INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN

La música, aliada del buen dormir

La música y sus cualidades pueden ayudar a nuestra a mente a descansar o a sanarse de algún trastorno.
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Mario Macedo
Para combatir el estrés y los trastornos del sueño, la musicoterapia es una importante aliada. De hecho, al actuar sobre el sistema nervioso autónomo, el sonido es capaz de modular algunas respuestas metabólicas de nuestro organismo. La música estimula la producción de endorfinas, favorece la relajación y mejora notablemente el estado de ánimo.

La experiencia musical puede tener un impacto positivo en la salud humana. La musicoterapia es la disciplina que utiliza el sonido como elemento educativo, rehabilitador y terapéutico. La música es beneficiosa en diferentes contextos: en el embarazo, tinnitus, en educación, en oncología y geriatría o en medicina paliativa. También se aplica al campo psiquiátrico, en particular a la esquizofrenia, el autismo y en el tratamiento de estados de ansiedad.

Así que, ¿cómo dormir mejor? ¡Con música!

Para dormir profunda y serenamente, la música puede ser una valiosa aliada. En concreto, los ritmos ideales para conciliar el sueño están entre 60 y 80 pulsos por minuto; una frecuencia similar a la de nuestro corazón en estado de reposo, y la primera música a la que estamos acostumbrados a escuchar desde el útero. Este ritmo reduce la actividad del sistema nervioso simpático y la presión arterial, disminuye la frecuencia cardiaca y respiratoria, favoreciendo así la relajación.

Algunos tipos de música más que otros promueven la relajación psicofísica en el oyente, ésta debe tener características recurrentes: su ritmo es constante, sin cambios bruscos en la agógica y la dinámica; velocidad e intensidad, ni pasajes demasiado bruscos o repentinos.

La música que más nos ayuda a relajarnos y conciliar el sueño, además de combatir el estrés, es la instrumental; sobre todo la así conocida como música clásica o académica. Se ha demostrado que cantar, por otro lado, tiene un efecto estimulante en el cerebro. Asimismo, escuchar tu música favorita no tiene el mismo efecto relajante que el puro sonido instrumental, porque activa las áreas del cerebro conectadas con los recuerdos y las emociones.

Entre los sonidos que nos pueden relajar, no podemos dejar de mencionar el tan famoso ASMR, Autonomous Sensory Meridian Response (Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma). Se trata de una respuesta cerebral a unos estímulos sonoros que tienen un efecto especialmente placentero y relajante sobre nuestro sistema nervioso. Entre los ASMR más difundidos, aquí hay algunos ejemplos: el crujido del papel cuando se arruga, el chasquido de las uñas sobre una superficie dura o la sensación del sonido sutil de un susurro.

La música activa e influye en pensamientos, emociones, sensaciones y comportamientos, por ello también tiene un indudable poder curativo. Y es precisamente en relación a su poder curativo que la musicoterapia se ha desarrollado como disciplina oficial, que utiliza la música y/o sus elementos (sonido, ritmo, melodía y armonía) para facilitar la comunicación, las relaciones, el aprendizaje, la motricidad, la expresión y, en general, para apoyar y promover el bienestar psicológico del ser humano.

Es una valiosa herramienta complementaria a las terapias médicas de rehabilitación y puede utilizarse como apoyo psicológico para pacientes con cáncer, VIH y enfermos terminales. También se puede utilizar en casos de depresión, ansiedad y estrés. En el sector neurológico, se utiliza frecuentemente para combatir los efectos de la enfermedad de Parkinson y Alzheimer, así como varios tipos de demencia.

Los pacientes con Parkinson que tienen la oportunidad de familiarizarse con la música pueden beneficiarse de su ritmo y estructura para entrenar y mejorar el movimiento, las habilidades del lenguaje, las funciones cognitivas y el bienestar emocional, el estado de ánimo, la motivación y la calidad de vida en general.

En la enfermedad de Alzheimer, la musicoterapia es un apoyo útil y un complemento de las terapias tradicionales. Los resultados de investigaciones recientes indican que la participación de pacientes y cuidadores en un grupo de musicoterapia implica una mayor y más profunda conexión entre ellos.

La musicoterapia también se puede utilizar de forma preventiva para promover el bienestar de la persona, y en el ámbito escolar puede representar una herramienta eficaz para favorecer la integración social, disminuir o solucionar problemas de conducta, actitudes agresivas, falta de autoestima y otro tipo de molestias que puedan derivar de factores relacionados con el contexto familiar, social o ambiental.

En síntesis, les deseo a todos música, mucha y buena música. 

 Referencias

Janzen T. B., Al Shirawi M. I., Rotzinger S., Kennedy S. H. y Barte L. (2019). Un estudio piloto que investiga el efecto de la intervención basada en la música sobre la depresión y la anhedonia.

Río R. (2018). Musicoterapia para personas con enfermedad de Alzheimer y sus cuidadores: un modelo de asociación sostenible.

Umbrello M., Sorrenti T., Mistraletti G., Formenti P., Chiumello D. y Terzoni S. La musicoterapia para combatir el estrés y la ansiedad en pacientes en estado crítico.

Mario Macedo Mario Macedo

(Morelia, México, 1995). Licenciado en Música por la Universidad Yale, EE. UU., y maestro en Música Antigua con especialidad en órgano por el Real Conservatorio de La Haya, Países Bajos. Su actividad como concertista lo ha llevado a las ciudades más importantes de México, además de importantes recitales en Estados Unidos y Europa. Actualmente, continúa su perfeccionamiento académico en el programa de doctorado de la Facultad de Arte de la Universidad Yale y funge como Director de Música del Instituto Cultural de León.