Puedo imaginarme perfectamente la primera vez que una familia se sentó a ver la televisión en conjunto: unos en el sillón, otros trayendo sillas del comedor, unos más en el piso y hasta las personas más escépticas en una vía de fácil escape como el pasillo, para así ver la vida desde un aparato en un armatoste de madera y bulbos. La televisión mexicana transmitía en vivo, y aún en blanco y negro, su primer canal.
Curiosamente el número uno fue el cuatro, Canal 4. La primera señal formal en México, concesión de televisión comercial, se otorgó en 1949 a la empresa Televisión de México S.A. de Rómulo O’Farrill, asignándole el canal 4 en la Ciudad de México (XHTV-TV).
¿Qué se veía? Programas musicales en vivo, números de variedades, comediantes, entrevistas y —muy importante— la transmisión del informe Presidencial. Sí, desde el día uno, la vida pública, política y el espectáculo compartieron cuadro.
Los primeros contenidos eran casi laboratorio: conciertos, declamaciones, cápsulas culturales improvisadas y hasta ‘cámaras curiosas’ mostrando calles, gente, vida cotidiana. La televisión mexicana nació curiosa, entre arte, deporte y política.
Después del cuatro ya no fue el cinco —que más adelante tendría su papel especial— sino el Canal 2. En 1951, Emilio Azcárraga Vidaurreta (dueño de XEW radio) obtuvo la segunda concesión con el canal 2 (XEW-TV), inaugurado el 21 de marzo de 1951 con la transmisión de un juego de béisbol entre los Diablos Rojos de México contra los Azules de Veracruz.
Pero antes de ser el Canal de las Estrellas y parteaguas de la televisión mexicana, las bases de lo que ahora conocemos como Televisa transmitían la vida de la cultura popular mexicana y algo más. Este fue el primer canal donde nacieron los programas en vivo, con público en sala, música, show; un verdadero espectáculo.
Y si hay de un canal del que tengo memoria, aunque soy niña de principios de los 90, es del Canal 5. La tercera estación fue el 5 (XHGC-TV), concesionado a Guillermo González Camarena, que inició emisiones el 10 de mayo de 1952 con una orientación hacia programación infantil y juvenil. Aquí todo era aventura, ciencia, personajes fantásticos y un cine que iba desde la enseñanza de valores, hasta tramas de fantasía. Era el favorito de las tardes largas después de la escuela o de los fines de semana en la noche. Ahí se acortaba la brecha entre las salas de cine y el hogar.
En 1955, ante la descapitalización de las tres televisoras incipientes, se decidió fusionar los canales 2, 4 y 5 en una sola empresa: Telesistema Mexicano.
El entretenimiento lo era todo para atraer a las personas a cambiar de canal, y una de las formas —que hasta la actualidad se utilizan— son foros televisivos en los que artistas se presentan frente a cámaras para promocionar su material discográfico.
En México, la ‘tele’ fue escuela artística, teatro popular y trampolín emocional. Pero su parte educativa y cultural también vio un nicho de oportunidad. Así fue como el 2 de marzo de 1959 nació Canal Once como la primera cadena pública y educativa del país. Aquí se enseñaba ciencia, matemáticas, civismo, experimentos, música clásica e incluso filosofía. Nació para formar y lo hizo con orgullo.
Y entonces ¡el color se hizo en la televisión! Fue el 8 de febrero de 1963, a través del Canal 5, con Paraíso Infantil. González Camarena fue quien desarrolló sistemas —que incluso después utilizó la NASA— para transmitir imágenes cromáticas. De ahí vino la primera necesidad de actualizar la ‘tele’ para verla a color.
A partir de la década de los 60 la televisión mexicana comenzó a diversificar su propuesta de canales, como el Canal 8 (XHTM-TV) de Televisión Independiente de México (TIM) y el Canal 13 (XHDF-TV). Aunque, por su parte, Telesistema Mexicano, en especial con su Canal 8, lanzó a la fama a figuras como Roberto Gómez Bolaños Chespirito y Raúl Velasco; dándole por varios años el protagónico de la propuesta televisiva del país, puesto que, además, tuvo la oportunidad de transmitir hitos como los Juegos Olímpicos (1968) y poco después el Mundial de Fútbol (1970).
Fue en esta temporada de 1971 en la que nació la Organización de Televisión Iberoamericana (OTI), alianza regional para el intercambio de contenidos y derechos de transmisiones internacionales. Ello dio pie e impulsó a la creación de programas, telenovelas, noticias y variedades mexicanas. Sí, fue justo aquí donde México lanzó todo su folclor telenovelesco al mundo. Pero fue en los ochenta cuando el Estado quiso competir con su propia propuesta comercial: Imevisión.
Con múltiples esfuerzos para construir una televisora pública, en 1983 se creó el Instituto Mexicano de la Televisión (IMT); así, en abril de 1982, inició transmisiones el Canal 22 (XHTRM-TV), la tierra de la alta cultura televisiva: cine de autor, artes escénicas, literatura, ópera, pensamiento. Durante la privatización tuvo que mantener su valor y propósito, pues intelectuales y artistas presionaron y, en 1991, el gobierno transfirió Canal 22 al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA).
En nuestro estado, a propuesta del entonces Gobernador, Enrique Velasco Ibarra, y de la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía, se creó TV Productora de Guanajuato (hoy TV4), como parte de la regionalización de la Televisión Rural de México (TRM).
Fue en 1981 que realizó emisiones de una hora diaria de lunes a viernes, de 20:00 a 21:00 horas; y tiempo después extendió las transmisiones a los sábados y domingos, teniendo como base el Centro de Convenciones de León, actualmente Poliforum. Fue hasta 2016 cuando la televisora tuvo una renovación de imagen “pensada para adaptarse a los nuevos espacios de comunicación, a todas las plataformas y dispositivos donde los usuarios están y donde les gusta informarse”1.
Pero también llegó la privatización de la industria con la cual nació Televisión Azteca, que asumió el control de los canales 13 y 7, convirtiéndose en la primera competencia nacional privada real para Televisa. TV Azteca introdujo cierta diversidad en contenidos y enfoques informativos durante los 90, fomentando una sana rivalidad por la audiencia.
En ese momento se estaba a un paso del apagón analógico que marcó el fin de una era y el inicio de otra con señal digital; más canales, mejor calidad y, sobre todo, una apertura real del ecosistema. Seguro recuerdas algo llamado DirecTV México o el ícono de las casas privilegiadas con el sistema satelital Sky (muy llamativo en los techos de ciertos hogares).
Así, los 90 terminaron con una gran variedad de propuestas televisivas. Apareció, por ejemplo, Imagen Televisión, Multimedios, Proyecto 40, Cadenatres, entre otros, que finalmente se transformaron a mucho de lo que conocemos hoy, con nombres casi similares.
Pero, entonces, México conoció el Internet. Entre 1995 y 1996, ya se comenzaban a ofrecer las primeras conexiones comerciales a Internet mediante la modalidad de dial-up, lo que planteó verdaderos retos para la televisión tradicional en México.
Los canales, aunque mantienen sus ‘estelares’ horarios con mayor número de televidentes, de segmentos o población atractiva para los publicistas, comenzaron a competir por la atención con las nuevas plataformas.
Ahora hay una variedad infinita en la televisión que ya incluye múltiples canales nacionales e internacionales, con paquetes de megas y suscripciones a plataformas como Netflix, YouTube, Prime, VIX… porque sí, las televisoras también abrieron sus propias plataformas de streaming.
Sin duda, para México fue un hito la existencia de la televisión en su vida diaria, ser país precursor del color en pantalla y, sin miedo a equivocarme, llevarle al mundo sus propias producciones que educaron “sin querer queriendo” a otros continentes sobre cómo es la vida por acá.
Gracias a la multiplataforma, lo multicanal y la diversidad de propuestas, ahora hay ojos, voces y personajes que cuentan otras realidades, y la televisión también ha tenido que ser plataforma para ello; todavía muy a su estilo, todavía bajo sus propios términos y todavía en la mayoría de los casos de forma accesible a cualquier rinconcito del país donde, antes que otra cosa, en la mesa hay un refresco color negro y un ruido de fondo con las noticias, los programas matutinos o la repetición del Titanic un domingo. Todo depende de la hora.
Referencias
1 Historia. (s/f). Tvcuatro.com. Recuperado el 31 de octubre de 2025, de https://www.tvcuatro.com/phone/historia.html
Televisa: clave para forjar la identidad mexicana. (s/f). GBM. Recuperado el 27 de octubre de 2025, de https://gbm.com/media/the-stor...
Televisa: viejas prácticas, nuevo entorno. (2014). Nueva Sociedad. https://www.nuso.org/articulo/...
Televisión en México. (s/f). Wikipedia. Recuperado el 28 de octubre de 2025, de https://es.wikipedia.org/wiki/...
