gusta hablar con ellas, y de ellas, porque aún siguen el camino que tomaron al asistir a sus clases, están en uno de los grupos representativos de la Casa de la Cultura y han visto la posibilidad de entrar a una licenciatura relacionada.

Las sedes que reciben nuestros Salones de Cultura juegan un papel importante para el desarrollo, crecimiento y fortalecimiento de los mismos. Centros comunitarios, Centros Impulso Social, bibliotecas públicas, escuelas, asociaciones civiles, plazas de la ciudadanía, centros de salud y de atención de adicciones, áreas de donación y casas particulares de las mujeres de Comunidades Culturales; son algunos de los lugares que prestan su espacio, tiempo y disposición para que niñas, niños, adolescentes, jóvenes, mujeres, adultos y personas adultas mayores accedan a sus clases de manera segura.

Aunque hemos cuestionado el objetivo de los Salones, siempre llegamos a la conclusión de que, con el enfoque correcto, son una herramienta que coadyuva en las comunidades. Es decir, no estamos hablando del proyecto asistencial que ‘acerca’ la cultura a las colonias populares, estamos hablando de un proyecto integral y orgánico que en combinación con otros proyectos permite que las propias comunidades se apropien de saberes artísticos, que en algunos casos les llevarán al desarrollo profesional de dichos saberes, en otros casos a la impartición de clases sobre lo que aprendieron, y en mucho otros, el simple pero importante beneficio a la vida política de la colonia en sus relaciones sociales y la cohesión comunitaria a partir de diálogos, experiencias y organización cultural.

En este sentido, y habiéndolo aprendido desde la misma comunidad, surgen los Salones de Cultura Comunitarios, que plantean que no sólo los saberes artísticos aprendidos en la academia son válidos, los conocimientos que se tienen dentro de las comunidades, muchas veces heredados por generaciones, también tienen un valor artístico y cultural, digno de compartirse. Los SaCul Comunitarios emplean a maestros y maestras que nacen de la propia comunidad para compartir sus aprendizajes.

Esto ha permitido que, de manera más natural, se cumplan los objetivos de Territorios Culturales para cada proyecto, que haya un diálogo y comunicación constante con la comunidad, que los grupos artísticos participen de la vida pública de donde se sitúan, que contagien de cultura a todos los vecinos y vecinas, que motiven la iniciativa artística, que se vuelvan un referente en su colonia.

“Mi experiencia como maestra de Salones de Cultura me ha parecido muy gratificante, porque comparto un saber con la gente de mi colonia y porque con este taller de reciclado las personas aprenden a reutilizar objetos que podrían ir a la basura, además de que descubren habilidades que no sabían que tenían. Crean, se integran, se relajan y distraen un momento. El taller es para niños y adultos, por lo que es una muy bonita interacción entre todos”, aseveró Cecy Gómez, maestra de arte en reciclado del Salón de Cultura Comunitaria de Villas de San Juan.

En el equipo de Territorios Culturales hemos acompañado cada paso de estos proyectos, siguiendo las necesidades que maestros y maestras tienen para compartir sus clases, encargándonos del contacto y gestión de sedes, y promoviendo los talleres en las comunidades; hay un montón de piezas que se tienen que mover y acomodar para hacer posible que estos proyectos tengan vigencia en las colonias.

La situación pandémica no pasó desapercibida en estos proyectos, cambió radicalmente la forma de hacer e interactuar. Muchos de los Salones no pudieron continuar de manera virtual por las condiciones en que se realizaban. Por ejemplo, los Salones que se imparten en zonas con alto grado de marginación, que no cuentan con conexiones en redes wifi, se vieron limitadas para seguir con sus clases. Otro ejemplo es el de Salones que imparten maestras y maestros con algunas discapacidades motrices o visuales, que contaban con impedimentos para el uso de tecnologías de información como redes sociales o en la manipulación de cámaras, celulares y demás.

La pandemia tocó todas las puertas y hogares, lo que no siempre consideramos es que no en todas tocó de la misma forma, que el arte muchas veces ha sido un privilegio más que un derecho y que con la situación actual se remarcan las desigualdades que como sociedad nos toca atender. Decimos que como sociedad porque fue así como lograron resolverse muchas de estas situaciones, desde la señora que ofrecía su cochera para que las personas pudieran conectarse a su red y tomar sus clases virtuales o las jóvenes de servicio social que auxiliaban con las clases al profesor que tenía complicaciones grabando sus sesiones, editando sus videos, manejando los grupos de WhatsApp o incluso las maestras que escribían las indicaciones de las clases en cartulinas y las pegaban afuera de la sede donde se daban los talleres presenciales.

La creatividad, el ingenio y la iniciativa surgen cuando no existen los medios necesarios y cuando está el interés de seguir aprendiendo, compartiendo y conviviendo. Lo hemos visto en diferentes momentos de la historia, pero la solidaridad y apoyo mutuo no deberían surgir solo en casos emergentes, nosotras proponemos que los SaCul tengan ese enfoque siempre, que permitan a los y las alumnas desarrollar ese valor e interés genuino en las otras y otros.

Algo que tratamos de reforzar es la idea central de que nuestros proyectos tienen su origen en el cumplimiento de los Derechos Culturales, para que el acceso a estos servicios no esté condicionado. Tratamos de compartir esta filosofía con todas las personas que tienen contacto y forman parte de estos proyectos, porque cuando el punto de partida es el respeto a los derechos se entiende que no es un favor o un regalo, es una responsabilidad del Instituto y de la Administración Pública tener estos programas comunitarios.

Pero el tema de los Derechos Culturales va más allá, tiene que ver con el por qué existen tantos museos con acceso gratuito que están solos y por qué obras de teatro y demás eventos culturales son frecuentados casi siempre por las mismas personas que regularmente tienen la posibilidad económica de pagar para disfrutarlos. Tiene todo que ver con el capital cultural que adquirimos al nacer en determinada esfera social, al estudiar en ciertos centros educativos o al no tener la opción de tener estudios. Los museos, las obras y el arte en general son lenguajes que no podemos disfrutar si no los conocemos y el no conocer estos lenguajes nos impide acceder a ellos, aunque la entrada sea ‘libre’.

En comunidades donde la principal preocupación es cómo conseguir los servicios básicos, la alimentación básica, la vivienda básica, es común que no se destinen más recursos y esfuerzos por comprender estos lenguajes, y tiene toda la lógica, pero para nosotras tiene sentido que sea justo ahí en donde se deben destinar recursos y esfuerzos desde fuera, desde la sociedad más privilegiada, desde las políticas públicas y programas sociales.

Edith Méndez García Edith Méndez García

Licenciada en Trabajo Social con enfoque comunitario por la Universidad de Guanajuato. Tiene experiencia en trabajo con grupos de mujeres a través de talleres de autonomía, capacitaciones, atención en violencia de género, acompañamiento de procesos organizativos, etc. Activista, feminista, ciclista, pintora y jaranera. Desde hace 5 años colabora en Territorios Culturales haciendo gestión comunitaria con enfoque cultural en distintas colonias del municipio.