Estos avances también moldearon no solo el cómo se distribuiría la música, sino también el cómo suena la música, lo cual implica desde las herramientas que serían utilizadas para grabar y editar sonidos hasta instrumentos como sintetizadores, guitarras eléctricas, cajas de ritmo, pedales de efecto o herramientas para sampleo que darían el sonido característico de la época en que surgieron y que hemos ido adoptando dentro del catálogo tan grande de sonidos que hemos inventado o encontrado a lo largo de nuestra existencia. Somos seres que creamos herramientas con las cuales moldeamos nuestra forma de vivir.
Un ejemplo de todo esto es el denominado pop. Este ‘género’ es la abreviación de música popular y hablar de esta música es hablar de la música más escuchada por las masas en determinada época. El pop no nació como un estilo, género o forma específica de hacer música, sino que es una denominación para la música que es más escuchada por la mayoría o que está hecha para la mayoría, por lo tanto podemos encontrar una gran variedad de géneros que van desde lo electrónico, latino, hip hop, rock, etc.
Para avalar esta popularidad se crearon diferentes mecanismos, entre ellos los ranks de sencillos de Billboard, conocido como el Billboard Popularity Chart. El primero fue publicado el 27 de julio de 1940, donde Tommy Dorsey y Frank Sinatra lideraron con el éxito I’ll never smile again. Los datos eran recaudados por Billboard con base a las veces en que los temas se repetían en la radio, que era el medio de comunicación masivo por excelencia de la época; pero hay otro invento que terminaría por darle un característica musical al pop y lo consolida como un género, estoy hablando del sintetizador que “desde 1955 estaba desarrollándose en los Laboratorios David Sarnnoff de RCA en Princeton, New Jersey, el dispositivo se llamaba Olson-Belar en honor a sus inventores y era el primer sintetizador en el sentido moderno, un sistema modular que generaba, modifica, procesaba, grababa y presentaba sonoridades complejas. RCA esperaba que el dispositivo fuera utilizado para imitar instrumentos tradicionales para la creación de música pop y en manos de músicos entrenados transformarla en una máquina de música”. (Holmes, 1985, p. 69).
Al final, los músicos que se interesaron en el Olson-Belar tenían ideas más experimentales y relacionadas con las vanguardias de la época, entonces se exploraron otros caminos; pero fue éste el detonante para grandes inversiones por parte de la Fundación Rockefeller a RCA y eventualmente el sonido de estos instrumentos fue llenando las listas de los Billboard en las siguientes décadas, pero no solo sería el pop el afectado, sino que surgieron un montón de géneros en la explotación de estos instrumentos y muchos otros que ya existían encontraron nuevos sonidos para incorporar.
En la actualidad, la herramienta de trabajo por excelencia es la computadora. La capacidad de un DAW1 nos permite alcanzar cierta perfección que en la época donde se producía de forma 1. La estación de trabajo de audio digital se refiere a cualquier software especializado en la grabación y edición de audio digital, de forma análoga era impensable y además el acceso a estos programas de producción musical es sencillo hoy en día. Esta capacidad virtual se ve impregnada en los géneros que llenan las listas de música popular que a partir de la transición a los medios digitales dio pie a esta tendencia ya que la música hecha por computadora tiene la capacidad de ser ‘perfecta’ en el sentido de cuantización rítmica y afinación de notas con herramientas como el autotune, lo cual no quiere decir que la calidad artística esté bajando, como se puede especular, lo que está sucediendo es que existe una especie de democratización de los medios de producción musical, y tanto pueden surgir artistas que siguen las tendencias del mercado en busca de crear un nuevo hit y poder vender un producto, como los que solo buscan un desahogo con su arte o los que en busca de expresar sus ideas, van más allá con estas herramientas y encuentran nuevas formas creativas de usarlas.
La creación de un mercado musical que tiene su sustento en la música popular hace que cualquier expresión genuina corra el riesgo de ser diluida con motivo de vender y llegar a más público. La tendencia dentro de la música popular va en busca de obtener números y ventas, lo cual es normal dentro de la sociedad en la que nos encontramos. Esto genera un conflicto muy grande para el creador, decidir entre lo que uno quiere decir o lo que el público quiere escuchar. El paraíso perdido de cualquier artista es poder vivir diciendo lo que quiere, pero me queda claro que dependemos del público, así que ¿cómo vamos a llegar a ese equilibrio?
Referencia
Holmes, Thomas T. (1985) Electronic and Experimental music.
