Para nuestra invitada, las hormas, suelas y punteras se manifestaron pronto en su vida. El primer contacto que tuvo con esta industria fue gracias a su abuelo, quien fabricaba botín charro, por lo que creció viendo cómo se hacía este calzado; aún así, su inclinación por el oficio llegó mucho después y por diversas circunstancias de la vida.
Laura siempre ha tenido gusto por el arte, tanto que originalmente quiso estudiar Artes Plásticas, pero debido a la negativa de su padre optó por una carrera que no la alejara de la línea creativa, fue entonces que decidió estudiar Diseño de Modas.
Sin embargo, su pasión por el calzado llegó tiempo después, cuando comenzó a trabajar en una fábrica y vio de cerca el proceso de producción, que terminó por envolverla.
“Yo siento que es algo que normalizas. Como cuando creces toda tu vida con algo hasta que empiezas a ver cómo se hace y todos los procesos, entonces le vas agarrando cariño o te vas sorprendiendo”, platica en entrevista con Alternativas.
Al obtener los conocimientos para la elaboración de esta prenda, darse cuenta que desde siempre ha disfrutado comprar botas e inspirada por sus amistades ―que también tenían su marca de zapatos―, ella supo que quería emprender y hacer sus propias botas.
Sumado a esto está él que, con el tiempo, se fue dando cuenta que ya no encontraba su lugar en la fábrica, pese a que se centraba en el desarrollo de un concepto que le agradaba mucho, la elaboración de calzado ecológico con materiales reciclados.
“Me di cuenta que un trabajo un poco más Godín no era tanto para mí (…) como que no me gusta”, menciona.
Entonces todo se fue dando para que su amor por las botas y la idea de independencia pasaran de ser solo una fantasía a encontrar una salida al conocer a Fernando Espinoza durante su Servicio Social en la Cámara del Calzado, con quien coincidió en su fascinación por los zapatos, especialmente las botas.
Laura le propuso hacer una marca y en 2014 comenzaron el proyecto con incertidumbre. Ella tenía 22 años, una edad en la que uno se lanza sin miedo a probar nuevas cosas y con mucho entusiasmo; pero, a pesar de vivir en una ciudad conocida mundialmente por su fabricación masiva de zapatos, ello representó un inconveniente.
Y es que, Blacornio, una marca especializada en botas con plataformas retro que emiten a la estética del rock de los 60 y 70, comenzó como una empresa pequeña que no requería la elaboración de tantos pares. Al buscar maquilas, se encontró con que la mayoría pedían una cantidad exorbitante de productos, pues estaban acostumbradas a fabricar cientos de modelos a la semana, y para ella y Fer, no era factible.
Por lo tanto, comenzaron a fabricar en un pequeño taller. Su primer empleado fue el abuelo de un amigo, quien empezó a hacerles el zapato y además les enseñó todo sobre su realización. Laura ya tenía familiaridad con el proceso, pero Fernando —quien es diseñador de interiores— aprendió desde cero.
Aún así Laura nunca termina de aprender y, por ello, constantemente adquiere nuevos conocimientos, sobre todo a través de la experiencia que le aportan sus colaboradores, lo que ha derivado en que cada día siga maravillandose con este oficio.
Poco a poco el taller creció y se fueron incorporando más empleados dispuestos a aportar y compartir conocimientos con Laura y Fer, a través de propuestas que ambos socios toman con seriedad. Han formado un equipo de trabajo del que Laura aprecia especialmente sentirse tomada en cuenta.
Han pasado 12 años desde que comenzó este proyecto y desde entonces han mejorado sus procesos de elaboración y de trabajo, en gran medida, debido a la experiencia y recursos implementados. Ahora el maquilado se realiza en su propio taller y con su propio equipo de trabajo.
Con ello, Blacornio se ha consolidado como una marca con su identidad propia, de estilo alternativo, ecléctico, inspirado en las estéticas góticas y rockeras, con elementos de misticismo y motivos brillantes que, sumado a su fabricación artesanal y, actualmente vegana, sabes que son creaciones únicas y especiales.
La inspiración principal para el diseño está en la música, especialmente el rock clásico de David Bowie, Ozzy Osburne o los Rolling Stones, quienes solían salir al escenario con botas de plataforma y materiales metálicos de estilo andrógino, lo que encaja perfectamente con los gustos de ambos; y con el que han sumado a la oferta de calzado en León opciones de mercancía que gustan mucho a la comunidad LGBTIQ+.
Sobre su proceso creativo, Laura platica que es muy visual, comparte que normalmente crea moodboards con ideas de diseño que adapta a los materiales disponibles, además le inspira mucho escuchar música y visitar tianguis y bazares, donde puede obtener nuevas ideas para crear propuestas vintage.
Sumado a esto, tanto ella como Fer, dedican parte de su tiempo a observar, conocer materiales y nuevas formas de hacer zapato: ya sea con adaptaciones del tacón, hormas o el material. Así, incorporan los que les gusta y va con su estilo. Porque gran parte de la esencia de Laura es dejar una parte de ella en sus diseños, ser auténtica y plasmarlo a través de lo que le apasiona.
“Siento que Fer y yo somos personas muy diferentes en cuanto a estilo y en cuanto a forma de diseñar, pero creo que la marca es una combinación entre los dos que abarca muchos estilos”, platica.
Así, un proyecto que comenzó como una idea, con el apoyo sólido de Fernando y con toda la red de trabajo, Blacornio se convirtió en una marca consolidada que ha llegado a países como Estados Unidos, Japón, Argentina, Colombia, Emiratos Árabes Unidos y Alemania.
Y no es para menos, pues dentro de los múltiples logros que Laura ha tenido, está el haber armado un taller donde se elabora calzado de forma independiente, dar trabajo a más personas con quienes ha formado un gran equipo, ver cómo lo que hace llega a tantas partes del mundo y darse cuenta cómo las personas usan y se emocionan con los zapatos que realiza.
Ahora, el siguiente paso es crecer Blacornio para que cada día llegue a distintos públicos. Entre sus aspiraciones, está el de incursionar en el diseño de productos para decoración del hogar y en la intervención de prendas vintage. Y, aunque su enfoque sigue con su emprendimiento, en el futuro le gustaría experimentar con más productos durante su tiempo libre.
Así que hay Blacornio para rato y Laura continuará, con el mismo esmero de siempre, elaborando botas con las que sentirse como una o un rockstar.
