Para mí, Punto de cruz examina a las personas, sobre todo, a través de la amistad; sin idealizarla, sino mostrando a ésta con la cotidianidad de todos sus momentos: buenos y malos. Las risas, la intimidad, los silencios, los secretos, las distancias… Y ahí, de manera omnipotente e imperiosa —pero también casi imperceptible—, está el tiempo, afectando todo. Desde la juventud, cuando parece nada y todo a la vez, hasta la muerte, cuando se piensa incesantemente en él y se añora, se extraña, duele.
Mila, Citlali y Dalia son mejores amigas en distintas épocas de su vida. Unidas descubren cambios en sus cuerpos y en sus emociones, en sus formas de comportarse y de ver la vida, de acercarse a las y los demás y a ellas mismas. Su amistad no surge inmediata ni simultáneamente, pero es genuina y humana. Por supuesto, está sujeta al tiempo y a la costumbre, a la incomodidad, al afecto, al cambio y, sin duda, al deterioro.
Al igual que un hilo, dice su autora, sus hebras se desenrollan y sueltan al pasar de los años.
El libro es una travesía por el descubrimiento interno y externo en un mundo actual —con todas sus contradicciones—, un viaje narrado por Mila, desencadenado por la muerte de una de sus entrañables amigas, que transita por su pasado y su presente. A la par de sus vivencias, la autora integra documentación sobre temas históricos, sociales, ambientales, artísticos y culturales, como, por obvias razones, el arte textil, particularmente el bordado.
A través de la técnica, y de su uso en la historia, es que desentraña a sus protagonistas, separa sus hebras, las desbarata. Y, por más contradictorio que parezca, las une, las impulsa, las fortalece, las alivia. Porque sí, el hilo y la aguja continúan utilizándose para curar, físicamente, cerrando heridas del cuerpo; y sí, estos mismos elementos, en las comunidades de bordado, desahogan, recomponen, protestan, acompañan.
Punto de cruz es una lectura disfrutable, sensible, ágil, orgánica y hasta educativa; reflexiva a más no poder. Me hizo agradecer haber encontrado un colectivo donde siento que puedo ser yo, con todas mis expresiones, pero también de que las cosas pueden enmarañarse, brutalmente, pero siempre se podrá deshilar para volver a iniciar.

Título: Punto de cruz
Género: ficción
Autora: Jazmina Barrera
Editorial: Almadía
Páginas: 208
Costo: $239
