INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN

Del arte emergente y la persistencia de las diferencias

Entrevista a Juanki Buenrostro, curadorx del XLVI Encuentro Nacional de Arte Joven
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Manuel Guerrero
El pasado 20 de abril se inauguró la XLVI edición del Encuentro Nacional de Arte Joven (ENAJ), certamen que desde 1966 ha estado enfocado en construir un espacio de exposición para la obra de creadores emergentes.

En particular, y de acuerdo con comunicación oficial del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), la edición de este año destaca porque las obras seleccionadas abordan problemas relativos a “la economía, la cultura visual digital y la construcción de lo íntimo, así como temas vinculados con la violencia, la identidad, el territorio, los afectos, la ecología y la tecnología. En su conjunto, la exposición propone una lectura crítica del presente a partir de múltiples aproximaciones estéticas y conceptuales”. 1
Es pertinente destacar dicha celebración de la diversidad que se gesta en el ENAJ porque representa un contraste respecto a un acontecimiento que sucedió pocas semanas después de su apertura, en el propio estado: a inicios de mayo, el ayuntamiento de la capital de Aguascalientes le entregó a Isabel Díaz Ayuso —presidenta de la Comunidad de Madrid— la Medalla Especial al Mérito Cívico, la Medalla Aguascalientes: 450 años y las Llaves de la Ciudad. La decisión fue criticada abiertamente por la opinión pública y desató protestas en el estado por las opiniones de Díaz Ayuso a favor de la Conquista de México. 2

Tal disonancia en el apoyo institucional, entre el impulso de una crítica al presente por vía del ENAJ y la acogida gubernamental de agentes que promueven una mirada unívoca sobre los procesos históricos, formula una pregunta a considerar: ¿Cómo estas circunstancias redefinen la lectura de un evento dedicado a la exhibición de propuestas que pretenden irrumpir en las visiones tradicionales? Y más importante aún, ¿qué implica hacer arte para las nuevas generaciones de creadores, a la luz de esas ambivalencias institucionales?
Para profundizar en cuestiones sobre la curaduría y el papel del Encuentro hoy en día, platicamos con Juanki Buenrostro, maestrx con Mención Honorífica en Historia del Arte por la UNAM y curadorx de esta edición del ENAJ.

—Una de las premisas del proyecto curatorial para el XLVI ENAJ fue dejar que los proyectos de los artistas interpelaran al comité de selección, en lugar de elegir obras a partir de un enfoque preestablecido. Sin embargo, esta decisión ya revela una intención y concepción de la curaduría, aunque dichos elementos no se despliegan de manera textual en la exposición. ¿Podrías compartirnos a detalle cómo es que el trabajo curatorial se definió a lo largo de este proceso? ¿Qué referencias, ideas o vivencias influyeron en esta propuesta?

Juanki Buenrostro (JB): Realmente lo que pasó es que, para asegurar el anonimato de los participantes y la legalidad del concurso, lo que se propone es que pasemos por un proceso de selección muy riguroso y cuidado. Revisamos cerca de mil portafolios: obras con su statement y fotos de la obra. Eso lo hice junto con otros cuatro jurados; pasamos por ese proceso, y lo que estábamos buscando es que hubiera ciertos valores: que hubiera coherencia entre el discurso, etcétera. Luego nos reunimos de manera presencial para continuar la discusión y tomar una decisión final.
Te platico esto para que tengas en cuenta algo: yo, como curadorx, no tuve la libertad de elegir todas las piezas a discreción, sino que esto fue una decisión compartida. Y mi voto era exactamente igual de válido que el de los otros jurados. Sin embargo, donde tuve más peso fue en la museografía, y por supuesto en la
 elaboración de los textos. Respondiendo a tu pregunta, creo que donde yo, donde se nota mi mano como curadorx, por ejemplo, es en la textualidad.

—¿Podrías explicar a detalle la cuestión de la museografía y cómo llegaste a la solución que podemos ver en esta edición del ENAJ?


JB:
Para el ENAJ propuse dos salas: una negra, para la Galería de la Ciudad, en la planta baja; y una rosa, en la Galería Benjamín Manzo, para la planta alta. Ésta última rescata los colores de uno de los tipos del alburnus: un pez albino, una especie de pececito del que viene el término de “albur”. Me interesaba recuperar esa figura porque un albur, como sabes, engendra dos significados en una misma expresión, y eso me parecía que respondía bien a los contrastes que evidenciaban las obras propuestas.
Siguiendo ese entendido, en la sala superior, llamada “Un rumor o a la espera de un camión por un pez albino” me permití el humor a través de los escritos y las referencias que cito en ellos. Por ejemplo, mi texto de sala está en-ca-be-za-do por una frase de la maravillosa drag queen llamada Deborah La Grande. ¿Te imaginas la conversación entre Deborah y [José] Gómez Sicre—otra de mis referencias a lo largo de los escritos? Aunado en ello, la organización de las piezas en la planta alta tuvieron que ver con todas las posibles situaciones que pudiesen ocurrir mientras estamos bajo el sol y esperamos a que pase el transporte público; por ello están algunas obras como la de Patricia Fuentes, Un poco más despacio por favor, o bien, Foráneo, de María Fernanda Enríquez.
Sin embargo, en la sala negra que denominé como “De Agua, Sosa y Pólvora”, leí las piezas a través del cuento de Elena Garro llamado “El día que fuimos perros”, entonces me gusta creer que es un día con dos días dentro. En este caso, estructuré la curaduría desde lo que entiendo como antinomias: hay agua pero también hay fuego.
En esta sala se concentraron obras que tocan temas muy complicados relacionados a cómo las personas jóvenes nos vemos expuestxs a los diferentes muestras de violencia en el mundo actual y las respuestas que damos a ésta; por ejemplo, hay obras que tienen que ver con la desaparición forzada, la contaminación del agua, la presencia de agentes transgénicos en cultivos, así como el extractivismo cultural por agentes estatales, como por ejemplo la obra de Leticia Vázquez, llamada El Edén.

Tienes que imaginarlo, o el dibujo de Eduardo Pedroza llamado Tenayohcan: El Lugar Amurallado. También hay obras que hablaban sobre agresiones en las calles a partir de armas de fuego, por ejemplo Ya no están en la calle, de Fernando Cravioto.

Al mismo tiempo, [en esa sala] hay piezas que hablan puramente del arte y otras que son utilizadas como medios para expandir las luchas de movimientos sociales. Para ejemplificar ese contraste, hay dos piezas en esa sección que me encantan: una de ellas titulada Zapatos de hielo, de la artista Itala Aguilera. Es el único ejemplo perfomático—exhibido por un vídeo documental— en la muestra. La acción consiste en ella acostada en un jardín con las piernas volteando hacia el sol; el gesto se concentra en derretir los dos tacones de hielo que están en sus pies.
A sus espaldas, está la otra pieza que también se vale del hielo, pero con otra intención: 2025 ÷ 128 000 personas, de Daniela Montserrat Leyva Rodríguez, que habla de lo fácil que se derriten las cifras de personas desaparecidas en México. Para mí fue muy valioso, así como preocupante, entender cómo un mismo elemento—el hielo— podría ser usado con dos finalidades tan diferentes y contrastantes entre sí. Reitero, es un día con dos días dentro.

— ¿Qué lugar consideras que desempeña el XLVI ENAJ en el campo artístico mexicano, tomando en cuenta que este evento coexiste con otras iniciativas independientes, o cercanas a la lógica del mercado del arte, enfocadas en la visibilización del trabajo de artistas emergentes? Pregunto esto porque cada formato y espacio de exposición puede producir formas de ver distintas, aun si se parte del mismo corte generacional.


JB:
Creo yo que las validaciones y los circuitos de —no sé si llamarlo así— impulso a artistas jóvenes, nunca nos hacen falta. El arte joven siempre va a existir con o sin ellas. El problema está en que tampoco podemos obviar que en algún momento lxs creadorxs no se verán relacionadxs con estos mismos circuitos. Tampoco peco de ingenuidad.

Y curiosamente, también los programas que apoyan a nuevos artistas poseen sus propias dificultades para que éstos sigan existiendo. Se me ocurre: que tengan una serie de gestiones que les den aire, y que les permitan continuar vigentes, porque muchas veces lo que sucede es que este tipo de iniciativas se vuelven hasta cierto punto repetitivas con el tiempo, que es la gran crítica que se le hace al ENAJ desde Aguascalientes: ya me llegaron mensajes feos sobre cómo Aguascalientes no ha tenido artistas ganadores desde hace años. De nuevo, repito: para que el concurso conserve sus legalidad, no debemos saber nada de las personas, ni su lugar de origen; al inicio, incluso, ni siquiera sabía su nombre.
Ahora bien, el comentario que yo siempre hago ante esto es lo siguiente: el concurso, el ENAJ, está para incentivar, en la medida de lo posible, a las producciones jóvenes y nos tenemos que concentrar en eso; en que en un momento tan hostil en México para lxs creadorxs —de todas las edades y trayectorias—, el Encuentro es una de las plataformas que existen y que tenemos que defender, con sus propios asegunes. Hay que mirar puntualmente qué le circunda al concurso, cómo se hace y quiénes se involucran.
Porque para bien o para mal, mucha gente ha participado en este concurso, y si lo descuidamos, o le perdemos el ojo, o si no somos, también, críticos de cómo su historia burocrática nos dice mucho de las instituciones en México, el concurso puede que llegue a perderse. No digo que esto suceda ahora o mañana. Han pasado muchas vidas por este concurso, y no es tan fácil saber el futuro del arte ni de las instituciones públicas.
Si de por sí estamos en un tema muy pauperizado del arte y la cultura, nos descuidamos y, ¿será que nos lo quiten?
*
Finalmente, quisiera destacar una cosa: este año, tres de lxs ganadorxs son mujeres. Fue algo que comenté de manera constante a lo largo del proceso de selección y lo hago consciente ahora. Esto es destacable porque hay que considerar que estamos en un momento en que la ultraderecha nos está respirando en la nuca —if you know what I mean—; las ideas conservadoras están en nuestra casa, y el ENAJ tiene que ser de lxs jóvenes: tiene que impulsar—o bien acompañar— las rebeldías, la defensa de lo que es justo y en última instancia, las diferencias, y aquellos discursos que subvierten precisamente esas miradas monofocales, que aún en el día de hoy, son profundamente masculinas sobre el arte y lo que implica vivir en México. Si dejamos de tener en cuenta eso en la cabeza —que es algo en lo que pensaba cuando me involucré en este proyecto—, creo que nos enfrentaremos a un panorama muy triste.
*
Expreso mis felicitaciones a lxs ganadores: Patricia Fuentes Martínez, con la obra Un Poco Más Despacio, Por Favor; César Eduardo Pedroza Morales, con Tenayohcan: El Lugar Amurallado; María Fernanda Enríquez Martínez, con Foráneo; y Leticia Vázquez González, con El Edén. Tienes Que Imaginarlo. Así como a las personas que recibieron menciones honoríficas; así como todxs lxs participantes, elegidxs o no para que integren la exposición. Su obra es increíblemente valiosa y espero poder pronto verles.

Créditos
Fotografías: Livier Miroslava @liviermiroslav
● Piezas en imágenes.
○ 1, JUANKI©LIVIERMIROSLAVA-61, Las más nefandas, Dávila Cerón
○ 3, JUANKI©LIVIERMIROSLAVA-52. Ahora vemos un espejo, Lilibeth
Hernández
○ 5, JUANKI©LIVIERMIROSLAVA-27, Ya no están en la calle, Fernando
Cravioto
○ 6, JUANKI©LIVIERMIROSLAVA-13, Flóculo, Rodolfo Suárez
○ 7, JUANKI©LIVIERMIROSLAVA-12, Flóculo, Rodolfo Suárez
○ 8, JUANKI©LIVIERMIROSLAVA-4, Caparazón, Benjamín España
○ 9, JUANKI©LIVIERMIROSLAVA-1, Caparazón, Benjamín España

Texto: Luis Manuel Guerrero @lumangueba
Imágenes Cortesía de Artistas:

Patricia Fuentes, Un poco más despacio, por favor @fuentes.1706
Leticia Vázquez, Descartes del performance El Edén, tienes que Imaginarlo @letyv_


1 Según se declaró en el boletín de prensa lanzado por el INBAL propósito de esta edición. Disponible en línea: https://inba.gob.mx/prensa/236...
joven-2026-en-aguascalientes
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Ejemplo de ello son las declaraciones de la mandataria durante un foro dedicado a la presencia de España en México, celebrado en marzo de 2026, y recuperadas por el periódico La Jornada: “llegamos los de la cruz y pusimos un nuevo orden. Y sobre todo, una forma de entender que la vida es sagrada y que había que civilizar y trasladarle al Nuevo Mundo una forma diferente de vivir. Es de lo que estoy orgullosa y reivindicado siempre”.
Véase la nota completa en el siguiente enlace: https://www.jornada.com.mx/not...
ayuso-a-america-llegamos-los-de-la-cruz-y-pusimos-un-nuevo-orden