A pesar de haber nacido en 2002 (Alicia Escobar Latapí, Del sueño a la imprenta, Alternativas 100, 2018) como una agenda de eventos culturales, la actual Revista Cultural Alternativas se ha adaptado al devenir de los tiempos. Durante su vida temprana comenzó a incluir contenidos de lectura además del oficio que le vio nacer. Más adelante, los contenidos fueron creados por diferentes autores, incluidos los de casa. Los editores han pasado por la revista dejando una huella personal, el formato impreso era pequeño (media carta) y apenas hace unos años, la revista tomó el formato más grande que ha tenido, pero los contenidos se replicaban en el sitio web oficial que comparte con el Instituto Cultural de León… hasta hoy.
Para su edición 130, celebramos una década de existencia como revista, multiplicando su formato, no en cuanto a tamaño pero sí en dimensión, la digital. Apostamos por orientar nuestro esfuerzo a desarrollar un sitio que se adecue a las necesidades de nuestros lectores: moderno, eficiente y accesible. Este sitio web es capaz no sólo de contener a la revista impresa, que no es un tema menor, sino de expandir la capacidad de contenido de una revista, en la totalidad de su significado hoy en día.
El sitio consta de diversas secciones en las que los artículos y otros contenidos aparecerán transversalmente, facilitando el llegar al tema que usted, afable lector o lectora, quiera conocer. Contaremos primero con los artículos de la revista impresa, algunos que, como ya conocemos, estarán etiquetados con el nombre de sus secciones (Agua la boca, El sitio, De Perfil, Rollos velados...), otros no contarán con más etiqueta que el número de edición. Además, habrá artículos que aunque no lleguen al papel, serán contenido nuevo e importante, listo para ser revisado. Aún así, todos los artículos y contenidos serán catalogados por la temática de la que hablan, porque no podemos abarcarlo todo, pero nos gusta intentarlo.
Revitalizamos la agenda. Una de las características más difíciles de la revista, hasta donde la conocíamos, era mantener una agenda, que por naturaleza es fluída, actualizada. Porque los tiempos de impresión no pueden variar y hay procesos que no se pueden acelerar o retrasar. Ahora, los eventos podrán ser subidos y actualizados al momento. Cada evento tendrá una página interior donde, además de una sinopsis, se podrán compartir fotografías o videos que inviten al público, además de enlazar con otro sitio, si se requiere.
Y es que una de las mejores cosas del mundo digital es que el contenido pareciera no tener límites porque espacialmente no existen. No hay páginas definidas, tinta, ni presupuesto que las agote.
El año pasado la emergencia sanitaria sacó a flote uno de los grandes temas de la revista impresa: su alcance. Es imposible que el tiraje llegue a abarcar a todos nuestros lectores, y siendo la revista cultural de la ciudad no nos podemos seguir permitiendo esto. Existir sólo en papel ya no es suficiente, menos cuando nuestros colaboradores cada vez son más variados, siendo incluso de otro país. Las nuevas plataformas no sólo aspiran a ser leídas por más personas, también buscan incluir en su repertorio otras formas de ser revista hoy en día, la audiovisual.
Esta evolución marca un antes y un después en la historia de Alternativas y del periodismo cultural en la región. Siendo la primera revista multiplataforma dedicada exclusivamente al quehacer cultural, desarrollamos a la par una nueva identidad visual capaz de reflejar este cambio. Haciendo uso de unas formas tipográficas modernas, el logotipo debe ser capaz de ser reproducido no sólo eficientemente en todas y cada una de las plataformas, sino dejar además rastros de esta nueva personalidad.
Este nuevo logotipo es parte de un universo visual que busca lograr una cohesión entre las plataformas, y para esto no bastaba realizar adecuaciones al logotipo que por años representó a Alternativas. Diseñamos una identidad que, incluso en las condiciones más hostiles, pudiera comunicar nuestra identidad renovada.
No podemos afirmar que Alternativas es la primera o última revista en crecer sus plataformas, pero sí podemos decir que nuestras decisiones se basan directa o indirectamente en llegar a un público cada vez más plural y diverso, con intereses locales y globales, y nosotros queremos ser el medio que se los ponga al alcance. Al igual que en el pasado, esto nos compromete aún más a generar un contenido rico e interesante, a ser cada vez mejores porque los lectores lo merecen, y con esto negar la disyuntiva entre el papel o la pantalla: somos fieles creyentes de que estos no deben competir, sino complementarse.
Seguramente Johannes G. jamás imaginó hasta dónde llegarían realmente sus tipos móviles (incluso hoy lo desconocemos), la forma en que afectó el cómo hacemos libros y transformó hasta la forma misma de las letras. Es seguro que ni en sus sueños más ambiciosos pensaría que a través de videos brillantes podría acceder a leer, buscar palabras y en un futuro próximo hasta controlar completamente el tamaño y el grosor de las letras para leerlas mejor. En este tenor, la Revista Cultural Alternativas no sólo hace uso de su creación, adoptamos también su impulso más básico: llevar las letras a más lectores.
Hoy, el alfabeto latino se encuentra en todas partes; si aún así no podemos decir que Gutenberg conquistó el mundo, al menos podemos afirmar —sin temor a equivocarnos— que lo cambió para siempre.