En 1998, los Salones de Cultura llegaron por primera vez a una colonia de León con la intención de descentralizar la oferta cultural de las Casas de Cultura y ser ese espacio en la colonia donde se reúnan las y los vecinos para compartir el tiempo y el gusto por el arte.
Esta aventura comenzó con dos clases de 15 alumnos, pero en muy poco tiempo se reconoció su importancia al ser espacios de iniciación artística en las colonias, donde a las y los participantes se les incluye en sus propias dinámicas y contextos.
Actualmente existen 61 Salones de Cultura distribuidos en las siete delegaciones de la ciudad, pero una de las maravillas de estos es que no hay dos iguales, porque aunque sea la misma clase, en cada colonia se vive de una forma diferente.
Estos talleres pueden realizarse en el parque de Villas de San Juan, en la casa de Yola en Rivera de la Presa, en la Parroquia de San Pablo, en la Primaria de San Carlos La Roncha y muchos lugares más que están listos para ser un espacio de convivencia que, más allá de una clase habitual, reúne a personas que buscan iniciarse en una disciplina artística o cultural donde, con el paso del tiempo, también se crean lazos afectivos.
Pero la historia, en definitiva, no sería la misma sin el equipo de maestras y maestros que en cada periodo se toman el tiempo de pensar en sus grupos y armar una clase creativa que ofrezca a sus aprendices la posibilidad de expresarse y vivir una experiencia artística desde lo colectivo y lo comunitario. Y eso lo demuestran en cada fin de curso, cuando comparten lo aprendido con la comunidad y vemos en los parques: bailes, exposiciones, obras de teatro y recitales; y en ocasiones, desde las colonias preparan muestras especiales que llevan al teatro, al museo, a las Verbenas Culturales y así, de a poquito, vemos crecer su talento desde lo individual, pero, sobre todo, desde el colectivo.
Ahora toca hablar de los Salones de Cultura Comunitarios, que en esencia son iguales a los Salones de Cultura, pero en ellos aprendemos más sobre la identidad de la colonia y se rescatan los saberes locales a través de maestras y maestros pertenecientes a la comunidad, es decir que se reconocen los saberes que hay en las colonias y se resignifica la cultura de los barrios.
La maestra Adela forma parte de los Salones de Cultura Comunitarios, ella transmite la sabiduría de las abuelas mediante la herbolaría y la panadería artesanal. Si vas a su clase, encontrarás un pequeño huerto donde las y los alumnos siembran y cosechan sus propias hierbas medicinales, para luego darles un proceso de transformación hasta convertirlos en una pomada de árnica para los golpes, una tintura de ruda o el clásico jarabe para la tos de bugambilia, gordolobo, eucalipto y demás hierbas que por generaciones se han posicionado entre las favoritas.
En otro punto de la ciudad encontramos a la maestra Mary Lara, quien cada viernes toma camino para llegar a Nuevo Valle de Moreno, donde sus grupos de danza regional y arte textil la esperan con emoción; mientras niñas y niños zapatean y faldean al son de un huapango en las primeras horas, las mujeres de la comunidad preparan sus hilos y telas para después pasar a su clase de arte textil, donde, con paciencia, preparan sus trajes típicos con flores de colores y aves.
Como podrás darte cuenta, querida persona que nos lees, acudir a las clases que se imparten en los Salones de Cultura y Salones de Cultura Comunitarios te dotarán de un conocimiento sobre la disciplina artística o un saber local, pero también te harán ser parte de una comunidad que vive el arte y la cultura desde el espacio que habita. Porque en León, reconocemos que en los barrios y las colonias siempre hay cultura.
